El peor error de Felipe López
Lea la primera parte del perfil haciendo clic aquí.
El peluquero de Felipe López está convencido de que ha tenido el poder de decidir una portada de Semana. Lo mismo su empleada, su chofer y su manicurista. Uno de los métodos periodísticos de Felipe López, que no se puede quedar quieto, es hacer sondeos sobre las decisiones que tiene que tomar. Llama a una docena de personas de diferentes círculos sociales para decidir qué puertas poner en su finca, qué nuevo columnista traer a Semana o qué cuadro de arte clásico debería comprar. Es un encuestador: un hombre que lleva el periodismo en su sangre. Sin embargo, él sabe bien cuál es su posición sobre las cosas. Él sabe, antes de empezar el sondeo, qué decisión va a tomar. Felipe López es un indeciso con un poder enorme de decisión.
Y cuando se calmaron las aguas del proceso 8000, López estaba convencido de que traer a Isaac Lee como director era la mejor movida para rejuvenecer su revista. Por eso, Mauricio Vargas y su equipo salieron de la redacción para darle paso a Lee con su propio equipo. Hoy en día, los allegados a Felipe que entrevisté me confirmaron que esa rotación ha sido uno de los errores más graves de su carrera periodística.
Lee tenía 26 años en enero de 1997, cuando entró a la dirección de la revista Semana. Y el capítulo que protagoniza en la historia de la publicación es el que tiene que ver con la apertura económica, la llegada del Internet y la diversificación del mercado de revistas en Colombia. ¿Cómo es la historia de Semana en la modernidad?

Felipe López le confió a Isaac Lee la dirección de la revista Semana.
Isaac Lee “es un tipo misterioso”, me dijo más de un entrevistado. Viene del corazón de la comunidad judía de Bogotá. Trabajaba en el departamento de seguridad de Bavaria el día en que Augusto López se lo llevó para que dirigiera la revista Cromos, también propiedad del Grupo Santodomingo. El niño prodigio que venía de vivir en Israel, donde trabajaba en estrategias de seguridad, logró que Cromos, una marca estancada después de 80 años de historia, volviera a ser una revista de primera.
Sobre la rotación que generó la llegada de Lee a Semana hay muchas teorías. Una nota de El Tiempo que salió en ese momento decía al final “dentro de la redacción de Semana, pudo establecer este diario, hay inquietud por el nombramiento de Lee”. Se dice que la cabeza de Mauricio Vargas, que llevaba doce años en la revista, fue el precio de un negocio entre Augusto López y el entonces presidente de Telecom, José Blackburn. López dice en el libro Casi toda la verdad que el argumento fue bajarle el tono a la revista después del 8000. Y vio, además, que las revistas que lo inspiraron en un principio, Time y Newsweek, se habían despolitizado y habían empezado a manejar más temas de salud, viajes y vida moderna. Algunos dicen –y acá, otra vez, las fuentes me pidieron no mencionar sus nombres– que Felipe llevaba ya un tiempo quejándose de que Vargas, que venía de ser ministro del gobierno de César Gaviria, había “gavirizado” la revista. Y también está la versión de Vargas, que se puede leer en su libro Tres tristes tigres, donde dice que lo botaron por presiones de López Michelsen y Samper, quien se supone amenazó a Felipe con dejar al Noticiero de las 7 por fuera de una nueva licitación.
“A Felipe lo fascinan los audaces, como lo demostró con Pablo Escobar. Le gusta la gente exitosa e inteligente, y también le gusta que lo adulen y a punta de adular, Lee, que era un conquistador, se lo conquistó”, dice Cecilia Orozco. Según Pilar Calderón, que fue directora del Noticiero de las 7 y es una de las grandes amigas de López, “Lee lo convenció de que podía ser un nuevo Santo Domingo, de que podía armar un imperio.”
Isaac Lee le cambió la cara a Semana en muchos sentidos. Era un momento de auge económico, justo antes de la crisis de 1999. Felipe invirtió en el negocio de la televisión por cable y compró unas acciones en Caracol Radio. Con Lee, lanzaron las revistas SoHo, Gatopardo y Jet-Set. “Pasamos de comer en Mora Mora a comer en Hatsuhana”, le decía Felipe a María Elvira Samper. “Es que las cosas han mejorado”, decían con ironía. Bajo la batuta de Lee se hicieron varios consejos de redacción en Miami. Semana, coinciden muchos, se desperfiló. Y un ejemplo de ello es que Sai Baba, un religioso indio del que Lee es aficionado, llegó a ser portada.

Con Isaac Lee, lanzaron las revistas SoHo, Gatopardo y Jet-Set.
Sobre la época de Lee en Semana se especula mucho. Se dice, por ejemplo, que Augusto López convenció a Felipe de que traerlo era una forma de mejorar sus relaciones con Santo Domingo y recuperar la pauta que le habían quitado. Eso pasó, y por eso dicen que Felipe le dio una bonificación a Lee de 560 millones de pesos. También se dice que, como parte del acuerdo al devolver la pauta, Santo Domingo exigió la salida de Vargas y la entrada de Lee, porque él –Julio Mario– apoyaba a Samper.
Páginas: 1 2
