Bogotá mejor para nosotros

Bogotá mejor para nosotros

4 de Enero del 2017

¡Cómo me gusta Bogotá en estos días! Pese a que no hay pico y placa, el aire es mucho más limpio, me demoro menos en el trayecto de mi casa a la oficina, las calles y el transporte público están menos congestionados, y todo parece más tranquilo.

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Es el resultado del gran éxodo que se produce para estas fechas. Es entonces cuando en verdad empezamos a ver esa Bogotá en la que anhelamos vivir, en la que es rico salir a caminar por la calle, dar una vuelta en carro, Sitp o Transmilenio. Todo esto gracias a las miles y miles de personas que van a sus regiones para compartir con sus familiares, o aquellos que simplemente salen de vacaciones.

Y no es para que se malinterprete, no es una cuestión regionalista de rolo prepotente. Es un hecho real y que aun la gente de otras partes del país que se quedan en la ciudad para esta época pueden apreciar. Son contadas las veces en que en hora pico no hay una congestión interminable en el tráfico, que un viaje que normalmente dura hora y media se realice en 40 minutos, o que en un bus de Transmilenio la gente no se embuta como arroz en una morcilla.

No se trata de una Bogotá para los bogotanos, después de todo la capital acoge a personas de todas partes. Lo que quiero decir es que la ciudad realmente respira tranquilamente. Es algo normal, ya que son más de ocho millones de personas las que viven acá. Ocho millones. Una cifra extremadamente alta, casi el 20% de los habitantes de Colombia.

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De los 1587 Km2 de superficie de la ciudad, esta cantidad de personas deben acomodarse en los 307 Km2  de área urbana, el resto hace parte de la localidad de Sumapaz, que en su mayoría es una zona rural con pocos habitantes. Bogotá es una de las grandes ciudades de Latinoamérica más densamente pobladas. Solo por poner un ejemplo, los 8’400.000 habitantes de Nueva York viven en 831 Km2, lo que significa casi la misma población, pero mucho más espacio para cada ciudadano.

Es apenas lógico que cuando llega esta época y miles de ciudadanos vayan a otras partes, la sensación de hacinamiento se reduzca considerablemente. Ahora ir a un centro comercial, a un parque o al centro es mucho más amigable.

Ojalá así fuera durante todo el año, pero no es así. De a poco, la ciudad se va llenando, y se espera que para el próximo martes 10 de enero, después del puente de reyes, todo vuelva a la normalidad. Esto es una lástima, y más sabiendo que una gran parte de los que regresan son de aquellos que hablan mal de Bogotá, quienes no la tratan con respeto sino como su basurero.

Conozco muchísimas personas de Medellín, Barranquilla, Cali y otras ciudades que aprecian esta ciudad que los adoptó y al mismo tiempo la tratan como su hogar. Ellos son totalmente bienvenidos. Lastimosamente son la minoría. A los demás, aquellos que solo hablan pestes de Bogotá, ese pueblo de medio pelo que no se compara ni un poco con sus metrópolis, bien pueden regresar a sus paraísos urbanos ultradesarrollados. Así no se amargan con la infinidad de imperfecciones de la capital, y sí nos dejan a nosotros construir un mejr lugar para vivir.

Esto incluye también a los bogotanos que maltratan el lugar que los vio nacer, los que no son capaces de respetar una fila en Transmilenio, o los que se cuelan argumentando que el sistema es tan malo que es mejor no pagar, y encima se ofenden cuando un trabajador del sistema de transporte les reclama. Los que tiran basura a la calle, no respetan una señal de tránsito y los que destruyen los espacios públicos también se pueden marchar.

Porque el verdadero problema de este gran centro urbano en medio de la cordillera no es tanto la infraestructura, ni que Petro fuera un populista y Peñalosa un arribista, y entonces es mejor culparlos a ellos de todos los males. Lo que verdaderamente esta mal con Bogotá es que está llena de personas que no la quieren, y sin un sentido de pertenencia es imposible que realmente esto mejore. Tal vez si todos ellos se van, quedemos muy pocos, pero por lo menos viviremos en una ciudad verdaderamente mejor para todos.

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