Indicadores Económicos

Los buses azules de Sitp: un sistema que nunca arrancó

Viajo con un piloto de la escudería Buses Blancos por un autódromo callejero donde la velocidad ...

Es casi medio día y contrario a otros días de la semana las nubes ocultaron la predicción de sol que habían anunciado. Parece que los chamanes del clima han perdido nuevamente la efectividad de otros tiempos y hay amague de lluvia en Ciudad Capital.

Voy en transporte público y como es un trayecto aproximado de una hora parece que tendré tiempo suficiente para escribir este post, así que comienzo el periplo. Viajo con un piloto de la escudería ‘Buses Blancos’ por un autódromo callejero donde la velocidad no se mide en segundos sino en centavos.

Miro por la ventana de mi multiplaza a un bus azul que dice Sitp Urbano, y contrario al mío viaja vacío.  Suspiro por el sistema que nunca fue y me lamento al ver una anciana compañera de carrera que intenta bajarse del bólido en que vamos, tratando de aferrase como puede para evitar una fractura de cadera, tan común a esas edades, y la sigue una adolescente con un niño en brazos haciendo también como trapecista de circo para no caer encima del respetable.

Paramos en pits aprovechando un semáforo en rojo, el piloto compra un cigarrillo y recibe instrucciones precisas de un miembro del equipo: “adelantico va la 1321 a 7 minutos”, mientras otro golpea sus neumáticos con un palo para calibrar la presión. Nuestra estrella toma un nuevo aire y se motiva subiendo el volumen del charro Vicente que suena en la emisora del pueblo. Nada puede ser mejor, la voz sensual de la locutora anuncia para después de comerciales “música del Binomio y un éxito de Tormenta”; no creo que sea una canción para la lluvia que se avecina, pero hay que estar preparados por si acaso.

En un salto cuántico, como teletransportados desde otro lugar en el espacio tiempo aparecen Damian y Roosvelt, dos raperos motivacionales con creencias cristianas, que utilizan un artefacto tan colombiano como los temas de su crítica social, una especie de parlante que cuelga al cuello y emite un ritmo hipnótico, mientras versan sobre lo mucho que nos ama Jesús y finalizan improvisando sobre alguna cualidad de cada tripulante del multiplaza: “ese caballero, si, ese que escribe´n su celular, se ve que´s un tipo muy decente, y que nuestro arte va apoyar”.

accidente de transito SITP-twitter @AArias888, kienyke

Abajo los agradecidos raperos y con unos pesos más en sus bolsillos prosigue la carrera. Nuestro piloto pisa la chancleta a fondo porque aparece en su retrovisor un multiplaza de otro equipo que quiere ganarle la línea de meta. Logramos mantenernos en punta haciendo caso omiso a una bandera amarilla que impide el adelantamiento e indica reducir la velocidad; la estrella de nuestro equipo ha demostrado la veteranía de sus años en la fórmula y exhibe por su espejo que es un hombre de bigote espeso y pelo en pecho, tal como su ídolo musical.

Un par de vueltas más adelante en nuestro circuito mortal, y sin importar el tradicional “se acabaron de bajar mona”, logra colarse por la compuerta trasera Yuly, quien más diligente que azafata de aerolínea estrenando imagen reparte una galleta tipo wafer, incluyendo al piloto, y nos reta con una exhortante frase: “a mí me enseñaron que el que llega saluda…buenos días”. Para no demostrar nuestra incultura devolvemos el saludo a buen volumen: ¡buenos días!

Yuly suelta su tradicional discurso y promoción comercial para nuestra mejor economía: “una en 500, tres en 1000”, pero a nadie parece convencer. Es probable que en la competencia comercial de la informalidad, todo el presupuesto del día para compras en transporte público se lo hayan llevado los raperos, o simplemente que los pasajeros se cansaron de tanto vendedor incómodo. Se ve la frustración en su cara y en la forma como recibe y guarda de nuevo la galleta en su bolsa.

Me pregunto qué sería de ellos si hubieran tenido acceso a oportunidades para perfeccionar sus habilidades artísticas de rapeo con un piano, o de gerencia comercial para su discurso de ventas. Me transporto mentalmente al Chocó, a la Guajira, a Inírida, a Tibú, desaprovecho una segunda parada en pits y cuando me doy cuenta debo caminar cuatro cuadras…me pasé del paradero donde debía quedarme, y como los pilotos de casi todas las escuderías son hábiles para recoger pasajeros en cualquier sitio pero no para dejarlos, vuelvo a tomar aire y salgo caminando del autódromo, mirando en la distancia uno de esos buses azules del Sitp, vacío, y suspirando nuevamente por el sistema que nunca fue.

@maobayona

www.infopsicologica.com

 

  • Juan Carlos Ruiz

    La próxima vez escriba su post desde un sitp,solo quejas de que nadie lo usa, y si empieza por usarlo?

    • Mauricio Bayona

      Gracias por su mensaje Juan Carlos, aunque sí he usado el Sitp mi reflexión apunta más a la leenta salida de los buses del sistema antiguo, porque pienso que el nuevo sistema no solo es bueno, sino también necesario para una ciudad como Bogotá. ¿Se imagina el Sitp integrado con un Maglev urbano?

  • carlo venegas

    La realidad de mi pueblo, que mira un cambio y lo rechaza sin probarlo

pasaje comercial
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