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Así vive un matrimonio gay

Andrés Vásquez y Felipe Cárdenas mostraron la intimidad de su apartamento y hablaron sobre sus gustos, ...

Matrimonio gay

El niño Jesús del pesebre de la familia Vásquez-Cárdenas tiene dos papás, dos figuras de San José. No hay espacio para la Virgen María. Así son las cosas en el hogar de Andrés Vásquez y Felipe Cárdenas, quienes se conocen hace 4 años y desde hace 3 meses celebraron su unión de facto, lo más parecido a un matrimonio para una pareja homosexual en Colombia. Vásquez es politólogo; Cárdenas, empresario. Ambos unieron fuerzas y hoy son una pareja protagonista del tema LGBT. El año pasado se convirtieron en noticia cuando se casaron en la ciudad de Cartagena. La madrina fue Piedad Córdoba. “Lo hicimos porque creemos en Colombia. Hemos vivido en diferentes ciudades del mundo y preferimos volver a nuestro país. Estamos comenzando construir a través de esta nueva unión”, dice Vásquez.

Con orgullo, sin ocultar nada, Vásquez y Cárdenas se casaron. Piedad Córdoba fue su madrina.

Sus familias están felices. Ambas se reunieron el 24 de diciembre alrededor del pesebre gay. “A diferencia de lo que muchos piensan, no nos hemos sentido estigmatizados. Esta ha sido una experiencia única “, dice Vásquez. Cárdenas agrega: “Hemos vivido en países como México, Bélgica, Ámsterdam, Argentina, Brasil y Venezuela. En Caracas creamos una firma consultora de comercio exterior y allí viví con Andrés antes de venir a Colombia, uno de los países latinoamericanos  más adelantados en términos de leyes y aceptación de la diversidad sexual. En la mayoría de América Latina, los homosexuales siguen en la clandestinidad y llevan sus relaciones a escondidas para no verse involucrados en escándalos”.

Cuadros de artistas famosos e íconos gay, como la actriz Audrey Hepburn, decoran el apartamento.

Vásquez y Cárdenas viven en los cerros orientales de Bogotá.  Su apartamento está  inmerso en un pequeño bosque que los aísla de los transeúntes y del smog de la capital. En la sala hay un acuario de agua salada con peces tropicales de colores, las únicas mascotas  que por ahora pueden tener debido a que tanto Vásquez como Cárdenas viajan con frecuencia. “Nos encantan los animales y en un futuro tendremos un perro de raza pug. Se llamará Louis en honor a la marca de carteras Louis Vuitton”, dice Vásquez sonriendo.

El baño y el closet  demuestran  la debilidad de Vásquez por los perfumes y los zapatos.

Ambos son fanáticos de la moda. Vásquez tiene colección de perfumes, zapatos y correas, y a Cárdenas le encantan los carros y los suéteres. Ambos disfrutan de la buena vida. Les gusta comer en buenos restaurantes o cocinar con amigos en la casa. Por esa razón, Vásquez pidió que su cocina fuera integrada a la sala. Siempre tratan de tener a la mano una botella del escaso Absolut Vodka de grosellas negras para que sus invitados puedan probar su famoso coctel.

 “Aprendí a comportarme como quería después de haber vivido en Holanda. Supe que mi vida con Andrés debía ser como la parejas LGBT que viven allá. Era cotidianidad absoluta. Yo pensaba: sería lo máximo poder ir a hacer mercado, salir a comer, a cine o correr por la ciclovía sin ocultar nada. En Amsterdam tuve unos vecinos que estaban casados por la ley y salían al parque felices junto a sus dos hijos adoptados. Esa experiencia me inspiró mucho. Cuando volví a América Latina, sentí que era hora de marcar una diferencia. No solo de vivir una vida normal, también de mostrarle a la gente que dos personas del mismo sexo que se unen pueden tener una vida común y corriente”, comenta Cárdenas mientras estira su brazo para abrazar  a Vásquez.

 Felipe Cárdenas y Andrés Vásquez afirman que nunca se han sentido estigmatizados.

La pareja cuenta que la gente los reconoce en la calle por la noticia de su unión en Cartagena el año pasado. Quienes se acercan, siempre les dan mensajes positivos. “Es muy divertido. El otro día estábamos en el supermercado y yo estaba escogiendo un queso con Andrés. De pronto oí a una señora que susurraba: ‘¡los gays, los gays, los gays’. Nos miran con curiosidad, pero jamás hemos recibido ataques o reacciones negativas –comenta Cárdenas–. El otro día en un banco, una pareja vino a felicitarnos por ser valientes. Nuestro país debe entender que llegó la hora de incluirnos en la sociedad”.

Vásquez opina que Colombia está dispuesta a trasgredir lo común. “Nuestra boda terminó con un paseo de carrozas por Cartagena. La gente de la calle, la señora que vende los mangos, el señor de las artesanías y todos los que pasaban en ese momento, empezaron a gritar: ¡Beso! ¡Beso! Nos quedamos fríos por un momento porque no sabíamos si iban a tomarlo bien. Y de pronto lo hicimos. Nos dimos un beso. Todo el mundo aplaudió”, dice Vásquez.

Vásquez ha trabajado como activista LGBT de tiempo completo. Hoy está alejado del activismo, pero cree que no hay mejor campaña que la historia de vida que ellos han construido. Como ambos tienen varias empresas exitosas, decidieron crear una  dedicada a la población LGBT. Se llama Gay Hills y con ésta buscan prestar servicios para que las personas puedan encontrar diferentes opciones que se ajusten a sus gustos. Como prioridad está la calidad. “Gay Hills no estará ligado sólo al bar, a la discoteca, o a lo clandestino, sino a las multiples opciones con las que cuenta la población normal, sólo que en este caso está centrado a los LGBT”, cuenta Vásquez.

