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Luis, ¿el estudiante que mataron sus compañeros?

Empieza a conocerse la verdad detrás de la muerte del joven guajiro de la Universidad de ...

Hoy la vida de las estudiantes de la Universidad de los Andes Laura Moreno Ramírez y Jessy Quintero Moreno cambiará de manera radical. Los jóvenes, que no sobrepasan los 21 años, deberán presentarse ante un juez luego de haber sido acusadas por, presuntamente, ser cómplices del asesinato Luis Andrés Colmenares, un  estudiante de sexto semestre de Ingeniería Industrial y quinto de Economía.

Un juez deberá decidir si acepta o no los argumentos del fiscal 11 seccional de vida, Antonio Luis González, que después de ocho meses estableció que Colmenares no se accidentó en un puente del Parque el Virrey, en el norte de Bogotá, como habían dicho sus compañeros. La investigación apunta a que fue duramente golpeado por un grupo de compañeros que, tal vez, no estaban de acuerdo con su relación sentimental con Laura Moreno.

La dolorosa historia empezó el 30 de octubre de 2010, cuando Luis, su hermano de 15 años Jorge, y su mamá, Oneida Escobar, despidieron en el aeropuerto a su papá: el contador y presidente del Consejo Técnico de la contaduría General de la República Luis Alonso Colmenares, quien iría a Uruguay a dictar unas conferencias. Los cuatro tomaron café en la tienda Juan Valdez y oraron en la capilla del terminal aéreo.

Esta foto fue tomada horas antes de la muerte de Luis Colmenares, en la madrugada del 31 de octubre del 2010.

Luis se acercó a su papá y le pidió dinero  porque esa noche iría a una fiesta de Halloween con sus compañeros de la Universidad. En la noche, se disfrazó de diablo. Sus amigos lo recogieron en un automóvil en su casa del Barrio El Quirinal, en Bogotá.

Horas más tarde, Luis y más de 15 compañeros disfrutaban la fiesta en la antigua discoteca Penthouse, cerca de la carrera 13 con calle 84. Hacia las 3.00 a.m. Luis, que tenía problemas gástricos y debía comer cada dos horas, fue hasta un sitio de comidas rápidas con Laura Moreno Ramírez y Jessy Quintero Moreno. Los demás compañeros, supuestamente, habrían ido en busca del vehículo en el que se movilizaban.

Horas más tarde, Laura y su compañera llamaron a casa de Luis y le avisaron a su mamá que el joven se encontraba desaparecido. Dijeron que de un momento a otro, mientras comían, Luis había salido corriendo para luego lanzarse al caño del parque El Virrey. Dijeron que desde ese momento no lo vieron más.

Comenzó entonces una angustiosa búsqueda de más de 12 horas por parte de la familia del estudiante. Cuerpo de Bomberos, Policías y estudiantes participaban del operativo. En vano recorrieron estaciones de policía, hospitales y clínicas. Era domingo 31 de octubre. Hacia las 6.00 p.m. de ese día, Oneida, la mamá de Luis, le pidió al Cuerpo de Bomberos que buscaran de nuevo en el caño. Ella estaba decidida a entrar sola a ese sitio agreste porque presentía que el cuerpo de su hijo se encontraba allí.

Los Bomberos entraron de nuevo. Lo encontraron. En el cuerpo de Luis se podían ver huellas de un golpe. Nadie entendía por qué.  Sus compañeros seguían manteniendo la versión inicial según la cual él, en un estado de delirio, se había lanzado al caño sin mayores explicaciones. Luis fue enterrado sin honores por parte de la Universidad de Los Andes, aunque no era un alumno cualquiera: había sido escogido por tres profesores como monitor de curso por sus capacidades.

Los padres de Luis Colmenares contrataron cuatro investigadores que descubrieron que su hijo no había muerto de un simple accidente, como se había dicho en principio.

Atrás quedaban 30 medallas del Liceo Cervantes, donde Luis alcanzó el grado de estudiante destacado. Atrás la ilusiones de un joven que quería tener dos carreras universitarias y la ilusión de una familia, y el amigo del cantante Vallenato Peter Manjarrés, quien le dedicaba sus canciones.

Pero un pálpito le decía a  Oneida  que algo no cuadraba en el informe de Medicina Legal sobre la muerte de su hijo. La familia volvió a hacer esfuerzos económicos y contrató a dos investigadores y dos médicos forenses para que llegaran al fondo del asunto. En poco tiempo, con gran sigilo, los investigadores privados descubrieron que Luis no tenía un golpe sino siete contusiones en el cráneo, sangre coagulada en varias partes del cuerpo y cinco heridas de arma corto punzante.

El caso fue llevado a la Fiscalía 11 Seccional de Vida, donde el funcionario encargado decidió prestarle la debida atención. Ya nadie hablaba de Luis y su familia prefirió no hacer escándalo de los hallazgos.

Laura Moreno Ramírez y Jessy Quintero Moreno durante la audiencia por el presunto asesinato de Luis Colmenares.

Los investigadores encontraron correos electrónicos enviados por Luis a Laura. Ambos hablaban de su relación amorosa. Luis manifestaba su preocupación porque su noviazgo tal vez no era bien visto por algunos compañeros de la universidad. Sin embargo, ella le decía que siguieran adelante. Se cree que otros estudiantes podrían estar comprometidos en el asesinato. “Al parecer, hubo un pacto de silencio. Pero eso tendrá que descubrirlo la Fiscalía”, dice Luis Colmenares, papá del joven presuntamente asesinado.

Por lo pronto la Fiscalía tiene el caso y será un juez quien decida si aquí hubo un asesinato por celos que hoy recobró importancia y pasó de ser un asunto más de baranda judicial. Kien&Ke supo que la Fiscalía aceleró las capturas de las estudiantes porque, al parecer, una de ellas pretendía salir del país.

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