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“Alerta”, el original

Hace 40 años, los colombianos oyeron por primera la voz nasal de Américo Rivera a través ...

Cristobal-Americo-Rivera

El médico Cristóbal Américo Rivera (77 años), uno de los locutores más exitosos de todos los tiempos en Colombia, es el original “Alerta”. Hizo famoso el término para llamar la atención de los oyentes, en reemplazo del tradicional “urgente”.

Sin importar la emisora o cadena por donde hable, con su voz y estilo siempre garantiza el primer lugar de sintonía popular desde hace unos 40 años. Y hoy lo sigue haciendo, a través de “La Cariñosa”, emisora de RCN.

Su audiencia llegó a tanto, que en cierta oportunidad era primero en las encuestas ¡y también segundo! Pedro González (“Don Jediondo”) lo imitaba en Radio Reloj de Caracol, y le pisaba los talones.

Empezó en su natal Ibagué, cuando los estudiantes del Colegio Tolimense hicieron un programa de radio para financiar la excursión de fin de año. Allí nació “La hora radial católica”, que pasaba los domingos de 10 a 11, por la emisora Ecos del Combeima.

Llegó a Bogotá en 1952 y emprendió estudios de medicina. Sólo cuatro años después, un 16 de marzo, volvió a la locución en La voz de Bogotá, porque el locutor oficial se había enfermado. Leyó nada menos que el noticiero “La opinión”, de Alberto Galindo. Y se quedó 14 años en el cargo.

Cristóbal Américo Rivera hizo famoso el término “alerta” para llamar la atención de los oyentes, en reemplazo del tradicional “urgente”.

El estilo se lo aprendió a Libardo Restrepo Hernández, director, redactor, cobrador, jefe de noticias y dueño del radio-periódico La Verdad.

Después lo llamó el Senador Jaime Pava Navarro y empezó a leer Súper-Noticias, durante cinco años. Pasó a Radio Melodía, volvió a Súper, fue locutor de Caracol y desde hace más de una década trabaja con RCN. Su voz inconfundible y el llamado de “alertaaa”, hacen que sus seguidores lo busquen sin importar la emisora.

“Quería llamar la atención porque las noticias en cierto momento son planas y la gente como que se duerme escuchando. Ya se usaba el atención, urgente, extra, entonces comencé a decir alerta, para que la gente pusiera cuidado. Alerta profesionales del volante, para estimularlos. Era una audiencia numerosa. Siempre teníamos noticias de las vías, carreteras, del tránsito y de las disposiciones de la Secretaría de Tránsito, para alimentar esa audiencia”.

Cristóbal Américo ejerció la medicina paralelamente, pero la radio le ganó la batalla. “Ha sido como un alimento espiritual, porque el día que no hago locución o que no voy a la radio, me siento débil, incompleto. Seguiré en la radio hasta que Dios me lo permita”.

¿Qué piensa de quienes lo imitan o de quienes han tenido éxito imitándolo en el humor, por ejemplo?

Inicialmente me irritaba la imitación. Posteriormente entendí que era un multiplicador de sintonía, era como no dejarme morir en el recuerdo. Existía la ventaja de que siempre que me imitaban, hacían referencia a este servidor y el oyente decía “están imitando a fulano de tal”.

A veces me molesto porque veo que me ridiculizan cuando al alerta le agregan “increíble”. Sin embargo, tengo buena relación y soy amigo de Ricardo Lozano, quien suele imitarme.

¿Cómo ve la radio de hoy?

Es muy ágil, instantánea, actualizada. Con todos los medios de comunicación que hay, empezando por el Internet, resulta más fácil y penetrante.

¿Imposta la voz, frente al micrófono?

La subo, la canto un poquito, sin mayor esfuerzo.

¿Qué personajes lo han impactado en la locución?

Admiré mucho al expresidente Alberto Lleras Camargo, con esa dicción tan perfecta, que no se comía una letra cuando hacía sus alocuciones. Me encantaba. Lo tomé como ejemplo para perfeccionar la vocalización y que se escucharan todas las sílabas y todas las palabras.

También Alberto Díaz Mateus, que trabajó en TODELAR. Narraba hípica con una agilidad tremenda, con mucha exactitud. Me fascinaba Carlos Arturo Rueda.

Le aprendí a don Rafael Moreno esta lección: “el locutor que vocaliza es el que triunfa”.

Mi voz era débil, poco importante a las vozarrones de la época, como los de Otto Greiffenstein, Juan Harvey Caicedo, Jorge Antonio Vega.

¿Cuál es su balance de vida?

Ya estoy pidiendo pista. No creo que haya cumplido todos mis deseos pero ya es hora de descansar.

Quiero agradecerles a todos mis oyentes su fidelidad de sintonía. Que lo recuerden a uno y que lo identifiquen con varias etapas de su vida, es para mí una gran satisfacción.

¿Nunca lo llamaron a leer los grandes noticieros de Caracol y RCN?

No señor. Soñaba con leerlos pero nunca me llamaron. Me enorgullece mucho ser el locutor popular, el locutor que sintonizan las masas, los trabajadores. Eso es un timbre de honor.

  • José Gerardo

    Felicitaciones a la radio popular.El doctor Américo es un verdadero maestro del periodismo

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