Indicadores Económicos

Sus hijos: sexo, drogas y reggaeton (Parte I)

Estos son solo algunos consejos para que su hijo no se pierda. El primero y más ...

Todo sucedió hace ya unos días. Durante una reunión familiar, en presencia de mis primos adolescentes, se tocaron esos temas que hacen sudar a los papás. Allí, en el apartamento de mi abuela, me sorprendí al escuchar a uno de mis tíos, negando la marihuana que le alivianó el espíritu durante años y la cocaína que lo llevó a disfrutar de muchas rumbas hasta más allá del amanecer. Ese tío mío, que gozó a tope de todas esas delicias que trajeron los sesenta, incluidas las fiestas hippies comunales donde se compartía entre varios eso que el curita cuando nos casa dice que es solo para dos, al llegar al tema del sexo, sin esconder su paniquiada frunció el ceño y mató el tema diciendo que de eso no había que hablar delante de ‘los niños’. Finaliza acariciando su barbilla  y soltando una frase cuyo contenido no pudo ser más radical y censurador: “Desde ya, Daniel, sepa que a mis hijos les voy a prohibir leer su novela que habla de sexo y de drogas, como si eso fuera lo más importante en la vida”

A ese tío mío y a todos esos padres de familia a los que la pubertad de sus hijos les produce churrias, con todo el cariño que les tengo, exhibiendo mi prístina y diamantina aurora de luz, los acuesto en mi regazo, les sonrío, les consiento sus cachetes y acomodo delicadamente los mechones que adornan su frente, y con infinita bondad y misericordia, con toda la dulzura de mis palabras, les digo que son unos güevones, que merecen oír unas cuantas verdades.

Empecemos por el coco que más lo atormenta: el mete y saca, el empújamelo duro, el cosita con cosita, el aguijón en la florecita, eso que los psicólogos llaman sexualidad, sexualidad adolescente para ser más específicos.

Lo primero es enseñarle, o más bien recordarle, que usted señor padre de familia y sus papás y sus abuelos añejos, y los tatarabuelos que ya vomitaron los gusanos, todos son y fueron producto de eso que tanto lo atormenta. Ese pipicito y esa cuquita que ustedes también tienen entre las piernas, a todos, desde chiquiticos, nos hace sentir cosas tan intensas que a partir de ese momento se vuelve nuestro bien más preciado, por algo le llaman la etapa genital, que si se reprime, regañando al niño cuando se toca la salchichita, genera conflictos y traumas tan graves en la etapa adulta, como la ansiedad de castración, de la que tanto habla Freud. Esto se lo cuento para que empiece por asimilar algo muy importante: Lo normal es que verga y vagina primen sobre cualquier cosa, lo pervertido es que eso no sea así.

Lo degradante es eso que usted empezó a sentir con los años, que en pareja no pasan en vano: que el bulto que le duerme al lado le huele a plástico y que tanta trabajadera empeñada en cuotas de carro y apartamento le dejan el miembro como un colibrí muerto. Sincérese ¿No se sentiría más seguro si sus hijos tuvieran los impulsos tan sepultados como los suyos?, así quisiera verlos a ellos, perro, con la mente bien calibradita, subordinados y equilibrados, pagaría lo que fuera por la inyección que les anule ese desmadre hormonal que hace de esos años maravillosos, los únicos que de verdad vale la pena vivir.

Usted no dudaría en convertirlos en cloncitos chiquitos de ese procurador tostado de tanto rezo y en fotocopias de la vejeta que lo acompaña. La perversa opusdesiana solterona, ese mueble Luis XV que ‘defiende’ la infancia y la juventud, que se cosió la chocha puntada a puntada, con esmero y persistencia, a razón de fusta y Biblia la muy cochina y encima, mal vestida. Usted, gran hijueputa, añora ver a sus hijitas caminando por el jardín, luciendo el mismo hermoso sastre gris ratón de caño con el que caga y duerme la malparida, con ese peinado englobado de tía Betulia, y canosas como ella, así las quiere ver. Blancos los cabellos de sus infantas que cuentan uno por uno, los segundos de esos minutos que traen los días de represión y amargura. No quiere que sean seres humanos, quiere mini minis Ordoñitos y Miriamhoyitas. Usted quiere transformar a sus hijos en zombis ancianos, en maracas que pueda zangolotear a su antojo, en larvas insensibles, y fuera de eso ¿chilla por la puteada que le acabo de pegar?

