El ateo que construyó la escultura religiosa más grande del país

El ateo que construyó la escultura religiosa más grande del país

17 de Junio del 2015

El Santísimo, la escultura más colosal del país y una de las más grandes de Latinoamérica, ubicada en el municipio de Floridablanca (Santander), deja a cualquiera sin palabras por su majestuosidad.

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Presencié la inauguración previa del Ecoparque El Santísimo, sitio en el que el gigante monumento y la arquitectura que lo rodea se funde con la naturaleza. Allí, desde un principio, quise entrevistar a la persona que se ideó esta gran figura religiosa, que al verla inmediatamente la asocia uno con Jesús.

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Me llevé un sorpresa al entrevistar a Juan José Cobos, el santandereano que durante cerca de tres años ejecutó esa obra gigantesca. Pensaba encontrar a un hombre de avanzada edad, algo prepotente, que presumiera por levantar la deidad sólida más alta de Latinoamérica. Pero vi a un artista joven, menor de 40 años, sencillo, y con una confesión de vida y fe hasta ahora oculta.

Aunque proviene de una región donde el catolicismo es bastante arraigado, nunca ha profesado alguna fe o credo. Ser ateo no le ha sido impedimento para convertirse en uno de los escultores que ha hecho más monumentos y obras cristianas no sólo en Santander, sino en el país.

“Acá en Santander hemos hecho la Virgen de la Cantera que mide 15 metros, Los Ángeles del Sol en Floridablanca, El Señor de los Milagros de Onzaga, La Virgen del Pescadero, la Basílica de Chiquinquirá en Santander”, dice sin ánimo de vanagloriarse.

No obstante, nada se compara a su obra más imponente, El Santísimo, que costó paciencia, sudor, lágrimas, y al final, tener fe de que se hiciera realidad en el tiempo planeado, pues no sólo estaba su reputación en juego, sino la imagen del departamento y la gobernación que decidió apostarle al turismo como una de las principales fuente de ingresos.

Cristo Gigante

“Ha sido un proceso interesante enfrentarse a un monumento religioso como este todos los días, durante tres años. Sí han cambiado muchas cosas en lo personal; me ha acercado más a la parte espiritual. Todo lo que se sufrió con las dificultades y la misma envergadura de la escultura, lo hace pensar a uno de que todos somos parte de algo”, dijo.

Cobos es arquitecto, pero decidió irse al exterior a estudiar escultura, gusto que lo llevó a la ‘meca’ del arte: Florencia (Italia). Luego estuvo en Estados Unidos, y dijo tener influencia de artistas como Luis Caballero, Caravaggio y Francis Bacon. Retornó a Colombia, donde su nombre empezó a replicar.

Al iniciar el mandato de Richard Aguilar en Santander, el artista fue contactado por la gobernación para que presentara una propuesta para realizar una gran imagen religiosa que compitiera con el Cristo Redentor o Corcovado de Sao Paulo, Brasil.

La idea de hacer esta megaobra la tuvo el gobernador Richard Aguilar en un viaje que hizo al Brasil cuando ejercía como funcionario del consulado colombiano en ese país. La tarea de hacer algo más colosal para Santander se le adjudicó al arquitecto y escultor Cobos.

Sin embargo, la polémica no se hizo esperar desde antes de iniciar el diseño de la escultura. Las primeras críticas se enfilaron en contra de la misma idea de hacer una obra del ser más representativo de la fe católica: Jesús.

Los argumentos se centraron en que no está permitido destinar dineros púbicos para construir obras de alguna fe en particular, pues la Constitución establece que Colombia es un estado laico en el que se respetan todos los credos y religiones.

“No hemos querido vender un proyecto religioso, sino turístico. El Santísimo es una deidad humana, en donde las interpretaciones pueden ser múltiples”, manifestó el mecenas de la obra, el gobernador Aguilar.

“El encargo era hacer un ser supremo, y esa fue la idea desde que empecé a diseñar. Acá se quiso hacer un compilado de imágenes religiosas o deidades, más hacia la narrativa occidental. Si se piensa en Jesús, él está basado en Zeus; éste también se refleja en San Juan Bautista. También Krisna se refleja en imágenes similares. Hay muchos referentes en distintas culturas que tienen cosas en común”, sostuvo por su parte Juan José Cobos.

Según añadió, la pose del santísimo simboliza de eternidad, apuntando hacia el cielo con la mano y al mismo tiempo bendiciendo. “En el hinduismo salen figuras con esa misma pose, así como en el budismo. La idea era hacer una escultura muy humana, y El Santísimo muestra más piel que los íconos religiosos del mundo. Además que su rostro es más orgánico y está mirando a la gente, es más naturalista. El rostro es un señor de la paz; entonces se ve sereno, amable, condescendiente, aunque no usé un modelo para el rostro”.

