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¿Y si Colombia decidiera no acatar el fallo?

Kien&Ke consultó con una experta en derecho internacional sobre las consecuencias que traería desacatar el fallo ...

Juan Manuel Santos San Andrés

Aunque el gobierno de Juan Manuel Santos no ha indicado con precisión el camino a seguir ahora que se conoce la reducción de los territorios marítimos colombianos en el Caribe, el Palacio de Nariño ha sido claro en rechazar esta parte del fallo y no descartar “ningún recurso” para defender los derechos territoriales del país.

En las últimas horas se ha hablado de otra opción: desacatar la decisión del Tribunal Internacional de Justicia. Aunque esta idea no proviene del Gobierno, ha generado una pregunta: ¿Qué puede pasar en ese escenario? La abogada María Clara Galvis*, consultora en Derecho Internacional, explicó las implicaciones de esta decisión y descartó que sea el camino más prudente a tomar, aunque la opinión colombiana esté en desacuerdo con el mandato de La Haya.

Kien&Ke: ¿Está Colombia en un ‘sin salida’ luego de este fallo?

María Clara Galvis: Las decisiones de los tribunales internacionales, no solo las de la Corte de La Haya, son inapelables porque no existe otra instancia superior, y porque de esta forma lo han acordado los estados. Al momento en que una corte internacional emite una sentencia, esa decisión es obligatoria y vinculante, y con mayor razón cuando la profiere la más alta autoridad jurisdiccional del mundo con competencia sobre todos los países miembros de la ONU.

K&K: ¿Colombia podría acudir a algún mecanismo para pedir revisión del fallo, conociendo que éste este es inapelable? ¿Podría lograrse algo con ese recurso?

MCG: El estatuto de la Corte consagra solo dos figuras que no constituyen apelación: la solicitud de interpretación y la revisión del fallo. La interpretación no busca que haya cambios en la sentencia, sino que le pide a la Corte que aclare alguna parte de la decisión, que el Estado respectivo considere que no se entiende. La solicitud de revisión del fallo es un recurso que debe estar fundamentado en un hecho totalmente nuevo, del que no se tuviera conocimiento durante el proceso y que amerite revisión. La CIJ y en general los tribunales internacionales son muy exigentes con eso. Acceder a ella es muy difícil.

K&K: La otra decisión que puede tomar el estado es el desacato, ¿qué significaría esto?

MCG: Colombia es un estado que en el contexto internacional se ha caracterizado por respetar el derecho. Y en Colombia también hay un estado de derecho, una cultura de respeto por las decisiones judiciales, así no se compartan. La posibilidad de desacato no es una opción jurídica; los fallos de los jueces, nacionales e internacionales, se deben cumplir. Cuando un Estado se somete a un litigio se puede ganar o perder; cuando uno pierde se comprende que haya descontento, pero eso es muy distinto a desacatar el fallo. Ahora, el Gobierno ha dicho que no comparte la decisión pero no ha planteado un desacato. No hay que confundir el no estar de acuerdo con la decisión, a la intención de desacatarla. Colombia es un Estado que tiene una tradición de respeto por el derecho y seguramente con esa tradición va a marcar su posición frente al fallo de la CIJ.

María Clara Galvis
María Clara Galvis.

K&K: Pero en un escenario en que se decidiera el desacato, ¿qué implicaría?

MCG: Implicaría incumplir una sentencia del más alto tribunal del mundo, al que se sometió el Estado voluntariamente. La decisión de someterse a supervisión internacional es una aceptación soberana. Desde que Colombia forma parte de las Naciones Unidas se acogió a la jurisdicción de Corte de La Haya. En otras palabras, lo que decidió fue aceptar que cuando tuviera una disputa internacional con otro Estado la resolvería a través de la justicia internacional. Además Colombia estuvo de acuerdo con que cuando se emitiera una decisión de la CIJ la acataría.

K&K: Si Colombia decide no acatar el fallo, ¿sería una determinación ilegítima mantener la soberanía sobre el territorio que ha perdido?

MCG: El Estado que decide no acatar un fallo internacional se pondría en una situación de incumplimiento de sus obligaciones bajo el derecho internacional.

K&K: ¿Qué podría hacer Nicaragua si Colombia se decide por el desacato?

La opción jurídica es que ponga en conocimiento un eventual desacato ante la CIJ. Además, según el sistema de Naciones Unidas, se puede acudir a los órganos políticos de la ONU, como el Consejo de Seguridad. Un estado, que considera que otro ha incumplido el derecho internacional, puede poner su queja en conocimiento de los órganos políticos del sistema del que es parte, bien sea el de la ONU o de la OEA. En el derecho internacional siempre está disponible la posibilidad de acuerdos amistosos y el uso de mecanismos para la solución pacífica de las disputas. Si un Estado pone en conocimiento de la comunidad internacional el incumplimiento de las obligaciones por otro, con ello llama la atención al resto de países para que pidan el cumplimiento de los fallos.

Cayos San Andrés
Cayos de San Andrés.

K&K: En Naciones Unidas, ¿cuáles serían los castigos más grandes contra Colombia por el desacato?

En el concierto internacional no existe la figura de arrestar a quien incumple un fallo; lo que se hace es poner el incumplimiento en conocimiento del tribunal internacional, que es la vía jurídica, o poner la situación de incumplimiento en conocimiento de los órganos políticos, como el Consejo de Seguridad, en el caso de la ONU. Así se busca que el estado que no ha acatado la orden judicial, lo haga. Los Estados democráticos y de Derecho cumplen las decisiones de los jueces, aunque no las compartan.

K&K: Y si Nicaragua acude al Consejo de Seguridad y allí no se soluciona, ¿le queda la opción militar?

Es una situación paradójica. El fundamento de las Naciones Unidas obedece a una razón de resolver los conflictos que surjan entre los Estados por las vías del derecho. Por eso después de la Segunda Guerra Mundial se creó la ONU, para solucionar los problemas usando el diálogo, por las vías jurídicas, del debate razonado, y no por las armas. La opción militar sería inconveniente, indeseable y paradójica. Esa idea no es propia de derecho internacional ni de un estado moderno y democrático que busca resolver sus conflictos de manera civilizada.

K&K: En conclusión, ¿es viable desobedecer el fallo, o es mejor aceptar el nuevo cambio en las fronteras de Colombia?

Las disputas se deben resolver por las vías legales, y por eso los fallos de las máximas instancias son para cumplirlos. Una actitud de respeto por parte de un Estado es acatar las decisiones judiciales aunque no se compartan. En Colombia hemos visto que se generan debates cuando algún alto tribunal se pronuncia ante algún tema controvertido, pero hay siempre la voluntad de acatar la decisión judicial. Si eso ocurre en el ámbito interno, no parece muy lógico cambiar de postura cuando se trate de una situación internacional. Además, eso sería ir contra los postulados y bases de la ONU. Colombia no es de esos estados; es respetuoso del derecho y frente a una decisión que no se comparte, la opción es acatarla y buscar otros métodos para resolver la incomodidad que se genere con el fallo.

*María Clara Galvis es abogada de la Universidad Externado de Colombia y experta en derecho internacional y constitucional. Trabajó durante ocho años en Estados Unidos como abogada senior del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional y fue magistrada auxiliar en la Corte Constitucional. Actualmente es consultora independiente de organizaciones internacionales, agencias de cooperación, derecho internacional y justicia interamericana.

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