La fuga más grande que terminó en masacre

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La fuga más grande que terminó en masacre

22 de mayo del 2019

El fuerte de San Cristóbal, quedaba ubicado en el monte Ezcaba, cerca de Pamplona, en el sur occidente de España, muy cerca de la frontera con Francia. Era una construcción que se levantó en 1878, para proteger militarmente a la ciudad de Pamplona. Con el golpe militar de 1936, fue convertido en penitenciaría, por los aliados al dictador Francisco Franco Bahamonde.

La cárcel fue ocupada, en su mayoría, por presos políticos: pensadores y activistas ideológicos que principalmente pertenecían a los partidos PCE, PSOE y otros eran nacionalistas vascos que estaban en contra del dictador español.

Según historiadores, y versiones de familiares de los presos de aquella época, los detenidos sufrían malos tratos, palizas, hambrunas. Dos años después de instalado como penal, los franquistas ya habían detenido unas 2.500 personas, según registros de la época. Esta cárcel era comparada con los campos de concentración Nazi.

Alrededor de 30 presos fueron los organizadores de la fuga, quienes durante varios meses estuvieron comunicándose a través de lenguaje en clave para no ser descubiertos. El 22 de mayo de 1938 fue el día elegido para lanzar el plan en acción.

Eligieron la hora de la cena, ya que los guardias del penal, a esa hora se dispersaban un poco y se relajaban mientras los hambrientos reos, se comían su ración. Los 30 hombres, con armas improvisadas, como barras de hierro, lograron reducir y desarmar a los guardianes que los custodiaban. Luego, con las armas que a estos les quitaron atacaron a los guardianes de las garitas.

Una hora después de haber iniciado la operación de los presos, estos ya tenían el control del penal y las llaves de las salidas. Se fugaron en total 795 presos y dentro de los barrotes de la cárcel se quedaron más de 1.600. Esta ha sido la fuga carcelaria más grande en la historia.

Un soldado, guardián del penal, que iba en camino para el lugar, después de disfrutar de unos días de descanso, se percató de lo que estaba pasando, corrió al pueblo y lanzó el aviso. A la cárcel llegaron varios camiones de soldados franquistas y empezaron a capturar, en medio de las montañas, a los fugados.

En total fueron recapturados 585 hombres. Dicen solo tres de ellos lograron atravesar la frontera con Francia y habrían logrado su libertad. El resto de fugados, 207, fueron asesinados mientras los capturaban.

De los 585 recapturados 17 de ellos fueron sometidos a juicio, acusados de ser los hombres que planearon la masiva fuga, de los cuales 14 fueron sentenciados a muerte y fusilados el 8 de septiembre de 1938.

Hace un par de años, después de casi ocho décadas de silencio, se logró dar con el paradero de las fosas comunes donde los más de 200 hombres asesinados fueron enterrados. Los asesinos nunca contaron cuál era el paradero de las víctimas. Un hombre que conocía la historia, decidió hablar en 2017.

La mayoría de las víctimas fueron enterradas en la región de Burutáin a unos 20 kilómetros de donde quedaba ubicada la cárcel, que fue clausurada en 1945, ocho después de haber abierto sus tenebrosas puertas.

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