Un chofer de bus que llegó a gobernar Venezuela

Un chofer de bus que llegó a gobernar Venezuela

6 de Marzo del 2013

El pasado 8 de diciembre, a punto de viajar a Cuba para someterse a una cirugía de urgencia, Hugo Chávez preveía lo peor y ungía a su heredero, en caso de no poder volver a gobernar. “En ese escenario, que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la república bolivariana de Venezuela”.

Horas después de conocerse la muerte del Mandatario, el ministro de Relaciones Exteriores, Elías Jaua, anticipaba que contrario a lo que se esperaba bajo el mandato de la constitución, quien asumiría la jefatura temporal de gobierno nacional sería el vicepresidente Nicolás Maduro y no el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

La Constitución venezolana manda que en caso de falta absoluta del Presidente, el Gobierno quedará a cargo del líder del Parlamento. En cambio, un controversial concepto emitido por el Tribunal Supremo de Justicia en enero declaró que existe continuidad administrativa del gabinete Chávez, y por tanto el oficialismo asume que Maduro puede continuar mandando en Miraflores.

Además de esto, en 30 días las autoridades electorales convocarán elecciones presidenciales. Nicolás Maduro, seguramente, se lanzará a la carrera en la que, hasta ahora, no tiene contrincante definido. Si bien el líder opositor Henrique Capriles es para muchos el más opcionado para la competencia, analistas sostienen que debido al poco periodo de tiempo de campaña, y al golpe sufrido por la Mesa de la Unidad Democrática en las elecciones de 2012, el mismo Capriles declinaría a la oferta. Los vientos favorecen al candidato rojo.

Maduro: del timón de un bus a la vicepresidencia

Nicolás Maduro conoció a Hugo Chávez Frías en 1992. En febrero de ese año, un grupo de militares protagonizó un fallido golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Luego del intento golpista, Chávez, quien era teniente coronel, fue capturado y pasó dos años en la prisión de San Francisco de Yare. Cilia Flores, abogada y esposa de Maduro, lideró una campaña para lograr el indulto a Chávez. El actual vicepresidente participó en esa causa y, luego de lograr la libertad del militar, se hicieron amigos.

Hasta ese momento Nicolás Maduro no había tenido mayor injerencia en escenarios públicos; mucho menos había adoptado como vocación el servicio o la militancia política. No terminó el bachillerato y dedicó su vida hasta los años noventa al transporte de pasajeros en Caracas. Como ‘busetero’ en la capital se enlistó en el Sindicato de Transportadores de Metro Caracas, que más tarde llegó a dirigir.

En un artículo publicado por el periódico El Nuevo Día titulado “El metrocanciller”, se reseña que algunos excompañeros de trabajo en el Metro de Caracas dijeron que Maduro “tuvo el mayor récord de ausencias al trabajo, justificadas con las ventajas del fuero sindical y con un supuesto padecimiento de asma, y es el chofer que más unidades del Metrobús ha chocado en la historia en esta empresa de transporte”.

Nicolás Maduro y Cilia Florez

Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, lideró una campaña para que se le concediera el indulto a Hugo Chávez luego del fallido golpe de 1992.

Tras conocer a Hugo Chávez y participar como activista de su liberación, Maduro se enlistó en el Movimiento Quinta República. En esta agrupación, que prácticamente daría más tarde origen al Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV, Maduro se dejó hechizar por la política y luego de apoyar la primera elección presidencial de Hugo Chávez en 1998, llegó como Diputado a la Asamblea Nacional en el año 2000. Su ascenso como legislador fue garantizado luego de su participación en la Asamblea Constituyente de 1999, que dio origen la Constitución Bolivariana de Chávez.

Maduro tuvo un crecimiento político veloz. Luego de reelegirse como Diputado en 2005, logró presidir la Asamblea Nacional. Su desempeño no fue invisible para Chávez; en 2006 lo llamó como Ministro de Asuntos Exteriores. Desde entonces la visibilidad de Maduro fue tal que no solo Venezuela sino el mundo entero lo empezaron a considerar la sombra del presidente.

El constructor del proyecto bolivariano

Nicolás Maduro tiene 50 años de edad, y la más reciente ha dedicado la última década a construir un modelo de país, el soñado por Hugo Chávez: la Venezuela del socialismo de siglo XXI. Su principal misión fue legitimar la idea en la región. Era evidente que el proyecto bolivariano despertaría el rechazo de Estados Unidos, por lo que Maduro se adelantó a cualquier bloqueo y formó alianzas latinoamericanas e internacionales afines. Maduro es artífice del principal bloque opositor a la hegemonía de Washington en el hemisferio: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Alba. También promovió la integración latina con la Celac, Petrocaribe y Unasur. Hugo Chávez tuvo como ventaja la bonanza petrolera que inundó las arcas del país de millones de dólares, muchos de los cuales canalizó a países latinoamericanos que estuvieran dispuestos a seguir sus pasos. Maduro, en la Cancillería, moldeó la destinación de los recursos a gobiernos que garantizaran lealtad. Además, pensando en alternativas a los mercados occidentales, el Ministro de Asuntos Exteriores buscó salidas a través de alianzas necesariamente incómodas a la Casa Blanca. Maduro es artífice de las amistades de Venezuela con Irán, Palestina, China, Rusia, Bielorrusia, Siria, además de la otrora relación cercana con Libia mientras gobernaba Muammar Al Gaddafi.

Kienyke Nicolás Maduro

Maduro promete mantener con vida al chavismo sin Chávez. Analistas consideran que tiene el beneplácito de los Castro en Cuba y recibiría el guiño de los gobernantes del Alba. 

Aunque Maduro es más sereno que Hugo Chávez en plaza pública y también sobresale por su tranquilidad al hablar con los medios, no deja de ser irreverente al referirse a Estados Unidos y su política exterior. “Hay que estar atentos frente a las amenazas de agresión que se planifican desde el Pentágono”, dijo Maduro en junio de 2010.

En Washington no ignoran la figura de Maduro. Un wikicable, fechado en diciembre de 2011 y firmado por la empresa estadounidense de espionaje e inteligencia Stratfor, detalla la importancia del que, según predicen, reemplazará a Chávez. “Mantendré mis ojos sobre el canciller Nicolás Maduro. Es leal como un perro a Chávez. Al mismo tiempo, maduro es visto como el más pragmático del régimen. (…) se espera que Chávez proclame a Maduro como su sucesor”.

Su visibilidad se disparó en 2011, luego del anuncio del cáncer que padecía el mandatario. Maduro desde entonces fue su mano derecha, el incondicional aliado y acompañante en convalecencia.

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