“El diputado tiene razón: meterle plata al Chocó es como perfumar un bollo”

“El diputado tiene razón: meterle plata al Chocó es como perfumar un bollo”

14 de mayo del 2012

No podría en modo alguno omitir mi enorme complacencia por el nacimiento de un minotauro, de un portento, de un hombre con un inmenso futuro de liderazgo político y moral en este país donde cada vez hay menos gente decente, dispuesta a poner los puntos sobre las íes.

Hablo, desde luego, del diputado a la Asamblea de Antioquia Rodrigo Mesa Cadavid, quien expresara en estos días una máxima histórica, quien enunciara el nuevo paradigma de la filosofía, la sentencia sublime de quienes decimos las vainas como son: “la plata que uno le meta al Chocó es como meterle un perfume a un bollo”.

Desde los tiempos cuando mis hermanos y maestros del fascismo español enunciaron la frase fundamental del pensamiento derechista, en palabras del General José Millán-Astray y Terreros, fundador de la Legión española y enorme figura del franquismo, quien dijera en momento de gran vuelo místico e ideológico “¡Muera la inteligencia!”, no creo que el pensamiento ultra conservador hubiera producido una frase de tales proporciones, una oración pinacular, un enunciado moral espléndido de la talla de un Nerón, un Atila, un Laureano Gómez, un Bush, Un Goebbels, un Pinochet…

¡Que no busquen más mis hermanos uribistas, de la U y demás congregaciones marianas refundadoras y patrióticas! Ha surgido de las propias montañas de Antioquia el gran hombre, el verdadero valor de recambio y nuevo líder que –él sí y nadie más– podrá con lujo de detalles devolvernos al poder en el 2014 y garantizar con su sapiencia natural, con su escatología fundamental, la continuidad de los procesos truncados por la presidencia de Juan Manuel Santos, quien tampoco vale una loción.

Su eminencia Mesa Cadavid representa toda la ideología que nos permitió controlar esta país a sangre y fuego, todo el pensamiento político-económico-social que nos ofreció la oportunidad de acabar con todos los detritus y heces sin gastar una sola gota de esencias para tratar de desodorizar lo que proviene de la digestión, o más bien indigestión, del populacho enfermo y diarreico.

Nuestro bendito líder surgida su conciencia de la observación de inodoros y letrinas, debe renunciar hoy mismo a su curul de diputado para empezar a consolidar su campaña presidencial y rodearse de un equipo ideológico y de trabajo a su altura, con colombianos de primera línea y de la talla de un Suso el Paspi, un Diomedes Díaz, un Andrés Felipe Arias, un Kid Pambelé, un Miguel Ángel Bermúdez, la señora Gloria famosa por su viaje en el metro cable de Medellín, y con asesores internacionales como la Tigresa de Oriente del Perú y Walter Mercado.

Es su relación con la tierra misma y también con el subsuelo, en su preciosa desfachatez y espontaneidad, su inteligentísimo coloquialismo descamisado y vernáculo, lo que le permite construir y potenciar frases tan bienaventuradas como la suya, para referirse a un departamento vecino de Antioquia, y que contradice en materia racial y cultural la esencia paisa. No ampliaré mis conceptos en ese sentido para que no me traten de racista (honor que me harían).

Y se atreven a decir que sus palabras cimeras fueron “una cagada”. Nadie como él, desde los tiempos del ruido, ha sabido plasmar en pocas palabras todo un pensar que convoca a las mayorías nacionales que se reflejan en las tesis compartidas con nueve millones de electores. Estamos ante el advenimiento de un paladín llamado a enderezar el rumbo de este país torcido por la izquierda.

Si tan solo refiriéndose al Chocó ha logrado tamaña frase, ¿se imaginan lo que podría producir el gran taumaturgo como concepto en otros temas nacionales? Lo veo construyendo frases e ideas y soluciones a la problemática nacional.

Por ejemplo contra la restitución de tierras diría: “a esa majada no hay que tocarla” y en el tema de vivienda popular “que les construyan las casas con plasta, que no falta”.

O bien refiriéndose a la reforma tributaria salirle al corte diciendo “eso es tan solo una mierda”, o sobre los desplazados “una boñiga no vale una preocupación”, o “con el excremento de la Marcha Patriótica, basta soltar el tanque”, e insignes frases sueltas como “a la izquierda de nuevo la vamos a volver caca”, y “a falta de conciencia bien valen las excreciones”.

Y qué placer sentiré cuando hable de “evacuar” proyectos, “deponer” planes o hacer la “deyección” de la oposición. Me lo imagino exultante de dicha emulando a su mentor y convocando al país entero a “defecar, defecar y defecar”.

Dejémonos de tapujos, pendejadas y morronguería. Nosotros los de la extrema derecha hemos encontrado por fin nuestro norte y buena parte de nuestra identidad. Ahora mismo, sinvergüenzas, podemos decir que nunca hemos tenido posiciones sino deposiciones ¡y qué!

Como buen ganadero y hombre del campo, Mesa es un teórico de la bosta. Es en su regular y consuetudinaria observación que le vienen las ideas políticas y sociales. Por eso una vez en el poder retomará la reforma a la educación para implementar en pregrados, grados y posgrados todas las materias fecales, y construirá un gigantesco laboratorio nacional para poner a Colombia a la cabeza mundial de la inefable ciencia de la coprología.

Ya los veo a todos los mentecatos reformistas y revolucionarios revolcándose en su propio popó, al enfrentar la dialéctica olorosa y contundente de nuestro científico del tránsito intestinal, de nuestro coprólogo fundamentalista.

Me siento en estos instantes lleno de esperanza y optimismo al ser testigo de la eclosión del cuarto huevito, del hombre que llevará a Colombia en el 2014 por el camino del progreso y que echará por el wáter todo lo que huela a feo, todo lo que se asemeje lo que él señala, paleta en mano como un asco, refiriéndose al Chocó.

Y si el pueblo de allá se chocó, pues qué le vamos a hacer. Qué ofendió a la propia Antioquia dice el Fajardo. Que lo demanden, que lo investiguen, que hagan lo que quieran. Él está limpio. ¡Nos importa un bollo!

Lo acusan de tráfico de influencias cuando él tan solo es un experto del tráfico gastro-intestinal. ¡Un hombre RECTO! Un político de ejemplar peristaltismo, constructor de movimientos duodenales, limpio de colon y de corazón. Un ser transparente que como él mismo lo afirma, no tiene pelos en la lengua, ni en ninguna otra parte.

Ahora me lo critican a Mesa por “ordinario”. ¿No se le puede ocurrir a un hombre humilde y natural una frase histórica? ¡Envidiosos! ¡Perfumados! Adelante, diputado, que lo que para unas minorías es una embarrada, para nosotros los defensores de la raza, la moral y las buenas costumbres, es un punto de partida para lograr en el 2014 la re conquista del inodoro.

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