“El país necesita la Ley Merlano”
Aunque la posesión en la Embajada de El Vaticano solo será el próximo septiembre, el Ministro de Transporte, Germán Cardona, tiene la maleta lista. Impactado con el tema del senador Merlano empezó la conversación con ese tema: “Creo que el Congreso está en deuda con el país. Tiene que sacar adelante la ley para encarcelar y castigar severamente a los conductores borrachos. Incluso puede bautizarla como “Ley Merlano”.
¿Por qué se mete con Merlano?
Es que si alguien le tiene que dar ejemplo a Colombia somos los funcionarios públicos, entendido también los congresistas. Yo defiendo que se debe sancionar con cárcel a las personas que sean sorprendidas manejando en estado de embriaguez, sea quien fuere, porque esa es la forma de que empezamos a respetar la autoridad.
Estoy seguro de que el Senador Merlano, persona a quien respeto como ser humano, no hubiera hecho lo que hizo, si hubiera estado en Estados Unidos, donde nadie se atreve a enfrentarse a un policía, como lo hizo aquí el Senador. Aquí en Colombia, una persona en estado de embriaguez se cree que tiene súper poderes y se enfrenta a la policía, que simplemente está cuidando que los ciudadanos se comporten bien.
Un conductor en estado de embriaguez, es un asesino al volante. Puede que no lo esté haciendo con intención pero sí infortunadamente pierde el control.
Usted, además, tuvo una funcionaria cercana que salió por unos tragos de más….
Lo recuerdo perfectamente. Era una funcionaria de muy alto nivel, con dos copas de vino y un problema con unos policías. Ella tomó una decisión de mucha altura, renunció al cargo y hoy es un ejemplo nacional de una persona que tomó una decisión responsable. Uno tiene que asumir la vida con responsabilidad y la Ley Merlano la necesita el país.
La doctora María Inés Agudelo era la gerente del INCO, una mujer maravillosa, ejemplo para Colombia por el carácter demostrado. Cometió un error y se fue.
¿Usted sugiere que Merlano haga lo mismo?
El Senador es quien debe decidirlo. Ahí tiene el ejemplo de la Doctora María Inés Agudelo.
¿Quién hundió el proyecto de la cárcel para los conductores ebrios?
Fue una sucesión de cosas. En este caso se fueron algunos parlamentarios. Media Cámara se retiró del recinto y hundió el proyecto. Si el Congreso de la República aprobara un proyecto de estos, creo que ganaría muchísimo en imagen ante el país, y más con la infortunada situación del Senador Merlano.
¿El Congreso fue irresponsable con ese proyecto?
El proyecto volverá a ser presentado a las sesiones del próximo 20 de julio y espero que Representantes y Senadores lo asuman con responsabilidad. Hay que ponerle mucho cuidado al Código Nacional de Tránsito, que tampoco ha surtido sus procesos en el Congreso.
¿Por qué insiste tanto en el Código Nacional de Tránsito?
El Código tiene que ver con los centros de diagnóstico automotor, asunto que nos afecta mucho. Nosotros decidimos que los vehículos nuevos no se revisaban sino después del sexto año y al parecer hay mucha gente interesada en impedirlo.
Está el tema de la chatarrización, los centros de diagnóstico, el asunto de los borrachos. Asuntos complicados, con muchos intereses.
¿Se retira por negarse a aceptar presiones políticas?
Ese ha sido mi talante desde siempre. Cuando fui Alcalde de Manizales me tocó un Concejo en la oposición. En este caso he sido muy respetuoso con el Congreso, aunque con diferencias puntuales, por ejemplo, en relación con el Código de Tránsito. El país debe mantenerse vigilante para que el Congreso no vaya a hundir ese proyecto.
Desde el punto de vista de los empresarios, tuvimos algunas dificultades al principio del gobierno, diferencias sobre la forma de contratar las obras públicas, pero todo eso se subsanó en el tiempo y hoy las cosas están marchando bien.
