La atrayente crudeza del fotógrafo Bruce LaBruce
No se ha visto suficiente sangre, semen y horror hasta no conocer el trabajo del director de cine, fotógrafo y escritor Bruce LaBruce, conocido por algunos como el corruptor de homosexuales. Sangre por todas partes, en el piso, el techo y las paredes. Zombis homosexuales. Curas católicos con la cara llena de semen. Monjas mostrando las tetas. Orgías zombis. La inmunda lista es interminable e inimaginable. Es un provocador que trabaja con los límites de la representación tratando de representar lo irrepresentable.
Bruce LaBruce es un maestro para sobrecoger con sus imágenes aterradoras, y sin embargo, lo que lo diferencia de tantos seudoartistas que continuamente imitan su trabajo es que LaBruce trabaja con estos fetiches tan agresivos, y al mismo tiempo se sonroja por ellos. La gente que hace porno también siente emociones típicas de los humanos. Aunque les interesen fetiches extremos igual sienten timidez y vergüenza. No se vuelven una máquina de sexo. Asumir que no se impactan, es juzgarlos. Bruce tiene un lado muy romántico que va totalmente en contra de las imágenes que representa, y esto no es algo que le parezca contradictorio, lo ve como un balance algo extraño. Pero balanceado al fin y al cabo.
En su vida personal jamás ha sido un exhibicionista, y su trabajo es más un espectáculo que exhibicionismo. Se inventó un alter ego al que llamó Bruce LaBruce, detrás del que se esconde mientras rompe tabúes y les da más elasticidad a los límites impuestos por la sociedad. Lo que hace es explorar territorios prohibidos, porque es demasiado consciente de sí mismo para ser un exhibicionista.
Estas fotos pertenecen a la exhibición llamada Obscenity realizada en Madrid. Hubo protestas en las que rompieron los vidrios de la galería y lanzaron una bomba que nunca explotó.
A puerta cerrada, en la intimidad con su marido, no practica la gran mayoría de los fetiches que muestra en sus películas. Pero hay excepciones: en una de sus películas hay una escena de un hombre teniendo sexo anal con el muñón que le queda del brazo a un amputado, y esto no es algo que considere desagradable, e incluso consideraría hacerlo si se presentara la oportunidad. Estos fetiches lo excitan estéticamente, y la idea de que existen tendencias sexuales que aún no han sido exploradas.
LaBruce es también columnista para la revista VICE, y entre las muchas entrevistas y perfiles que ha escrito, llama la atención la de la actriz porno Sasha Grey. Antes de la entrevista, LaBruce se puso a ver muchas de las películas que Grey ha hecho y se sorprendió a sí mismo por la vergüenza que sintió y por haberse sonrojado cuando vio una escena en que la actriz está arrodillada con varios hombres a su alrededor, todos eyaculando en su boca. Cuando el último ha terminado, Grey se traga todo el semen y así termina el film. Al ver su reacción, su marido le dijo: “Brucito, estas son las nuevas generaciones. Uno tiene que estar al día con los jóvenes”. De acuerdo a sus ideales feministas, LaBruce debería haber pensado que lo que Grey hace es absolutamente degradante, pero cambió de parecer cuando conoció a la actriz y se dio cuenta de que la mujer ama lo que hace, son sus propias fantasías y no solo eso, también está en control de su carrera y sabe muy bien lo que está haciendo. Esto lo hizo entender que lo que Sasha Grey hace no es degradante.
A la gente le sorprende que Bruce LaBruce es introvertido, se avergüenza con facilidad y se sonroja, lo que, claramente, no es consecuente con el alter ego que ha creado, su persona pública. LaBruce, que al nacer lo bautizaron: Bryan Bruce, siempre se esconde tras unas gafas de sol, como su amigo el diseñador Karl Lagerfeld. Dice que lo hace por vanidad, pues como es una criatura nocturna, durante el día siempre tiene bolsas debajo de los ojos. Para él es como maquillarse los ojos con sombras.
LaBruce conoció a Lagerfeld cuando lo entrevistó para un perfil de la revista VICE.
Al principio de su carrera era muy agresivo, salvaje, intimidante y estaba fuera de control. Era el personaje que solía interpretar en sus películas, y después traspasó esa conducta al alter ego que creó de sí mismo. Mucha gente cree que era actor porno antes de empezar su carrera como cineasta, porque actuó en algunas de sus películas de ficción, pero la gente eso no lo entiende. Para él significó un gran reto aparecer en sus películas teniendo sexo. Nunca quiso ser actor y por eso se decidió a seguir haciendo películas sin aparecer en ellas.
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