Bambuco Caribe, reinas entre la guerra del Catatumbo

17 de julio del 2013

El Catatumbo también puede incendiarse de alegría y las ciudades sitiadas clamar la paz por medio de la belleza, porque el conflicto social que hace prisioneros de temor y desesperanza a los habitantes de la exuberante región, en especial de Ocaña y su provincia, no los inhibe, ni más faltaba, de rendir culto a la […]

El Catatumbo también puede incendiarse de alegría y las ciudades sitiadas clamar la paz por medio de la belleza, porque el conflicto social que hace prisioneros de temor y desesperanza a los habitantes de la exuberante región, en especial de Ocaña y su provincia, no los inhibe, ni más faltaba, de rendir culto a la hermosura proverbial de la mujer.

El abandono del campo colombiano es una injusticia secular, pero por reclamar un derecho no se puede atropellar otro derecho. Es importante entender y ser solidarios con las etnias indígenas,  arrinconadas en resguardos miserables, y con los campesinos, que carecen de salud, educación y vías dignas, condenados a cadena perpetua de pobreza hereditaria y a ser abusados por las fuerzas armadas del estado y de los grupos al margen de la ley. Cada día la sobrevivencia recluta más campesinos al cultivo de la coca, que rige  hoy la economía de gran parte de los municipios colombianos, pero este secreto a voces no es exclusivo del Catatumbo, el país entero se cocina en la misma parrilla.

Como repercusión al primer acuerdo entre gobierno y FARC en la Habana, para revisar el problema agrario, que incluyó las zonas de reserva campesina y luego de una visita de Piedad Córdoba a Ocaña para instalar el Foro Regional del Catatumbo el 12 de junio, se bloquearon las vías, se sitió la ciudad y pretextando la defensa de los derechos rurales se atropellaron los derechos urbanos.

Ocaña es histórica, elegante, trabajadora, de tradición pacífica y en ella se disfruta del clima, de cielos intensamente azules y paisajes adornados por bellas mujeres, pero la ciudad fue escogida para ser victimizada, sitiada, con la complicidad mordaz de cierta prensa nacional que la estigmatizó como epicentro de violencia. Su imagen fue seriamente lesionada por el morboso amarillismo que se hizo con la protesta campesina del Catatumbo.

Como mecanismo para contrarrestar la mala prensa, un grupo de la sociedad civil, con el apoyo del Ministerio de Cultura y la alcaldía, representada por el doctor Jesús Antonio Sánchez Clavijo, realizará entre el 18 y el 21 de julio el Primer Festival y Reinado Nacional del Bambuco caribe, al cual asistirán candidatas avaladas por doce gobernadores del país, acompañadas de periodistas del TRO, RCN, Caracol, El Tiempo y otros medios, que le dirán al país que la ciudad y la región son encantadoras.

Por primera vez en Norte de Santander se hace un reinado nacional, con música, vestido y danza propia, pero especialmente, por una justa causa que afecta a la mitad del departamento.

El Bambuco Caribe es un nuevo ritmo colombiano, nacido de la pasión fugaz entre un bambuco y un fandango, en la última cuesta de la calle de la Amargura en Ocaña. Allí se concibió, interpretado por Aurita Pérez, bajo la tutela experta del maestro Raúl Rosero Polo y la inspiración de los músicos profesionales Saúl Pacheco Ropero y Juan Carlos Vergel.

La criatura alegre como el fandango y elegante como el bambuco, igual que los hijos de la vieja Provincia de Ocaña que cubría los sures del Cesar, Bolívar, Magdalena y occidente de Norte de Santander, fue vestida por la diseñadora Samira Paredes, Premio Internacional de diseño textil en Alemania, con un traje, que, al igual que el ritmo, es el más alegre y elegante de la moda folclórica colombiana.

La creación coreográfica fue propuesta por el grupo “Brisas de Torcoroma” bajo la dirección de Luis Eduardo Pérez y será bailada por las representantes de Bogotá: Karen Mendoza, Bolívar: Isabel Cristina Salas, Caquetá: Mayra Fernanda Robles, Casanare: Eliana Rodríguez, Cesar: Tatiana Payares, Guajira: Karen Dayana del Prado, Magdalena: Paula de la Rosa, Meta: Fairy Lisseth Mendoza, Norte de Santander: Milena Guarín Lizarazo, Santa Marta: Paulina Andrea Barros, Santander: Mayra Fernanda Tao y Tolima: Nubia Idaly Suárez. Todo un ramillete de bellas mujeres.

Los ocañeros no quieren enmudecer y adoptar posición fetal hasta que el riesgo pase, así que sorteando dificultades, amenazas, aplazamientos y restricciones en la publicidad masiva, y casi a puerta cerrada, como si viviéramos en un país oscurantista y sin libertades, llegarán las reinas y se dará inicio al evento, que pretende voltear la hoja de la mala prensa y mostrar a Colombia, la cara positiva de Ocaña.

@mariojpachecog

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