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Catalina Escobar, la heroina de CNN

Luego de perder a su hijo en un accidente, esta colombiana ha logrado bajar los índices ...

Catalina Escobar

Catalina Escobar estaba sentada en su escritorio en el cuarto piso de un edificio sobre la calle 93 cuando llamaron a decirle que había quedado entre los 10 finalistas de un concurso del canal CNN que premia al héroe del año 2012. Los diez finalistas salieron de un grupo de 45.000 personas. Su reacción inmediata, como era de esperarse, fue saltar de la silla y cuando levantó la cabeza se golpeó el pómulo derecho con el borde de una repisa de madera. Ahora tiene un moretón en la cara que prefiere esconder de la cámara, entonces lo oculta tras su capul rubia y combate los mismos tres pelos que insisten en encaramarse sobre sus pestañas. “Que no salga el moretón en las fotos. Ahora no es que vayan a decir que mi marido me pega. ¡Mi marido es una hermosura!”, dice riéndose. Tiene un par de ojos azules grandes que transmiten tranquilidad y seguridad. Es una mujer muy guapa y de apariencia sencilla.

Nació en Bogotá, de papá paisa y mamá barranquillera, y habla con cierto acento difícil de distinguir. Cuando aún no era una adolescente, Catalina traía niños de la calle y les festejaba los cumpleaños en el garaje de la casa. Les hacía sombreros en papel periódico y recolectaba las sorpresas que le daban en sus fiestas y se las entregaba. Siempre ha tenido una profunda necesidad de impedir la injusticia. Cuando tenía 30 años se fue a vivir a Cartagena con su marido y sus dos hijos chiquitos. De inmediato la conmovió la pobreza de la ciudad y se propuso ayudar. Cuando su hijo Juan Felipe tenía 4 meses, recogió la ropa que ya no le quedaba a su bebe y le preguntó a su pediatra a dónde podía donar toda esa ropa. El médico le dijo que se la recibirían en un hospital llamado Clínica de Maternidad Rafael Calvo, un hospital materno neonatal que atiende la mitad de los partos de la ciudad. Cuando conoció el hospital se aterró de su pobreza y se ofreció para ayudar, entonces comenzó a ir dos veces por semana, los martes y los jueves. Tenían 2 incubadoras y 45 cunas con dos bebes durmiendo en cada cuna. Catalina comenzó a trabajar como una mano materna, cargando bebés, cambiándolos, observando y leyendo las historias clínicas.

Cuando Juan Felipe tenía un año y 4 meses su marido le dijo que debían devolverse a vivir a Bogotá. Entonces Catalina fue al hospital a despedirse y acomodó entre sus brazos a un bebé de 12 días de nacido que había llegado al hospital muy enfermo. Acababan de reanimarlo pero el bebé ya estaba muy grave pues su mamá no había conseguido los 60.000 pesos que necesitaba para atender a su bebé. La criatura se murió en los brazos de Catalina y ella debió decirle a la mamá que su hijo había muerto. Lo único que la mujer decía era: “No alcancé a conseguir los recursos. No alcancé a conseguir los recursos”. Todavía con el bebé sin nombre en sus brazos, Catalina se dio cuenta que en ese momento tenía exactamente 60.000 pesos en el bolsillo. “Es antinatural que se te muera alguien en los brazos”, dice.

Catalina Escobar
“Estas niñas son mis niñas. Son bebes cargando bebés”.

Cuatro días más tarde, el viernes 20 de octubre del año 2000, Catalina acababa de salir de su casa. Tenía que ocuparse de algunos asuntos pues el lunes siguiente se mudarían a Bogotá. La gente de la compañía que le haría la mudanza había estado empacando su casa el jueves y dejaron unas cajas arrumadas junto a la reja del balcón de su apartamento en el octavo piso. Juan Felipe, que aún no tenía año y medio, salió a la terraza, trepó por encima de las cajas y sobre la reja y cayó al vacío. Catalina llegó al hospital y estuvo una hora con su hijo en brazos. Le habló, lo consintió, lo regañó, lo limpió, lo peinó, lo besó y se despidió de él. Luego de una investigación, determinaron que había sido un accidente. Juan Felipe murió debido a una contusión cerebral que le causó una hemorragia interna. Lo enterraron en Cartagena.

Quince días más tarde, ya instalada en Bogotá con su familia, estaba en un restaurante con su marido, su hijo mayor y sus papás. Le sirvieron lo que pidió y cuando le trajeron el plato no fue capaz de comer un bocado. Pidió el menú otra vez pensando en pedir una sopa y entonces se fijó en los precios de los platos que habían pedido ella, su marido y su hijo. Otros 60.000 pesos. Entonces comenzó a llorar y le dijo a su familia: “Nos estamos comiendo la vida de un bebé”. Y les contó lo que le había pasado en el hospital. En ese momento decidió que estaba desperdiciando sus talentos, decidió ponerlos al servicio de la humanidad y anotó en una servilleta: “FUNDACIÓN JUAN FELIPE GÓMEZ ESCOBAR”.