Sexo ecológico, Kienyke

¿Sabe usted lo que le gusta hacer a sus hijos? ¿Sabe lo que hacen sus chinitas lindas después de que se despiden y lo dejan mirando desde el sofá sus siluetas que atraviesan el umbral de ese remanso de paz otoñal, digno, honorable, y sobre todo muy cristiano, que con orgullo, casi que lagrimeando, usted llama mi hogar?

Míreme de frente perro… y perra, porque a usted, madre consagrada y virtuosa, también le cae el gargajo. Abra los ojos que lo que viene es la realidad en bola, esa que lo asusta, que lo revuelca en la cama esos viernes en que las niñas no están rezando el rosario en la sala como quisiera, esa verdad que preferiría no conocer para poder seguir flotando en su placenta como un feto que no tiene porqué preocuparse.

Empecemos:

25 de marzo de 2008, hace ya 5 años, reza la noticia que aquella mañana despertó al pueblo inglés y que no había dejado dormir a los padres de los menores matriculados en el prestigioso instituto británico Queen Elizabeth School. A un combo de jóvenes de entre los 14 y los 16 años los encontraron sancochados en una faena de sexo grupal que organizaron en la cancha de básquet de la institución. Los medios no se han puesto de acuerdo respecto a cuántos eran, unos dicen que 50, otros que más de cien y algunos medios aseguran que eran más de 200, lo cierto es que eran varios cursos. Una inmensa cantidad de bracitos, piernitas, espalditas y culitos en movimiento dejaron a los profesores con la jeta tan abierta como la suya, cuando se asomaron cual voyeristas por las ventanas del coliseo, y en vez de ver a sus alumnos jugando golosa, a todos los pillaron en pelota, borrachos, recreando una bacanal eufórica, babosa, estruendosa y animal.

Los críos ingleses disfrutaban, cual Nerones y Mesalinas, enterradas y enterrándolas, de a dos y de a tres y de a cuatro y de a muchos más, brincado todos entre todos, aullando y gimiendo con la fuerza y el frenesí incontrolable que hace palpitar el corazón de una orgía multitudinaria. Los gringos púberes, tan fashion, empezaron con la moda de las pulseras sexuales, los jelly bracelets, que según su color traducen el gusto sexual del que los porta, les explico el arcoíris: la niña que quiere solo un beso apasionado se pone el naranja, si le da por salir con el azul es que quiere sexo oral, el púrpura indica que le gusta el sexo anal, y pillen la roja, la roja es de todo por donde sea, y por lo menos con dos a la vez.

Nuestra madre patria también lleva. En Cádiz (España), una parejita de novios de 15 y 16 años, amantes del porno, les dio por realizar una producción amateur repleta de aquel calor de hogar que las caracteriza. Para que quedara bien jalada invitaron a un amigo mutuo como actor de reparto. Los que han visto el video, que ya no circula, quedaron aterrados por el profesionalismo y expertise de la protagonista.

Al otro lado del mundo en Nueva Delhi (India), los jóvenes lugareños no solo practican las enseñanzas de Gandhi. Ambos tenían16, ella le pegaba una mamada, su novio se apoyaba en la pared con la mano izquierda, mientras con la derecha sostenía el celular que los grababa. Esta moda la puso en furor una latina agringada de 14 años llamada Angie Varona que hoy ya es mayor de edad, sin proponérselo sacó al aire el sexting, mandar y recibir fotos y videos con contenido sexual. La niña no pensó que las fotos en cuquitos que le mandaba a su novio de 15 para que se entretuviera, la iban a hacer famosa y la convertirían en una Lolita virtual que lleva saltando de un lado a otro, durante años, como pelota de tenis en la web.

No tiene que irse tan lejos, si es que usted es de los que piensa que los extranjeros son unos degenerados, aquí mismito, los hijos de sus vecinos también saben qué fue lo que vinieron a hacer al mundo. En Chile, en el rezandero colegio católico de La Salle, a los dos jóvenes quinceañeros, no los sorprendió que a su compañera de curso se le antojara cogerles sus vigores de colombinas sino que, estando atragantada, les exigiera que la filmaran mientras lo hacía y que después del ordeño, orgullosa inseminara los correos de sus amiguitas con el video. Y todo para darle celos al noviecito con el que había terminado.

