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La casa donde se planeó la guerra contra Pablo Escobar

En Montecassino están las oficinas de Telemedellín. Esta es la historia del cuartel general de Los ...

No es exagerado decir que la guerra entre Los Pepes y el Cartel de Medellín fue una guerra de vecinos. Separadas por cerca de cinco calles, sobre la avenida El Poblado, en Medellín, el edificio Mónaco y la mansión Montecassino se enfrentaron en la guerra urbana más cruel que ha sufrido Colombia en toda su historia. En Mónaco vivía la familia de Pablo Escobar Gaviria: María Victoria Henao, su esposa, y sus dos hijos, Juan Pablo y Manuela. Allí tenían dos piscinas, una colección de cerca de cuarenta carros y varias obras de arte. Montecassino, en cambio, era la casa de la familia Castaño Gil en la capital del Valle del Aburrá.

Sobre la Avenida El Poblado están las propiedades más emblemáticas de los bandos de la guerra que se vivió en la década del noventa en Medellín: Montecassino, de los hermanos Castaño gil, y el Edificio Mónaco, donde vivía la familia Escobar Henao.

En la actualidad, en Montecassino quedan las oficinas y algunos sets del canal Telemedellín. Los miércoles y los domingos la casa está abierta al público. Cualquier persona puede ir a ver una película en los ciclos de cine arte que organiza el canal o pueden sentarse en el pasto a hacer un picnic. Sin embargo, la mayoría de visitantes de la casa llegan directo al baño, no porque tengan ganas de hacer pipí, sino porque es, sin duda, el baño más estrafalario que pueda existir: espejos en el techo, baldosín negro con grifería dorada y dos jacuzzis, uno de ellos en forma de concha en donde las turistas posan como la Venus de Milo de Boticcelli.

Una persona que visitó la casa en la década de 1960, cuando todavía era de propiedad de la familia Halabi, no recuerda haber visto este jacuzzi.

Todos los visitantes saben que esa era la casa de Fidel Castaño, el fundador de las Autodefensas, pero no saben que ahí, por ejemplo, se quedó unas noches a dormir Germán Espinosa, alias ‘el Indio’, quien trabajaba para el Cartel de Cali. En esa visita, planeó el atentado contra el Edificio Mónaco, a espaldas de sus anfitriones: 70 kilos de dinamita que mataron a dos vigilantes y le partieron en dos el tetero a la pequeña Manuela, que estaba en su cuna al lado de una ventana. No resulta exagerado decir que todas las personas que estaban en  Medellín el 13 de enero de 1988 recuerdan haber oído el estallido.

En la actualidad, las oficinas de la Fiscalía de Medellín se encuentran en el Edificio Mónaco. Se dice que el estallido del carro bomba, con 70 kilos de explosivos, produjo daños en más de diez calles a la redonda.

Escobar y Castaño se conocieron en 1977 en el mundo del hampa en Medellín. Fidel simpatizaba con Escobar porque creía que estaba contra la guerrilla, pero su hermano Carlos pensaba todo lo contrario ‒de hecho, Carlos Castaño empezó a colaborar con el Estado y a atacar a Escobar a espaldas de su hermano Fidel‒. La guerra de Escobar contra su aliado Fidel Castaño comenzó cuando el capo supo de la presencia de ‘el Indio’ en Montecassino. “Los Pepes tienen su sede y su centro de torturas en la casa de Fidel Castaño localizada en la Avenida El Poblado, cerca al Club Campestre y con otra entrada por el barrio El Diamante, a escasos cuarenta metros de una casa incendiada a uno de mis familiares”, le escribió Pablo Escobar el 29 de abril de 1992 al Fiscal General Gustavo de Greiff.

¿Cuál es la historia de esta casa? ¿Cómo llegaron los hermanos Castaño Gil, unos campesinos de Amalfi, Antioquia, a vivir en una mansión de 30 mil metros cuadros, avaluada en 35 millones de dólares? Su niñez fue tan pobre como la de una familia campesina convencional: debían ayudar en los oficios de la finca, recoger boñiga y arrear vacas. Fidel, Vicente y Carlos hicieron la Primera Comunión con el mismo vestido. Pero a los 16 años, cansado de trabajar en las minas de oro de Amalfi, Remedios, Segovia, El Bagre y Zaragoza, Fidel fue donde Efraín Ruiz, un carnicero amigo de su papá para pedirle $2.000 prestados. Ese fue su capital para irse a Medellín a hacer fortuna: robaba llantas, plantas eléctricas, motobombas y caballos, adulteraba aguardiente y negociaba con carros. En 1977 conoció a Pablo Escobar y ejecutó algunas acciones con el Cartel de Medellín.

Dos años después, cuando tenía 28 años, las Farc secuestraron al papá de los Castaño, Jesús Antonio Castaño González. Fidel pagó el soborno repetidas veces, hasta que se enteró de que a su papá lo habían matado de un tiro por la espalda, de rodillas, después de gritarle “¡oligarca hijueputa!”. Todo por negarse a caminar más en el monte. “Nunca he tenido esa plata y si la tuviera algún día, sería para combatirlos a ustedes”, así les respondió a las Farc cuando lo sobornaron por última vez. Acompañado por Carlos, que en ese entonces tenía quince años, comenzaron a asesinar a todos los guerrilleros que habían participado en el secuestro de su papá. Acabaron con toda la guerrilla en Amalfi, luego en Segovia, donde Fidel era propietario de un bar, hasta que se trasladaron a Córdoba, donde adquirieron la finca Las Tangas, en el municipio de Valencia. Este era su cuartel de operaciones al norte del país, mientras que Montecassino era la joya de la corona en la ciudad.

Retrato de Fidel Castaño por el pintor Oswaldo Guayasamín

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