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¡Que privaticen toda la educación!

“La plata que se está perdiendo en las universidades públicas debería trasladarse al Ministerio de Defensa”.

Soy Godofredo Cínico Caspa, formador de juventudes, educador en Ralito, docente de catequesis en casa de Jorge 40, maestro de ética y profesor de derechos humanos en la Escuela Superior de Guerra y presidente de la ANUG, Asociación Nacional de Universidades de Garaje.

Para poner en contexto toda la serie de augustos e imparciales argumentos que blandiré posteriormente, debo empezar con un análisis general del tema de la educación. El mundo ha estado dividido desde el sagrado génesis en varias partes, pero fundamentalmente en dos: arriba y abajo. La bipolaridad es inherente a toda situación inmóvil o dinámica. Por lo tanto, querer cambiar los designios del bien (blanco) y del mal (mestizo), es propio de masones, demonios y conspiradores contra las divinas y católicas leyes de la existencia.

De esta manera, la educación es cosa de los de arriba y la ignorancia cosa de los de abajo. Así es, carajo, y pretender lo contrario es subversivo y terrorista y atenta contra la Seguridad Democrática. Democratizar la educación es como democratizar cualquier otra cosa, la salud, la propiedad: eso solo conduce a la revuelta y al acabose.

Y pongo de presente mi posición general frente al tema, para defender explícitamente la reforma a la Ley 30, que nos permitirá tener lindas universidades públicas-privadas de tercera y de quinta, para formar allí a sujetos de las clases populares y medias en vainas de ellos… albañilería, plomería, acarreos, reciclaje y demás.

No más universidades como la Nacional, la de Antioquia, la Distrital o la del Valle, en las cuales nosotros ponemos la platica para que “se forme” la peligrosa izquierda y los cuadros de la oposición en general, dentro de ambientes cuando menos liberales y muchas veces peligrosamente libertarios.

Más aún, no solo hay que adecuar unos cuantos garajes para darle contentillo a las clases medias y bajas, sino que deberíamos poco a poco entrar en el camino franco y desarrollado de privatizar de frente las universidades públicas, y de no ser posible, ir eliminando carreras inconvenientes para la salud pública y las buenas costumbres. Oficios paganos y belicosos y de indios como la antropología (¡oyó, señor anarquista Morales Riveira!) sociología, filología, historia, geografía, filosofía, sicología… Mejor dicho todas las pecaminosas llamadas “humanidades” que son tan solo un lupanar de niñas pierní-flojas y jóvenes peludos y cabríos. Todos mariguaneros.

Y también sacar del pensum cosas comprobadamente sediciosas como escultura, dibujo, cine, teatro, danza, pintura y artes en general. Hay que acabar con la vagabundería de los conservatorios donde le enseñan a tocar a la gente ¡la música esa alemana que le gustaba a Carlos Marx! Hay que privatizar y acabar con todas esas carreras donde entran hasta indios puros, que se ven como moscos en la blanca leche del conocimiento. Que dejen ingenierías y cosas así, vainas que le sirven a la empresa privada y a las multinacionales para hacer plata y que cierren todo lo demás que lo único que produce son manifestaciones.

A propósito de eso, ya andan anunciando que el 4 de agosto todo ese estudiantado gamín y subversivo va a salir de nuevo a la calle a contaminar el ambiente pacífico de la Seguridad Democrática. Desde ya le exijo al ESMAD que actúe de manera implacable contra las hordas de peludos y peludas. Gas, todo el gas del mundo y aunque los guerrilleros de las ONG humanitarias digan lo que digan, pues ¡bala señores! Carajo, a esa gleba inmunda de las barriadas populares que va a la universidad pública, hay que educarla, sí, pero a bolillazo limpio, arreglando así lo que los papás –reducidores todos y bandidos – no supieron hacer ¡Palo a esa multitud malformada y étnicamente inferior!

La reforma a la ley 30 si es una respuesta imperfecta. Claro. Pero no porque supuestamente pretenda privatizar la universidad pública, sino porque justamente no la privatiza. Exijo el derecho que tienen mis amigos a tener universidades privadas que produzcan obreros calificados para tercerizarlos y meterlos en cooperativas (cuidadito doctor Santos con impedir eso porque le armamos guachafita) empresitas que les den harta plata, financiadas –como debe ser– con la plata del Estado. ¡Viva AIS!

En una sociedad de mercado libre neoliberal y de libre empresa, lo que no es negocio y no es rentable, es pecado. Y el pecado se castiga. Quiero ver la sede esa marxista de la Nacional de Bogotá llena de centros comerciales y restaurantes, donde la clase alta disfrute de las mieles de ese campus y se lo arrebate a la indiada pelilarga y chirosa.

En cuanto a discutir las decisiones y las leyes con los profesores, los trabajadores de las universidades, los rectores y hasta con los estudiantes, ¿qué vaina es esa? ¿Acaso hay que discutir los operativos de las Fuerzas Amadas con las FARC? Ellos son el enemigo y hay que tenerlo a raya. Esa reforma se debe discutir en el Congreso, donde tenemos las mayorías gracias a los ya viejos buenos oficios de los pioneros Mancuso y Castaño. Lo contrario es pura demagogia del tahúr Santos que sigue cañando.

La plata que se está metiendo y perdiendo en las universidades públicas debería trasladarse inmediatamente al Ministerio de Defensa para seguir eternamente la beneficiosa y muy rentable guerra contra la subversión y la cocaína. Universidades para hacer plata, negocios, y no para la vagabundería del imposible e inconveniente avance social.

Hay que producir salchichas que queden bien en el pan del perro caliente del consumo. ¡Y nada más! ¿Pensamiento crítico y arte? Vainas superadas después de ocho años de gobierno de Uribe y de Dios.

Y no me vengan con el cuento de la necesidad de la investigación. Para eso hay transferencia de tecnología de los Estados Unidos hacia estos países del submundo. Lo de la investigación me suena a grupitos de estudio y a conformación de partidos de izquierda ¿Qué no habrá plata para posgrados? ¡Y qué! La gente de bien hace sus posgrados en el exterior y sin plata del Estado. ¡Aprendan carajo! ¡Hagan empresa… Pobres bellacos!

Y hay que dar otro paso ya: privatización total del Sena, de los jardines infantiles, de la primaria, de la secundaria, de todo el sistema educativo estatal. Ya que quieren protestar y joder, ¡pues que les cueste!

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