De Alberto Piedrahita Pacheco a La Mega

21 de octubre del 2014

“Falta mucha creatividad y cambiar estereotipos.”

Con la muerte de un ícono de la radio bien se puede abrir una discusión de cómo está el medio que siempre acompaña. En el caso de la radio juvenil algunos se lamentan de lo que se oye en emisoras como La Mega y pueden tener mucha razón.

Las nuevas eras no gustarían del estilo del difunto Alberto Piedrahita Pacheco, de su peculiar voz, yendo al colegio o a la universidad. Eso es apenas normal. La voz de “El Padrino” la extrañarán quienes conocieron su magia, su buen genio. Pero aquellos que sintonizan hoy en día emisoras como La Mega difícilmente lo tendrían como ícono porque los temas que gustan -que marcan audiencia- giran en torno a la absoluta banalidad.

Una voz como la de Alberto Piedrahita Pacheco está lejos de la juventud. Por eso es que pensando en el futuro valdría la pena preguntarse a quiénes recordarán esas generaciones que andan ahora cerca de la mayoría de edad. Y más que al personaje, que puede pasar por ser Daniel Trespalacios o la DJ Juli Casali, su aporte a una era que para bien y mal será el futuro del país.

El punto de discusión es válido, aunque repetido. En mi época de uniforme colegial Tulio Zuluaga era uno de esos DJ del momento, en “88.9 la Súper Estación”, y todo era lo mismo. Lo que recuerdo de esa emisora es en general igual a lo que algunos critican en estos momentos con alaridos: que se incita al sexo, que se menosprecia a la mujer, a la familia, que hay bromas pesadas, de mal gusto, y que al final de cuentas los programas de estas emisoras no sirven de ninguna formación.

“Ojalá esos locutores de emisoras juveniles por puro respeto a Alberto Piedrahita pensaran antes de hablar tantas cosas incoherentes”, reclamaba Ana Suárez, en una de tantas voces que, ya no en la radio, se “escuchan” en las redes sociales.

La verdad es que también hay que dejar el mito y, un poco, la mojigatería. La radio, como la televisión, no está para corregirnos, por fortuna. Y si bien puede hacerlo, no tiene como misión servirnos de maestro. La juventud no solo habla sino que tiene mucho sexo y le es indiferente la realidad de país. Es irreverente, en algunos casos rebelde, y ese es precisamente su encanto. Ya habrá tiempo de madurar.

Después de la muerte de Alberto Piedrahita Pacheco quise escuchar La Mega con un oído algo crítico más que para satisfacer necesidades de reguetón, champeta y pop. Y claro que pregunté a los demás sobre su contenido. Aterra lo que se dice, desde luego, pero a muchos sorprende más la presencia de Alejandro Villalobos, un veterano que a pesar del tiempo se mantiene en las mismas lides. Eso, por desgracia, es lo que más importa, la figura más que el contenido, cualquiera que sea.

La periodista Julieta Penagos apuntó al blanco en un reciente análisis que hizo sobre lo mismo: “Hay un fenómeno del que vienen haciendo parte las llamadas radios juveniles, en donde de manera gratuita, pero sobre todo poca creatividad, posicionan una supuesta forma de ser joven. Se caracteriza básicamente por irrespetar a la gente y utilizar frases como: le dio en la jeta, calle la jeta o ¿por qué es tan estúpida? Y todo es hijuemadre: la vida, esa vieja, esa cámara… utilizan adjetivos como: vieja loca, vieja tonta, vieja bruta… Hay una especial saña contra las viejas. Todas las radios juveniles tienen esas características, nombraré a La Mega de RCN porque es esta materia es la que más da que hablar”.

Falta mucha creatividad y cambiar estereotipos con esa arma. Porque nadie quiere que a su hijo le digan barbaridades en radio o en cualquier medio de comunicación.

Estas críticas las hacemos quienes envidiamos, tal vez, ser como esos jóvenes que ríen porque sí del mundo sin encontrar trascendencias donde no las hay. Eso no quiere decir tampoco que a la radio juvenil no se le puedan exigir mejoras. El caso es que pasados los 30 años, mi generación quizá podría escuchar un rato largo a Alberto Piedrahita Pacheco cuando tenía su programa de fútbol, como a Hernán Peláez, como a Juan Gossaín. ¿Y a La Mega? A La Mega simplemente la podríamos oír un rato porque no se puede escuchar. Y es que entre oír y escuchar hay una gran diferencia.

En Twitter: @javieraborda

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