Cobos se demoró un año realizando el diseño de la escultura. Posteriormente, con un grupo de 30 colaboradores, entre los que se encontraban otros escultores, arquitectos e ingenieros, tardó otro año y medio para ejecutar la obra.

“Hicimos nueve maquetas, seis estudios de rostros. Al final hicimos una maqueta definitiva de dos metros setenta centímetros, la cual fue escaneada en láser, con equipos de Canadá, y se digitalizó en 3D el modelo de la escultura. Luego esa maqueta se partió en secciones y digitalmente se cortan unas piezas para luego intervenir manualmente con un equipo de escultores. Posteriormente se sacan los moldes, se funden en el polímero, y se le instala la estructura interna”, describió.

El material con el que se construyó El Santísimo, que pesa 40 toneladas, tiene 38 metros de alto y 10,5 de ancho, “es un polímero insaturado, que es una resina especial para este tipo de monumentos. Con este material se hacen aviones, yates y esculturas monumentales, y no es tan pesado como un concreto o el bronce, con los que se construía hace muchos años. Con el polímero logramos mejores condiciones sismoresistentes sobre todo acá en Santander”.

Por dentro la escultura es hueca. Tiene un sistema de escaleras metálicas, por donde se puede acceder para obras de mantenimiento. “Otro aspecto diferenciador es que el turista suba por detrás de la escultura donde se adecuarán dos ascensores, y al final llegue a un mirador de 360 grados y observe el área metropolitana, y detrás el cerro La Judía”.

Según el diseñador de la escultura, y quien cobró 3 mil millones de pesos por la obra, el viento es el principal problema que tiene que enfrentar El Santísimo, “aunque este no tenderá a caerse, sino va actuar como una vela. Puede soportar hasta vientos de 160 kilómetros por hora, aunque acá los vientos apenas alcanzan 20”.

Cobos se mostró confiado pues la megaobra ya pasó la prueba del temblor de marzo que se registró en el vecino municipio de La Mesa de los Santos, y además ya le cayeron dos rayos.

Sin embargo, más complicado que el diseño fue el ensamblaje del monumento, ya que está ubicado en la cima de una montaña, a 1.600 metros del nivel del mar, al que hay que subir en teleférico.

“Para subirlo fue toda una odisea por las vías muy estrechas. Los llevamos en camabajas de más de trece metros de largo, y para dar las curvas tocó cortar parte de las montañas y árboles. El Santísimo tumbó un poste de la luz en su camino al cerro, y fueron transportadas ocho piezas en dos días. Duramos quince días instalando con grúas de alta capacidad y brazos de cuarenta metros nueve piezas de ocho y siete toneladas”.

Debajo de El Santísimo hay un cubo de concreto de diez metros de alto, y debajo del cubo hay cuatro pilotes gigantes de concreto para estabilizar todo el terreno.

La inauguración al público será el sábado 21 de junio y se cobrará por la entrada a los adultos 20 mil pesos y niños 10 mil. Allí habrá un gran restaurante y varios locales comerciales, así como una fuente de agua que se adecuará a los pies de la estatua.

Pero acá no termina la historia, porque la obra no ha estado exenta de más polémicas. Una de ella critica la inversión que el departamento hizo en la escultura, con dineros de las regalías. La obra en su totalidad costó 45 mil millones de pesos, de los cuales la gobernación dispuso 12 mil.

Cristo Gigante

En la foto, Juan José Cobos, escultor de la obra (izq) y el gobernador de Santander, Richard Aguilar.

Al respecto, el gobernador Aguilar se defendió. “En educación hemos invertido más de 300 mil millones de pesos. En cuanto a vías se firmó un contrato con el Presidente de la República en donde la red secundaria de vías se beneficia con 600 mil millones de pesos. Además le apostamos a este proyecto turístico porque está comprobado que el turismo es el tercer generador de empleo del país”.

De igual manera, el mandatario regional respondió otra crítica que han hecho desde varios sectores, según la cual el departamento no va obtener ningún peso de las ganancias que entren al Ecoparque.

“Firmamos un convenio con la corporación Panachi con todos los soportes técnicos, jurídicos y financieros, porque este proyecto tiene que mantenerse solo. Es muy costoso porque el mantenimiento, sólo del teleférico, requiere un gran costo, por lo que se necesita un esfuerzo público y privado, en el que los recursos que llegan a la corporación se reinvierten. Esto no va generar ninguna utilidad, pues es una corporación sin ánimo de lucro para mantenimiento y administración del parque”, explicó Aguilar.

También se refirió al nombre de El Santísimo del ecoparque puesto que actualmente en el Consejo de Estado cursa una demanda contra la escultura, que argumenta la prohibición del uso de símbolos católicos en la megaobra financiada en parte con dineros públicos.

La defensa de la gobernación ha sustentado que el nombre “Santísimo” en realidad contiene las primeras cuatro letras del departamento y el “ísimo” es un superlativo, por lo que en realidad el nombre del parque quiere decir “gran Santander” o “Santanderísimo”.