Más sabe el diablo por diablo que por viejo
Hoy quiero escribir con mis más profundos pensamientos luego de una larga ausencia en esta ventana.
Reflexioné, tuve un considerable silencio en mis continuos escritos y caí en la cuenta de que era victima de un miserable vicio. Ese vicio era escribir para quejarme acerca de las injusticias y pesares que veo día a día en nuestro País. No estaría haciendo nada diferente a lo que muchos hacen con sus muchas pobres letras y hoy me alzo a las filas de quienes usan una pluma por espada para abrir caminos, abrir la tierra y sembrar esperanza e ideas para dar soluciones a los problemas que cubren a nuestro pueblo.
He sentido que las vivencias y experiencias que cada uno tiene a lo largo de la vida son muy valiosas y es aún más interesante aprender de los errores y aciertos de los demás y tomar esa experiencia como un gran enseñanza para nuestras vidas.
Hace unos varios cientos de años, miembros de las antiguas tribus se acercaban a los viejos para pedirles consejos y sugerencias. Ellos tenían el conocimiento por sus muchos años, sus vivencias y sus palabras eran una guía a la altura de los más altos arquetipos. En nuestro siglo, inteligente será aquel que busca aprender de los errores y aciertos de quienes han visto un considerable número de almanaques a lo largo de su existencia y sus canas adornan el exterior de lo que considero un manantial de sabiduría y conocimiento.
¿Despertará acaso algo de curiosidad tanta sabiduría? Esa curiosidad, esa incesante búsqueda del conocimiento es y debe ser el motor de nuestro espíritu y así lo debemos profesar a quienes sienten la necesidad de madurar en su interior. Hemos sido formados por una sociedad egoísta, egoísta con la naturaleza, egoísta con nuestra formación, cobramos por enseñar, cobramos por motivar, cobramos por formar!! Tenemos que cambiar el rumbo de esta historia y jamás deberemos resistirnos un impulso de generosidad a la hora de aportar y enseñar y la deuda más grande que debe tener el aprendiz debe ser de gratitud. (Esa es la deuda más sagrada).
La sabiduría de nuestro presente se encuentra y lo planteo como un maridaje perfecto entre unos buenos cuantos libros, experiencias personales, el don de aprender de los aciertos y errores de los demás, la sabiduría de nuestros viejos y el aporte de la naturaleza aplicado a nuestras vidas. (Más que un maridaje es como una buena sopa… ¿cierto?).
Aportemos con nuestras palabras, aportemos con nuestras letras que hoy en día viajan más rápido que la luz y llegan a unas distancias incalculables. Qué grato sería que las ideas no fueran derrotadas por críticas sino por una mejor idea y que lográramos modificar ciertas conductas que poco aportan a nuestro pueblo y a quienes nos rodean.
Nuestro mejor motivador no debe ser aquel que vende libros para decirnos que debemos ser felices, !Eso ya lo sabemos! Nuestro motivador debe ser el amor por cada ser viviente que se nos atraviesa en nuestra vida y el sentimiento de mejorar cada día en nuestros actos y pensamientos.
Hoy descanso tranquilo entregando a Ustedes un pequeño aporte y siempre pensando que las grandes acciones así como las grandes ideas, no necesitan trompetas.
Sotero @tatootero79

