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El estudiante que desapareció en La Florida

Christian Aguilar habría sido asesinado por su amigo de infancia, un aficionado a las armas quien ...

Christian Aguilar

El pasado jueves 20 de septiembre fue la última vez que alguien vio con vida a Christian Aguilar, de 18 años. Entonces estaba en un almacén Best Buy en la ciudad universitaria de Gainesville (Florida) con su amigo de la niñez, Pedro Andrés Bravo. Christian, hijo de padre y madre caleños que llegaron a Miami hace 25 años, nació en esa ciudad y estudió en una escuela de El Doral, donde se graduó con honores. Siempre dijo que quería ser cardiólogo, pero cuando llegó la hora de elegir una carrera aplicó a la prestigiosa Universidad de la Florida (la tercera universidad más grande de Estados Unidos), al programa de Ingeniería Biomédica. Fue aceptado, lo cual es un gran honor. Por esta razón, el joven se fue a vivir a Gainesville, al norte de la península de la Florida.

Christian y Pedro se conocieron en el colegio cuando eran niños. Carlos, padre de Christian, define a Pedro como un joven tan brillante e inteligente como su hijo. Ambos jóvenes aplicaron a la Universidad de la Florida, pero solo Christian fue aceptado. Pedro también aplicó a la academia militar West Point, pero fue rechazado y entonces decidió matricularse en un college: dos años de estudios preuniversitarios que hacen que sea más fácil entrar a una universidad exigente como la Universidad de la Florida. El joven vendió sus armas de fuego, a las que era aficionado, y se fue de Miami a estudiar en el Santa Fe College, en Gainsville, la misma ciudad donde por entonces vivía Christian.

Cuando Christian, que se reportaba con sus padres casi a diario y los visitaba al menos un fin de semana de por medio, no llamó y no llegó a visitarlos, sus padres se preocuparon de inmediato. Se comunicaron con Pedro, quien les contó que habían tenido una pelea el jueves 20 de septiembre. Cristian se había bajado del carro y, desde entonces, no lo había vuelto a ver.

Christian Aguilar
Christian se siente colombiano, le gustaba la almojábana y es hincha del América de Cali.

Carlos le creyó, pues su hijo no es de los que resuelven los problemas a golpes, pero supo que algo andaba mal y, acompañado por su mujer y Alex, su hijo menor, emprendió un viaje de cinco horas por carretera hasta Gainesville para buscar a Christian.

Pocos días después, Pedro se entregó a la Policía sin que la familia Aguilar o la misma Policía lo hubieran denunciado. Declaró que había tenido un altercado con Christian por una mujer y luego lo había golpeado hasta dejarlo inconsciente, abandonado en un parqueadero. Pedro también recorrió varios sitios con la Policía para indicarles dónde cree que podría encontrarse su amigo. Pero 13 días más tarde Christian Aguilar continúa desaparecido.

La mujer a la que Pedro se ha referido es Erika Friman, una joven que primero salió con Pedro y hoy en día es novia de Christian. Pero Carlos Aguilar afirma que si hubo una disputa, ésta no se debió a Erika, sino al hecho de que Pedro envidiaba mucho a Christian. Agrega que Pedro quería entrar a la Universidad de la Florida, como lo hizo su amigo.” Pedro quería ser Christian”, dice Carlos.

Luego de que la Policía arrestó a Pedro, allanaron su apartamento en Gainesville y encontraron la maleta de Christian en un clóset, rastros de sangre en su automóvil y unos recibos de compra de una pala y un rollo de cinta aislante que fueron comprados pocos días antes de la desaparición del joven Aguilar y aún no han sido halladas. Este detalle preocupa mucho a la familia de Christian, pues indicaría que fue un crimen premeditado.

El hecho de conocer a Pedro durante tantos años hace que el evidente dolor de perder un hijo sea más traumático. Carlos afirma que la persona que está detenida por la Policía ya no es el niño y el joven de antes. Se refiere a él como un mentiroso patológico y un hombre mezquino. En la primera audiencia donde se acusó a Pedro Andrés Bravo de no haberle administrado asistencia médica a su amigo, se determinó una fianza de 100.000 dólares, que su familia jamás podría pagar. El juez también decidió quitarle el pasaporte americano para que no pueda escapar del país (si lo hiciera, sin el pasaporte no podría volver a ingresar a Estados Unidos) y ordenó ponerle un dispositivo GPS en el tobillo, pues si llegara a pagar la fianza, el joven podría huir del país.

Christian Aguilar y Pedro Bravo
Christian y Pedro estudiaron juntos en el colegio y son amigos desde la niñez.

En la audiencia, la madre de Christian se dirigió a Pedro y, a través de una pantalla, le imploró en un inglés roto y tratando de contener las lágrimas que le diera una pista o una dirección del lugar dónde se halla su hijo. Pero Pedro, quizá aconsejado por sus abogados, además de confirmar su nombre, no volvió a abrir la boca.

Carlos Aguilar accedió a dar una entrevista a Kien&Ke el lunes en la tarde y cuando lo llamé a la hora acordada debió posponer la entrevista hasta el martes por la mañana, pues a último momento le indicaron que lo visitaría el capitán de la policía de Gainesville con información nueva. El martes por la mañana pidió que lo llamaran una hora más tarde, pues luego de la reunión con el capitán de la policía determinaron un nuevo sitio que investigar y partieron hacia allá para buscar a Christian. Y es que la familia Aguilar ha reunido a un grupo de amigos y familiares que han viajado desde Miami a ayudarlos. Hasta hace una semana Carlos y su familia se referían a Christian en tiempo presente, con la esperanza de encontrarlo vivo. Pero el último martes Carlos hablaba de su hijo en pasado, pues a esta altura, luego de 13 días desaparecido, las posibilidades de que esté vivo son mínimas. Todas las noches se sientan a llorarlo. No entienden por qué Pedro se ensañó con su familia si su hijo no era un delincuente.

El padre de Christian Aguilar quiere pedirle al presidente Juan Manuel Santos que lo apoye y lo ayude a que el FBI pase a formar parte de la investigación, que no lo deje solo. A pesar de ser ciudadano americano, Carlos afirma que por ser inmigrantes, no les van a prestar la ayuda que necesitan y por eso solicita la intervención del gobierno colombiano. Su pedido se extiende a todas aquellas personas que estén cerca a Gainesville para que se acerquen a ayudarlos. Ya han aceptado que no encontrarán al joven con vida, pero es muy importante para ellos encontrar su cuerpo y así despedirse de él como cuando muere un ser querido.

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