La pesadilla de Fukushima continúa: el uranio derramado de un reactor se fusionó

La pesadilla de Fukushima continúa: el uranio derramado de un reactor se fusionó

28 de Septiembre del 2015

La mayor parte del combustible del reactor #2 de la central nuclear de Fukushima (Japón) se fundió a raíz del accidente ocurrido hace más de cuatro años, lo que podría dificultar aun más su retirada, según los resultados de un nuevo estudio revelado hoy.

Los autores del análisis sostienen que entre el 70% y el 100% del dióxido de uranio en el interior de la unidad se derritió y perforó las vasijas que lo aislan a raíz de que un terremoto de 9 grados Richter y un tsunami posterior golpearan la central el 11 de marzo de 2011.

Los dispositivos utilizados en este estudio realizado por la Universidad de Nagoya detectan la presencia en el aire de muones, los cuales se generan cuando partículas subatómicas procedentes del espacio exterior entran en contacto con la atmósfera terrestre.

Esta tecnología permite generar imágenes del interior de los reactores similares a una radiografía en la que se ve cómo los muones modifican su trayectoria cuando tocan el combustible.

Para la conclusión del análisis se han comparado estas imágenes con las obtenidas del reactor 5, donde el combustible no se fundió al no haber estado activado.

Sin embargo, el equipo admite que los datos relativos a la base de la vasija de presión, en cuyo interior se alojan las barras de dióxido de uranio, resultan menos precisos con esta tecnología.

La base de la vasija es donde se deposita parte del combustible al fundirse.

Kunihiro Morishima, uno de los principales responsables de la investigación, explicó en declaraciones a la agencia Kyodo que serán necesarios más estudios adicionales pero que espera que los datos arrojados contribuyan a la retirada del combustible.

Esta es sin duda la operación más delicada dentro del largo y complejo proceso de desmantelamiento de la central, que durará entre tres y cuatro décadas.

Con el empleo de esta tecnología ya se obtuvieron datos similares sobre el interior del reactor 1, otra de las tres unidades en las que se produjo una fusión parcial o total del combustible.

Queda por analizar el estado en que se encuentra el interior del reactor 3, que funcionaba con MOX, un combustible que combina uranio y plutonio, lo que lo hace aún más tóxico y peligroso.