Los empleados que se “tiran” las empresas

31 de diciembre del 2014

Si quiere conservar su empleo, asegúrese no ser uno de estos trabajadores.

Malos empleados

El ambiente laboral está constituido por diversas personalidades. Sin embargo, existen los empleados tóxicos quienes ejercen una influencia negativa sobre los equipos de trabajo.

Estos personajes, que no sólo perjudican el desempeño, sino el interés y la participación de cada uno de los colaboradores, es importante detectarlos y controlar el sistema.

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Francisco Muro Villalón, fundador de la consultora Otto Walter y experto en Coaching Empresarial, dijo a Forbes.es  que existe una lista de características que los directivos no pueden soportar de sus empleados.

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El sobrevalorado

Este empleado suele tener una gran lista de recomendaciones. Resulta ser amigo de un directivo excepcional o simplemente ha trabajado en grandes compañías. Sin embargo, no quiere decir que tenga la calidad ni que cumpla con los estándares que la empresa desea.

De acuerdo con Steve Tobak, socio director de Invisor Consulting y coach ejecutivo, estos empleados son excesivamente “inflados”. En otras palabras, sus egos excedan sus verdaderas capacidades para actuar.

No es sencillo. Su hoja de vida es muy sustanciosa. Si no se tiene claro cuál es su función en la empresa, no  se tiene por qué tenerlo.

Estos individuos son fáciles de detectar: suelen decir que todo es posible, aplazan fechas de entrega y ponen cualquier pretexto para decir que los demás no están a su altura. Por lo general siempre tratan de sobresalir con ideas “revolucionarias”, que poco o nada le aportan a la organización.

El pensador grupal

No es malo tener muchos amigos en la empresa. Aunque es perjudicial cuando contagian de malos pensamientos a los demás.

Suelen quejarse demasiado y son los primeros en darle mala cara a los cambios. Estos pensadores pueden perjudicar a la organización levantando malos entendidos y haciendo que los demás se unan a sus exigencias.

La obligación del CEO es reconocerlos y hablar con ellos de manera directa. Es importante que les pregunten qué es lo que les afecta y cuál es el motivo de sus quejas. Esto no sólo ayudará a enfrentar el problema de cara, sino que al escucharlos se entenderá un poco sus demandas.

El condescendiente

A todo dicen que sí. Estas personas están cargadas de una gran inseguridad. La mayoría temen a ser despedidos, lo que les obliga a ser condescendientes con los jefes.

Si usted es jefe y cree que este personaje es un empleado ideal, está equivocado. Pese a que su actitud podría parecer benéfica para la empresa, él no podrá decir que no aunque sus capacidades sean limitadas. No pide ayuda y podría comprometer los intereses de la compañía.

Por lo general este tipo de empleados son de desempeño mediocre. Su estrategia para conservar el empleo es ser demasiado cordial – o lambón como llaman los colombianos-  con sus superiores.

El chismoso

De acuerdo con managementjournal.net, este tipo de empleado puede clasificarse en dos tipos: los inofensivos -aquellos que por naturaleza son curiosos- y los maliciosos -los que suelen ser mentirosos y que quieren llamar la atención-. Estos últimos son aquellos que tienden a agregar palabras donde no las hubo y a generar sucesos que nunca pasaron.

Suelen ser los creadores de grandes problemas entre compañeros y generan una mal ambiente laboral.

Entrevista empleo

Los empleados chismosos son los más proclives a ser despedidos, según expertos laborales. 

El demasiado competitivo

Todos aquellos que tengan ambición por crecer en su vida profesional serán competitivos. Pero hay que tener cuidado.

Existen aquellos que no sólo ven a sus compañeros como competencia, sino como potenciales enemigos. Suelen trabajar mejor de manera individual y son personas muy capaces.

Es muy difícil querer deshacerse de ellos, pues son muy buenos en lo que hacen y suelen aportar grandes ideas a los proyectos. Pero una de sus características es que no podrás contar con ellos cuando más lo necesitas. Estas personas no conocen la palabra fidelidad y son malos jefes.

El mal jefe

Éste es el más difícil de detectar debido a su alto rango. Estas personas se encuentran en los puestos directivos y parecen ser intocables. Pero pueden llegar a ser los más perjudiciales en las empresas. Su mala actitud, su falta de capacidad para delegar, sus malos tratos con los colaboradores podrían afectar la productividad del equipo. ¿Conoces otros empleados tóxicos?

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