En Argentina, provincia de Formosa, una niña de 14 años se filmó haciendo un DP con dos compañeritos. ¿Usted pendejo sabe lo que es un DP? Le explico: Doble Penetración, uno por un huequito y el otro por el otrico. ¿Me entiende? En Perú no se le quedaron atrás a los ingleses, cientos de muchachos imberbes sumergidos en saturnales idénticas a las del Queen Elizabeth pero más organizadas, se llaman las ‘fiestas semáforo’, algo parecido a los Jelly bracelets estadounidenses. En ellas las adolescentes llevan unas manillas de tres colores: la que la lleva roja significa pilas, vine con mi novio y solo a él se lo voy a dar; la que la tiene amarilla, ando mirando, de curiosita a ver si me animo, y esas que la tienen verde, que según los DJ la llevan la mayoría, quiere decir: “Yo vine fue a culiar con el que se me ponga por delante, sálvese quien pueda que esta es otra peruana arrecha, que de señorita ya no le queda ni el palito sobre la ñ”. Esos rumbononones dionisiacos no se los inventaron los jóvenes, los mayorcitos gozones que intercambiaban parejas en los swingers lucían las mismas pulseras desde los noventa.

  • Sergio Tobón

    Ahhhh, qué refrescante!!! Gracias, gracias por permitir que la realidad salte a los ojos de forma clara y contundente. No se podría haber dicho mejor!

  • ricardo castro

    ya me hacía falta leer algo como esto, algo con lo que se baja a los padres y madres de esta época de la nube en la que viven

  • Cristian Cipriani

    Buen Articulo. Un perfecto tutorial para los padres. PD: Se venden manillas de colores

    • nana

      Tienes de las verdes? jajaja

  • nykolai

    Violento pero delicioso. ¿Como el buen sexo?

  • Geranio Rosas

    No necesitas tantas groserías baratas para recrear una realidad. Pero síguelo intentando. Entre tanta palabrería asoma un atisbo de talento.

  • Jose Omar Silva Torres

    Kienyke le celebra permanentemente, a este orate, todas las barbaridades, obscenidades y vulgaridades que se le ocurre decir y escribir, sin ninguna consideración, sobre el y sobre los demás. Pues claro que en la vida hay diferencias muy marcadas entre lo intelectual y lo culto, frente a lo inelegante, lo vulgar y lo bajo. Ni mas faltaba, que ahora tengamos que soportar que ademas de nuestra pobre televisión, los medios escritos se vulgaricen igualmente hasta la saciedad.

    • nana

      Qué es en sí lo que le molesta? Las ‘groserías’, la realidad, la culeadera, el trago, la groga o que tal vez uno de sus hijos en algún punto haya tocado ese macabro mundo del que los mojigatos se ufanan de no conocer pero que se pudren de ganas por experimentar? Por fin alguien en este portal escribe cosas con color, contenido etc, y no puras pendejadas y ahí si se encrispan todos! En la buena Jose que si no le gusta lo que el tipo escribe, pues no lo lea y ya.

      • Sandra DG

        Sólo se encrispo él y está en todo su derecho. Yo tampoco celebro tanta grosería. Se nota que este hombre es un gañan. Puede que lo que diga sea verdad, pero no tiene que ser indecente y tan… ñero (y no estoy hablando del sexo) Y si lo pone en la web es para que se lea y si se quiere se le critique, si no que no lo ponga. Para mí sería mejor que no pusieran artículos como estos donde me dicen que los adolescentes son muyyyy sexuales, sí lo son y todos según la edad lo sabemos.

        • nana

          Pues es que usted escoge que leer, contenidos Online hay millones. No lea enotnces al gañán este como usted le dice y ya, así como yo me abstengo de leer a Plinio Apuleyo y gentecita de esa y vivo tan feliz. Sea feliz no leyendo estos contenidos y ya.

          • Paula E

            La respuesta a todos los problemas, si no le gusta no lo lea… igual que si no le gusta la novela no la vea, si no le gusta cómo los demás crían sus hijos no lo vea, si no le gusta la corrupción cierre los ojos, tal cual; critican pero no les gusta la crítica.

          • nana

            Eso pasa cuando uno generaliza, se vuele tan superficial. Acá quién habló de corrupción? Paula, es un artículo. Ya eso es todo.

  • Maye Delgado

    Con un lenguaje un poco burdo, pero con mucho de cierto!!!

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