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El emisario de la iglesia que, incluso, habla con los ateos

Su oficio es hablar con todos: musulmanes, judíos, budistas y hasta con quienes no creen en ...

Diplomático de la iglesia, Kienyke

El padre Mario Toro es franco: su trabajo no siempre es fácil. Por una parte hay algunas iglesias temerosas del diálogo, como un sector de los pentecostales o evangélicos. También algunos miembros de la iglesia católica no están de acuerdo. “Pueden decir que esto es relativismo, al tratar todas las religiones como importantes o iguales, y para ellos eso está mal porque creen que nuestra religión es ‘superior’. Pero eso sólo está en la cabeza de algunos”, dice.

Toro es, en la iglesia católica de Colombia, el encargado de tratar con ateos, musulmanes, judíos, budistas y más.

El padre Mario es un hombre grande y de manos anchas, las cuales ha empleado para trabajar en construcciones o dando sermones. Su oficina es una mezcla entre figuras indígenas talladas en madera, imágenes de San Francisco de Asís, algunas de la Virgen de Guadalupe, y distintos libros de académicos, una de sus verdaderas vocaciones es la investigación.

No era el tipo de cura que aspiraba a tener una oficina en la Conferencia Episcopal Colombiana, donde es Director del Departamento de Promoción de la Unidad y el Diálogo y de Etnias. Lo suyo era el trabajo social.

Diplomático de la iglesia, Kienyke

Los representantes de distintas religiones en Colombia, como musulmanes, budistas, católicos y judíos,  se reúnen una vez al año oficialmente para entablar diálogos ecuménicos. 

La mayor parte de su vida ha pasado entre Barrancabermeja, Guapi, la comuna nororiental de Medellín y Yunguillo en el Putumayo. Todo ese recorrido lo llevó hasta su trabajo actual que consiste en conocer y mediar con las otras iglesias.

“Me he relacionado con judíos, musulmanes, cristianos de todas las clases y budistas. Trabajamos juntos y ahora andamos con la oficina de Asuntos Religiosos del ministerio del Interior, para que haya más seriedad en la aprobación de la personería jurídica a los cultos religiosos, porque a veces se la dan a grupos religiosos que no tienen fundamentación de nada”, cuenta el padre Mario.

Agrega que “hay algunas iglesias más recelosas que otras, como por ejemplo algunos grupos pentecostales, pero en general iglesias milenarias como anglicanos, metodistas, budistas o musulmanes son más abiertos”.

Un pasillo para todas las religiones

Cerca de la oficina del padre Toro rondan los curas católicos y también religiosos budistas, judíos, musulmanes y líderes de las iglesias Evangélica, Episcopal, Luterana, Metodista, Presbiteriana y Menonita que asisten a una reunión de la iniciativa Religiones por la Paz.

Kyoichi Sugino, secretario General Adjunto de Religiones por la Paz, dice que la principal motivación de este encuentro es el reconocimiento entre religiones para saber qué hacer por la paz.  “Tenemos una identidad multirreligiosa porque en lo que creemos es en Dios, no en la guerra. Nuestras metas van a ser empoderar al pobre, ayudar a cumplir las Metas del Milenio, la salud y el cambio climático”.

Diplomático de la iglesia, Kienyke

Para el padre Mario Toro algunos sectores de los pentecostales  y de los evangélicos son los más ‘cerrados’ al diálogo. De igual forma hay miembros de la Iglesia Católica que aún creen que por pertenecer a una institución “superior” no se pueden poner al mismo nivel de las otras religiones. 

Ahmad Tajel, quien nació en Siria y dirige la Mezquita de la Carrera 30 con Calle 80 en Bogotá, dice que muchos de sus amigos son judíos y que se reúne sin problema con otros líderes religiosos. “Nuestras diferencias precisamente nos acercan porque nos comprometemos a trabajar juntos a pesar de eso. Yo por ejemplo soy miembro del equipo Vaticano y Musulmán”, afirma Tajel.

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