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¿Cuál es el secreto de los países menos corruptos de Latinoamérica?

Chile y Uruguay han sido calificados por el informe anual de Transparencia Internacional como las naciones ...

Países menos corruptos

La ONG alemana Transparencia Internacional ha dado a conocer el índice de percepción de la corrupción en los países del mundo durante 2012. Chile y Uruguay son las dos naciones latinoamericanas mejor calificadas porque existe alta confianza de que sus gobiernos son transparentes. No obstante se ubican en los puestos 20 y 21 respectivamente en el top global, del que Dinamarca sale con el título del país con el gobierno menos corrupto. Colombia, en el listado que evaluó a 174 naciones, se ubica en el puesto 94.

¿Qué tiene el modelo chileno o uruguayo en la lucha contra la corrupción, que podría copiar Colombia y el resto de la región? KIEN&KE responde esta pregunta con Alejandro Salas, director para América de Transparencia Internacional desde Berlín; con Gonzalo Delaveau, presidente de Chile Transparente; y con Elisabeth Ungar Bleier, Directora Ejecutiva de Transparencia por Colombia.

Mano dura

Los tres expertos consultados coincidieron en un elemento clave que ahoga los brotes de corrupción: una justicia estricta. Chile y Uruguay han implementado modelos judiciales de castigos ejemplarizantes a cualquier acto indebido por parte de funcionarios del Estado, por mínimo que este sea.

“Son países que tienen un sistema de justicia bastante rígido y respetado. Cuando la justicia es independiente, hace por sí mismo que la corrupción sea más difícil”, declaró Salas, el vocero latinoamericano de Transparencia Internacional.

Sobre la experiencia chilena, Gonzalo Delaveau destaca que en décadas recientes los gobiernos del país austral han promovido proyectos para acceder plenamente a la información pública, otros con castigos severos a episodios de corrupción, exigencias a parlamentarios y altos funcionarios para que declaren bienes a la opinión pública como señal de transparencia, y otras mejoras legislativas que corrigen errores administrativos cometidos con el tiempo. “Es una mezcla de tradición cultural y soluciones legislativas en la lucha contra la corrupción. Chile en esta pelea siempre ha liderado”, explicó.

En Colombia, según reconoce Elisabeth Ungar, hay leyes pero ni siquiera reglamentadas. “Hace dos años se expidió el estatuto anticorrupción y todavía no se ha implementado porque falta reglamentación”, critica. “Y además de poner a funcionar leyes, hay que vigilar que se cumplan; cuando hay ineficiencia e ineficacia en la justicia, hay impunidad y los corruptos aprovechan porque sienten que no los van a sancionar”.

Gonzalo Delaveau y Alejandro Salas
Gonzalo Delaveau y Alejandro Salas.

División y respeto de poderes

Sin mayor rodeo Alejandro Salas dice: “Para ser claro, los países latinoamericanos peor calificados tienen en común una justicia frágil, lenta y corrupta”. Luego explica otro de los secretos que se suma al ejemplo chileno y uruguayo: el respeto entre las ramas del poder y la legitimidad institucional: “Los congresos independientes vigilan al gobierno. La rama judicial independiente y autónoma vigila al ejecutivo y legislativo. Las demás instituciones son valoradas. En Chile, por ejemplo, la policía goza de respeto porque tú no sobornas a un oficial, son muy disciplinados”.

En palabras de Elisabeth Ungar “el Estado chileno se somete a las reglas de juego. Hay independencia de poderes y se respetan entre sí”. Sobre esto Delaveau, el presidente de Chile Transparente, agrega que hay órganos de vigilancia bastante cuidadosos; una Contraloría, un Ministerio Público y un Consejo de Transparencia, que además de vigilar, se encargan de prevenir actos ilegales.

Cultura de transparencia

Puede tratarse de una tradición cultural, una construcción de décadas en la que una sociedad sea capaz de condenar cualquier acto ilegal sobre los recursos públicos, algo que en Chile es ampliamente reconocido. “Históricamente en nuestro país la corrupción ha sido baja, independientemente de las normas que existan. Además nuestras instituciones son respetables e independientes. Cuando hay una investigación siempre se resuelve o se castiga, y esto genera una buena percepción”, explicó Gonzalo Delaveau.

Sin narcotráfico

Otro secreto del que se benefician Chile y Uruguay es no estar tan golpeados por el narcotráfico. Según explicaron Alejandro Salas y Gonzalo Delaveau, las dos naciones no son precisamente los grandes productores de droga ni las rutas clave de su tráfico. Cuando impera el comercio ilegal de narcóticos es muy probable que redes delincuenciales sobornen a policías, jueces y funcionarios públicos. Colombia es sumamente vulnerable en este aspecto. Según Elisabeth Ungar, “el narcotráfico captura y permea las instituciones, y agranda el campo delictivo a actividades vinculadas a corrupción como lavado de activos, trafico armas, minería ilegal y despojo de tierras”.

¿Qué sigue faltando?

Alejandro Salas intenta explicar por qué ningún país latinoamericano está entre los diez del mundo con menos corrupción. Argumenta que aún persiste un problema de ilegalidad individual. “Todos pensamos que la corrupción es culpa de los grandes políticos. No. Cuando cada uno de nosotros soborna a un oficial por una infracción de tránsito engrosamos el problema. Cuando sobornamos al inspector de salubridad para que no cierre un restaurante también engrosamos la lista. Son millones de dólares los que a diario se mueven por corrupción cometida por ciudadanos del común”.

El listado de Transparencia Internacional es dominado por países europeos, en especial nórdicos. Canadá es el primer país americano en aparecer en el ranking, en el puesto 9. En seguida Barbados (15) y Estados Unidos (19). El estudio evaluó la percepción que tienen empresarios, analistas y sociedad civil sobre el grado de corrupción en el sector público.

 

¿Cree que Colombia está lejos de tener un modelo de país con bajos índices corrupción?

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