Maiti Café, la cafetería que ayuda a las víctimas de trata

17 de enero del 2020

Cerca de 35.000 ciudadanos nepalíes fueron víctimas del tráfico de personas en 2018

Maiti Café, la cafetería que ayuda a las víctimas de trata

Agencia Anadolu

Como cualquier otra mañana, Sushma*, de 24 años, subió las escaleras de un edificio de dos pisos a un restaurante con vista a la bulliciosa calle de Katmandú. Tocó un dispositivo biométrico de asistencia y comenzó un turno de ocho horas.

Sushma, una de los 25 empleados de Maiti Café, comenzó a recibir pedidos de comensales que van desde estudiantes universitarios y empleados de bancos hasta empleados gubernamentales.

El café se encuentra entre un número creciente de empresas establecidas por grupos sin fines de lucro, que han tratado de reducir su dependencia de los fondos de sus donantes.

“En el pasado, probamos varias formas de ayudar a los sobrevivientes de la trata de personas a reintegrarse en la sociedad. Pero el año pasado, abrimos este café para que puedan ganarse la vida trabajando. Si tiene éxito, esto también puede ser un modelo para nosotros”, aseguró Biswo Khadka, directora de Maiti Nepal, una organización sin fines de lucro dedicada a rescatar mujeres que han sido víctimas de este delito, que han sido llevadas a India y otros países.

La Fundación Maiti Nepal, junto con la organización mundial Free a Girl, y la iniciativa local de emprendimiento social Afno Nepal, agruparon sus recursos para establecer el café.

El grupo de 25 personas, incluidos los sobrevivientes de la trata de personas, recibió una capacitación de 25 días sobre la preparación del café y otras habilidades necesarias para administrar un restaurante, según Utkarsha Shrestha, el gerente de la cafetería.

Sushma tenía apenas 12 años cuando emigró al estado indio de Himachal Pradesh con su padrastro y su madre.

“Mis padres trabajaban a diario. Mi padrastro solía beber alcohol y me pegaba”, señaló.

Fue en ese momento cuando una mujer se le acercó con una oferta de trabajo en Mumbai, que le ofrecía una salida de su padre abusivo y una vida mejor.

Sin embargo, Sushma se encontró secuestrada en una habitación oscura en un callejón de Mumbai, donde pasó 10 meses como trabajadora sexual antes de que una redada policial la rescatara en 2009.

Fue repatriada a Katmandú y Maiti Nepal le proporcionó refugio. Después de aprobar el examen de décimo grado, comenzó a trabajar como actriz de teatro tras el devastador terremoto de Nepal en 2015.

A medida que ella se adaptaba a su nuevo rol como actriz de tiempo parcial, vio a otros sobrevivientes del tráfico de personas unirse a discotecas y otros negocios riesgosos.

“Caen fácilmente presas de los traficantes. No encuentran trabajos lo suficientemente decentes como para pagar sus gastos. Quieren disfrutar de la vida y tener scooters y teléfonos inteligentes”, dijo.

Mujeres víctimas del tráfico de personas.

Un informe anual publicado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Nepal el año pasado dijo que el número de mujeres traficantes aumentó en los últimos años.

El organismo de derechos humanos estimó en su informe de agosto del año pasado que cerca de 35.000 ciudadanos nepalíes (15.000 hombres, 15.000 mujeres y 5.000 niños) fueron traficados en 2018.

Las mujeres traficantes atraen a niñas y mujeres y las transportan desde Nepal a diferentes destinos, según el informe.

El informe indicó que casi 1.000 mujeres y niñas nepalíes son rescatadas anualmente de la India, donde son llevadas para comercio sexual, trabajo forzado y donde luego son llevadas a terceros países.

Si bien los factores que causan la trata (pobreza, desempleo, patriarcado) siguen siendo los mismos, los traficantes han encontrado nuevos países y nuevas rutas para atraer y llevar a sus víctimas, según el informe.

Salvar a los niños de la calle

Sath Sath, una organización sin fines de lucro que apoya a los niños de la calle, dirige Cafe 77 cerca de la histórica plaza Patan Durbar en el valle de Katmandú.

Biso Bajracharya, director ejecutivo de la organización, dijo que las tasas de deserción entre los hombres jóvenes en su programa de rehabilitación aumentaron debido a la falta de oportunidades de trabajo.

“Les proporcionamos capacitación vocacional como fontanería, trabajos de electricista, carpintería, pero muchos volvieron a la calle”, aseguró.

Su cafetería, que ofrece capacitación de baristas en el trabajo, también exhibe productos como obras de arte hechas de paja de trigo, velas. Emplea a cuatro hombres jóvenes que provienen de familias vulnerables.

“Estos jóvenes recurren al abuso de drogas y otras sustancias en sus años de formación, cuando sus padres los miman. También son muy impacientes y consideran que no vale la pena seguir una capacitación basada en habilidades”, expresó Bajracharya.

De más de 100 aprendices, la mitad ha encontrado trabajo en restaurantes en toda la ciudad, señaló el director de la organización.

El café ha estado creciendo gracias a los jóvenes que reconocen sus esfuerzos y disfrutan de una taza de café caliente.

“En lugar de depender siempre de los donantes, es bueno encontrar una forma alternativa de recaudar fondos”, enfatizó.

Khadka, de Maiti Nepal, dijo que dado que la mayoría de los sobrevivientes de la trata enfrentan estigmas después de regresar a casa, proporcionar un trabajo los ayudará a ser autosuficientes.

“Si comercializamos bien nuestros productos, los clientes estarán muy dispuestos a gastar su dinero en una causa social como la nuestra”, dijo Khadka.

* El nombre de la sobreviviente de trata de personas ha sido cambiado para proteger su identidad.

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