Catalina Escobar
En los ojos de Catalina Escobar no hay rastro de dolor, hay fuerza y emprendimiento. Foto: Kiko Kairuz

Al día siguiente renunció a su trabajo con una empresa americana de trading. Vendió sus acciones de la empresa, recogió el dinero y se lo entregó a su marido diciéndole que ese sería el último aporte económico que le haría a su familia y se dedicaría por completo a la filantropía. En ese momento se llevaba a cabo el Desarrollo de Milenio, en que los países pertenecientes a la ONU se reunieron para marcar ocho objetivos que deberán cumplirse para el final de 2015. Catalina se concentró en Mortalidad Infantil y Embarazo en Adolescentes. Comenzó a estudiar las cifras en Cartagena y notó que tenía la mortalidad más alta de todo el país, doblaba la media nacional. Viajó entonces al Hospital de Anaheim, en California, que tiene la tasa más baja de mortalidad infantil en todo el hemisferio y comprendió que su éxito se basaba en tres cosas: Protocolos, equipos médicos y staff. Cogió esta ecuación y se la llevó para aplicarla en Cartagena.

Asegura que los primeros 7 años de la operación fueron críticos, nadie daba un peso por ella. “Es que yo tampoco creería en una loca a la que se le acaba de morir un hijo”. Le preguntó entonces a su papá qué amigos suyos, presidentes de compañías, le debían favores, y así empezó. Catalina decidió que ninguna mujer podía perder a su hijo, como lo hizo ella misma, por no tener dinero, cualquiera fuera la suma. En los seis primeros años bajaron la mortalidad infantil de Cartagena en un 80%. Ya han atendido a más de 130.000 pacientes gratuitamente y han salvado las vidas de 3000 bebés. “Ya me creen, hace 10 años no me creían!” Catalina atiende partos de madres adolescentes, entra a las cirugías, opina como si fuera médico y regaña. “¡Es que estas niñas son bebés cargando bebés!”.

Catalina Escobar
Si Catalina gana el premio Héroes  2012 del canal CNN, gana Colombia.

“Se trata de un espíritu corporativo, esto es igual a una empresa privada. Yo soy una emprendedora social. Las fundaciones que trabajan con pobres piensan como pobres, y ese es un problema contra el cual yo peleo constantemente. Si tú a los pobres les entregas pobreza, se te devuelve la miseria. Pero si tú a los pobres les das lo mejor de tu talento, les entregas dignidad, reglas de juego claras y los respetas, se te revierte positivamente y se te multiplica”.

Catalina sostiene que a la pobreza no se la debe mirar desde arriba, se debe mirar de frente. En la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, a diferencia de otras fundaciones, no pobretean la pobreza, al contrario, la dignifican.  Dedicada al cuidado de adolescentes embarazadas, no solo las asiste durante el embarazo, sino que las educa para que no vuelvan a cometer el mismo error. Les reorganizan sus planes de vida. Las capacitan para que aprendan a realizar algún trabajo, les dan educación y también tratamiento psicológico, pues muchas de estas niñas son abusadas en sus hogares. Los cuatro pilares de la ayuda que le da a sus niñas son: Empoderamiento, emprendimiento, la parte psicosocial-psiquiátrica y la parte espiritual. Es una fundación católica, pero respetan lo que cada niña quiera ser. Lo importante es que tengan en regla que deben cuidar su espíritu.

Catalina Escobar
En los seis primeros años de su fundación bajó la mortalidad infantil de Cartagena en un 80%.

La Fundación Juan Felipe Gómez Escobar quiere romper con los paradigmas de pobreza y de comportamiento. Cuando una niña queda embarazada, inmediatamente abandona el colegio, y al poco tiempo vuelve a quedar embarazada. Esto crea pobreza inmediatamente y la fundación lo que hace es educar a estas niñas para que sigan estudiando y les crean una consciencia para que no vuelvan a quedar embarazadas. Les cambian sus proyectos de vida y las reintegran a la pirámide social y al desarrollo. La tasa de éxito es más o menos del 67%, que son niñas que estudian y trabajan. Un embarazo adolescente es un embarazo de alto riesgo, de hecho, la mayor tasa de mortalidad entre los 13 y los 19 años es el embarazo de adolescentes. Y lo que más pobreza genera es el embarazo adolescente. Una niña que queda embarazada a tan temprana edad está perpetuando la pobreza y este es, precisamente, el mensaje que la fundación planta en las cabezas de estas niñas.

Catalina pretende extender el modelo de trabajo de su fundación a todo el país, influenciando políticas públicas. Por ahora comenzarán a trabajar con la Alcaldía de Medellín, la Gobernación de Bolívar y ya han estado asesorando al Gobierno Nacional.

Su buen amigo Miguel Silva, el Managing Director de la firma FD Gravitas, fue quien la nominó al premio CNN, en el que empezó compitiendo junto a otros 45.000 nominados de todo el planeta. Después de un proceso de 4 meses, hace pocos días el periodista Anderson Cooper anunció a los diez finalistas y entre ellos, representando a Colombia, está el nombre de catalina Escobar Junto a su fundación, de la cual es directora.

Por haber quedado entre los 10 finalistas del concurso Héroe del 2012, del canal CNN, la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar ya se ganó 50.000 dólares. Si logra el primer premio le entregarán otros 250.000 dólares. Todo el mundo puede votar desde cualquier parte del planeta a través de la página http://heroes.cnn.com/ y se puede votar hasta 10 veces al día.

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