La boda en Cartagena los hizo famosos.

Vásquez y Cárdenas quieren ofrecer una solución para incluir a la población LGBT dentro del sistema económico. Después de más de un año de estudios se han dado cuenta de que están excluidos. El nombre de Gay Hills pretende ligar a la comunidad con un alto estilo de vida. “La gente asocia a los gays con el barrio Chapinero de Bogotá, y de ahí el término “Chapi-gay”. Desechamos este nombre porque esperamos que nuestra empresa se reconozca por ser global y exclusiva. Colombia debe promover la diversidad”, afirma Vásquez. Gay Hills contará con una emisora, red social de contactos con fines laborales −algo  parecido como un LinkedIn− agencia de viajes, asesoría de finca raíz y recomendaciones de compras, gastronomía y vida social.

La agencia ofrecerá la oportunidad de viajar según los gustos de la comunidad. “Puede ser un paquete para ver a Kylie Minogue en Australia, con backstage incluído, o ir a lo que llamaremos “Pink Sunset” (atardecer rosa): Ver el desfile de balleneras del Reinado Nacional de La Belleza en un yate privado junto a los amigos, en una fiesta temática rosada”, comenta Vásquez.

La pareja aspira poder adoptar un niño para completar la familia.

Cárdenas y Vásquez aceptan que aunque ahora buscan el estilo de vida hogareño, todavía disfrutan de la rumba gay. “Nos encanta ir de vez en cuando a una discoteca como Theatron. Es increíble ver cómo tanta gente sigue reuniéndose desde hace años en ese lugar. No ha perdido vigencia”, cuenta Cárdenas.

Cárdenas viene de una familia paisa, conservadora y católica. No es practicante pero cree en Dios y le gusta la religión en la que se crió, pero desde que estuvo en Holanda se alejó. Dice seguir siendo muy espiritual pero no está de acuerdo con la institución que representa a la Iglesia. “Intento sacar tiempos para hacer evaluaciones de mis actos y hablo conmigo mismo para reflexionar. Me es imposible evitar echarme la bendición o rezar en diversas situaciones”, asegura. Vásquez, por su parte, prefiere creer en la trascendecia que existe en el ser humano como creación cultural. “No creo en un ser superior. Pero sí en la posibilidad de ser mejor cada día, y esa es la espiritualidad que me mueve. Creo que bajo esa filosofía construiríamos un mundo mejor”, afirma.

Ambos acordaron que no dejarán este mundo sin convertirse en padres. “Es necesario desmitificar que un padre biológico es mejor. Este mundo carece de amor y por eso queremos tener la oportunidad de adoptar un niño para darle una buena calidad de vida y educación. Estos niños pueden convertirse en seres humanos de bien”, dice Cárdenas. “No nos importa lo que diga la constitución, nosotros sí somos familia. Y no sólo lo son dos personas del mismo sexo, también lo son los que crecen con la tía o con la abuela, porque estás personas les dan amor. Yo preferiría que un niño esté con una pareja gay a que viva en la calle, sin afecto y sin oportunidades de ser feliz y aprender”, agrega Vásquez. Ambos quieren ser padres de un varón y lo planean a mediano plazo para hacerlo bien y sin afán.

Las familias de Vásquez y Cárdenas se reunieron el pasado 24 de diciembre alrededor de este singular pesebre.

Vásquez y Cárdenas tiene clara su consigna: “Sí se puede. Nosotros queremos ser la imagen motivacional de que en Colombia es posible ser pareja sin importar el género o elección sexual. Andrés y yo somos dos ciudadanos colombianos comunes y corrientes que salimos de este país buscando una proyección internacional, pero que al final nos dimos cuenta de que Colombia era el lugar para invertir y construir un proyecto de vida. Regresamos y estamos felices de comenzar nuestra vida aquí. Ninguna pareja LGBT tiene por qué perder la esperanza, ni pensar que porque son diversos deben dedicar su vida a la promiscuidad.  No deben pensar que se van a quedar solos o que afrontarán su vejez en compañía de una mascota”, enfatiza Cárdenas. “Sí se puede tener una vida estable, productiva y fructífera en este país, aún cuando las condiciones no sean las ideales”, agrega.

La buena vida de Andrés Vásquez y Felipe Cárdenas en recomendaciones:

  1. Restaurante: El Árabe. Vásquez adora este tipo de cocina, acaso por sus antepasados árabes, y recomienda este lugar en la zona G de Bogotá.
  2. Restaurante y bar Kong. A Cárdenas le encantan las verduras y las carnes preparadas a la manera asiática. Recomienda Kong para comer y para quedarse de rumba.
  3. El Cosmopolitan es el trago favorito de Vásquez y Cárdenas. Recomiendan el de Kong, y un buen mojito preparado en cualquier restaurante cubano.
  4. El espíritu ochentero de The Police hace parte de las recomendaciones musicales de Cárdenas.
  5. Vásquez recomienda Women Singing Blues: “Si usted va a cocinar en casa, junto a sus amigos, para después tomarse unos tragos, este es el disco ideal”.
  6. Los perfumes favoritos y recomendados son Bang de Marc Jacobs, Carolina Herrera y Seven de Loewe. “Coco Chanel dijo que una persona que no usa perfume no tiene futuro. Yo estoy de acuerdo y estos son mis favorito”, dice Vásquez.
  7. Un espectáculo que nadie se puede perder, el Cirque du Soleil.
  8. Vásquez recomienda ver toda la serie de películas de Hannibal Lecter. También sugiere a los adolescentes ver ‘El Señor de Las Moscas’ : “Es maravillosa porque muestra cómo en un mundo natural unos niños construyen una sociedad”, dice.
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