¿Dónde carajos está Santos?

El atentado contra el exministro Fernando Londoño rebosó la copa del veloz retorno de las bombas en medio de las ciudades y de los ataques guerrilleros en los campos, que no paran en estos dos años y medio de la era Santos.

Sin importar lugar geográfico, el retroceso en la seguridad es palpable, del que no se han salvado los pueblos del Cauca, Nariño y otras regiones del sur, hasta  las instalaciones de Caracol Radio, y qué decir de los hechos recientes contra exministro del gobierno Uribe, en plena Avenida Caracas, el cual más allá de ser un hecho por lamentar deja sin duda alguna que la realidad contradice lo que en cumbres y viajes el Gobierno se ha apostado promover como un país seguro.

Mientras esto ocurre, continúa dando vueltas la misma incógnita: ¿Dónde está la seguridad que el presidente Santos nos prometió mantener, empezando en la capital?

Resulta imposible entender el objetivo de este cuatrenio de promocionar en el exterior con videos que somos un país seguro, de hacerles creer a los dignatarios que nos visitan que se está acabando la pobreza -teniendo como estrategia esconder a los indigentes-.

Sería loable que estos retos fueran la prioridad por hacerlos reales y no pasar la vergüenza con hechos como estos, que  dejan al país y a sus gobernantes como expertos en montajes cuando un extranjero del común viene y palpa con sus ojos como avanza  sin “tutía” la inseguridad, donde ni Bogotá se salva.

Pensar que tener un Ministro de Defensa con familia militar afirma que estamos en buenas manos y aquella convicción de tener contento a los liberales en más ministerios, para decir que vamos por buen camino, no funcionó, señores. No nos digamos mentiras, esto no da seguridad en la calles, señor Presidente.

Las cifras de delincuencia y atentados van en aumento, y solo nos queda  como ciudadanos del común, con rabia e impotencia, seguir preguntándonos: ¿Dónde carajos está Santos?