¿Ha funcionado el RUNT?
El Registro Único Nacional de Tránsito es una herramienta, como un centro de inteligencia, pero se tiene que alimentar de toda la información que le llega de las Secretarías de Tránsito de todo el país. Los problemas surgen de que este proceso no se ha cumplida de manera efectiva.
¿Se fue usted y no terminamos la doble calzada Bogotá –Girardot?
Es una de las cosas que a uno le frustran del sector público. Los errores cometidos por otros nos llevaron a cambiar el esquema de las concesiones y por eso se está hablando hoy de las concesiones de cuarta generación, con mayor esfuerzo financiero de los contratistas. Se va a seguir pagando es contra ejecución de obras. No habrá peajes antes de empezar las obras ni se van a entregar vigencias futuras antes de empezarlas. Ese fue el gran error de la autopista Bogotá-Girardot, que hoy tratamos de salvar. Declararle la caducidad significaría su abandono.
¿Cuándo vamos a ver el túnel de la Línea?
Ese túnel tiene 8.8 Km de longitud. En este momento van perforados aproximadamente 6 Km. Tiene un esquema de construcción en contrato, que se llama “Llave en mano”, que quiere decir que el contratista se compromete a hacerlo en un plazo determinado, por un valor determinado y sin más reajustes.
Ese contrato tiene plazo hasta mediados del 2014. El contratista está trabajando en él, ha tenido unas dificultades con unos temas ambientales, pero a eso le están buscando una solución. Yo esperaría que no haya inconvenientes para que podamos ver la luz al final del túnel, de aquí al 2014.
El tema de las obras viales es clave además para que funcione para Colombia el TLC. ¿Cuál es la situación hoy, a su salida del Ministerio?
La realidad es que Colombia tiene un atraso evidente en infraestructura. Decir lo contrario sería mentirle a los colombianos, y muy especialmente en infraestructura vial, pero también en férrea. En puertos estamos mejor pero para poder llegar a los puertos, se necesitan vías y se necesitan ferrocarriles.
Tuve un desgaste personal, profesional y si se quiere político para el gobierno, cuando desde el principio de mi gestión dije que primero teníamos que volver a crear la cultura de estructuración de proyectos en Colombia. Eso ya está garantizado con la creación de la Agencia Nacional de Infraestructura, con la Ley de asociaciones público-privadas, con haber adjudicado ya obras por más de tres billones de pesos en estos últimos 20 días, sin ningún problema de transparencia. Todo salió perfectamente bien y sin anticipos. Digamos que dejo esas bases listas.
¿Ve usted que las constantes críticas del Presidente Uribe, son una obstrucción malsana en este Gobierno de Santos?
Se lo voy a decir por mi propia vivencia: cuando yo dejé la primer alcaldía de Manizales, a mí me premiaron como el mejor alcalde de Colombia y salí convencido de que yo era un alcalde irreemplazable. Estuve como cinco o seis meses que no me ubicaba, se lo digo con franqueza y es la verdad. Eso se lo compartía en estos días al Presidente Santos.
Creo que dejar el poder es muy difícil y sobre todo cuando uno ha sido tantas veces aplaudido y además con reconocimiento verdadero, como ha sido el Presidente Uribe. La verdad es que cuando uno deja el gobierno, dejó de ser gobernante y tiene que entender que vienen a gobernar otros. Yo espero que el país siga entendiendo que el Presidente Santos tiene la capacidad, el conocimiento y la inteligencia para dirigir a Colombia. El Presidente Uribe es un hombre que todos los colombianos queremos mucho, y yo en lo personal lo aprecio y estimo muchísimo, pero finalmente el Presidente es el Presidente Santos, y le garantizo que va a seguir gobernando, porque eso es lo que le gusta, tiene carácter y conocimiento para hacerlo.
Ese “seguir gobernando”, ¿es la reelección?
No tengo ni idea. Después de que deje de ser Ministro, a partir de la semana entrante, si quiere podemos hablar de ese tema.
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