Carta abierta al senador Roberto Gerlein

21 de noviembre del 2012

Senador (no, usted tampoco es apreciado),

Supongo que luego de sus declaraciones homofóbicas, durante el primer debate de la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo, se le estarán cayendo aún más los pantalones, que debe sujetar con tirantes, al enterarse de que podría ser procesado por violar la ley de antidiscriminación racial que el presidente Santos ha apoyado. Senador: la Ley también aplica para usted. No importa que lleve 43 años en el Congreso, que sea el miembro más veterano del Senado (y quizá del mundo) y que haya sido sugerido como candidato presidencial (el Dios en que cree nos ha librado de usted). ¿Cómo le sentarían tres años de cárcel?

Debí enterarme de quién es usted y vaya sorpresa que me he llevado al saber que en 1973 fue embajador ante la Asamblea General de la ONU. Senador, han pasado ya casi 40 años desde entonces y las cosas han cambiado. Entérese: en diciembre de 2008 la ONU hizo una declaración sobre orientación sexual e identidad de género respaldada por la Unión Europea. Dicha declaración condena la violencia, el acoso, la discriminación, la exclusión, la estigmatización y el prejuicio basado en la orientación sexual y la identidad de género. También condena la privación de derechos económicos, sociales y culturales por estos motivos. Supongo que es claro que ya no hay espacio para usted en la ONU. Y es más, me atrevo a afirmar que las Naciones Unidas se avergüenzan de usted.

Senador, con sus casi 100 años tiene usted mucha experiencia. Yo entiendo que entre mis 34 años y los dos mil que usted tiene existe un abismo (me lo explicaron mis viejos). Pero es que usted es una figura pública que representa al Estado. Debería medir sus palabras. Se vale que piense lo que quiera. Se vale que usted crea que la comunidad homosexual es inmunda, nauseabunda y repugnante. Entiendo que en un debate que pondera darles derechos a los homosexuales, como los tienen los heterosexuales, usted deba representar su posición. Pero, Senador, ¿no se le ocurrió otro discurso menos hiriente y lleno de odio? ¿En su cabeza solo cabe el odio? Si ese es el caso, usted está podrido. Se muerde la lengua y se envenena. Si estuviéramos en el Amazonas y lo mordiera una culebra venenosa, no espere que yo le salve la vida. Me niego a morderlo, Senador. Es mi derecho.

Roberto Gerlein
El conservador Roberto Gerlein lleva 43 años en el Senado.
Foto: El Espectador.

Asumo que preparó su discurso. ¿No se dio cuenta del nivel de misoginia y machismo en sus palabras? Yo quiero que usted sepa que a mí también me gustan las mujeres. Y no se imagina las porquerías que he hecho en la cama. A mí también me han lamido el culo. ¿Quién dijo excremental? Una vez se me reventó una vena en la nariz y cuando volví a abrir los ojos ambas teníamos los cuerpos rojos. ¿No le parece eso una porquería? Senador, usted de verdad necesita abrir los ojos. Los tiempos han cambiado. Yo soy tan puerca como una pareja de hombres, pero no más puerca que los hombres que comen burras. ¿Eso sí le parece normal?

El hecho de que haga una diferencia entre dos hombres y dos mujeres en la cama solo delata sus tendencias sexuales. A usted le debe excitar ver a dos mujeres teniendo sexo, lo que me hace pensar que ha visto porno, o ha estado presente en alguna orgía, que le ha permitido a su mujer revolcarse con otra mujer o que tiene una hija, o una nieta, lesbiana. Eso es doble moral, Senador. Tal declaración: “A mí nunca me ha preocupado mucho el catre compartido entre dos mujeres porque ese homosexualismo no es nada. Eso es una cosa inane, sin trascendencia, sin importancia”, solo denota que usted es un arrecho y un ignorante. “Pero (un catre) compartido entre dos varones, eso es sexo sucio, asqueroso (Senador, usted dijo ‘ajqueroso’), un sexo que merece repudio. Sexo excremental. Esa clase de excesos por naturaleza son repudiados por esa misma naturaleza. …La voz de Dios: “Creced, multiplicaos y poblad la Tierra. La tragedia de la unión y el sexo homosexual es su esterilidad…”. Senador, no sea tan bruto.

¿Está diciendo que dos mujeres que tienen sexo sí pueden reproducirse? Senador, un senador no puede ser tan animal. Si su argumento contra los homosexuales es que no pueden reproducir la especie, entonces, ¿lo mismo aplica para aquellas mujeres y hombres estériles? ¿Qué propone para ellos, quitarle los derechos a casarse y adoptar porque no pueden reproducirse? Vaya, vaya, vaya… usted debió de sacar el diploma de abogado de un tamal. No joda…

Por otro lado, yo, como alemana que soy (mi abuelo era judío, de Potsdam), comparo sus palabras retrógradas e irrespetuosas con el discurso de la Alemania Nazi, a través de la ideología nacionalsocialista que decía que como los homosexuales no se reproducen, no perpetuaban la raza. Por esto condenaban las prácticas homosexuales masculinas. Usted está obsesionado con lo que pasa en la cama de una pareja de hombres como lo estaba Adolfo Hitler. Y, ojo, porque de Hitler se dice que era un gay enclosetado. Y mucho cuidado, ya sabemos que usted es de origen alemán. Los alemanes están estigmatizados debido al holocausto. La gente cree que los alemanes somos judíos o somos nazis. ¿Usted qué es? Yo creo que usted es un nazi homosexual enclosetado. Y estaría bien, muy bien. ¿Qué me importa a mí qué hace usted con su culo? Eso es, precisamente, lo que me diferencia de usted.

Usted está promulgando la violación de los derechos fundamentales como es el derecho a la igualdad. Colombia es un país que ha mostrado un progreso lento en esta clase de temas debido a nuestra sociedad conservadora. Una persona como usted no permite que el país avance. Desempolve ese pasaporte y dese una vuelta por Nueva York, San Francisco, Barcelona, París, Montevideo… vea cómo ha cambiado el mundo. Empápese de diversidad, que es lo que nos hace ricos.

Senador, no sea un instrumento de odio. ¿No sabía que las parejas heterosexuales también practican el sexo anal? No sabe de lo que se ha perdido… Además entérese: existen los enemas, que venden en casi todas las droguerías. Con eso se limpia usted los esfínteres y queda listo para que lo claven sin riesgos excrementales. Solo le recomiendo que no se haga ese lavado inmediatamente antes de tener sexo, pues no es recomendable. Hágalo un par de horas antes de su encuentro homosexual y de esa manera estará limpio, como le gusta a usted el sexo.

Su responsabilidad es lograr que este sea un mejor país. No confunda sus creencias personales con sus obligaciones laborales. Haga su trabajo, senador Gerlein. ¡Haga su trabajo!

@Virginia_Mayer

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