“Quien no conoce la historia está condenado a repetirla” es la frase que atribuyen por igual a Napoleón Bonaparte, al poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y aún a Marcelino Menéndez y Pelayo. Semejante sentencia adquiere ribetes dramáticos en la semana que concluye tras el partido de fútbol, donde el seleccionado de Colombia recibió a su similar del Paraguay. Pero no les voy a hablar de fútbol, amables lectores. Me voy a referir a la abierta provocación de Nicaragua a la soberanía colombiana al enviar un supuesto buque del gobierno sandinista que realiza una investigación científica sobre recursos pesqueros en aguas del Caribe que ambos países reconocen como suyas, más exactamente en el cayo de Quitasueño. Sin embargo, fue interceptado al este del meridiano 82, precisamente donde comienzan las aguas territoriales de Colombia en el archipiélago de San Andrés y Providencia. Casi al mediodía del miércoles el Almirante Hernando Wills de la Armada de Colombia emplazó al buque nicaragüense a abandonar nuestras aguas territoriales en menos de 24 horas.
Por su parte, Nicaragua se vino con todo para señalar que fue Colombia quien violó su soberanía manteniendo una "actitud hostil" contra una embarcación civil de su país. "Nicaragua denuncia esta violación a la soberanía nacional, así como este tipo de actitudes inamistosas que violentan los principios de la convivencia internacional, lo que en nada abona a las relaciones entre países vecinos” según el asesor jurídico de la Cancillería nica, Cesar Vega.
El episodio me quedó dando vueltas en la cabeza y aun más cuando, al día siguiente, fui sorprendido con la noticia de que el barco había salido de aguas colombianas con el motor apagado por arte de las corrientes que se hicieron sentir durante la noche. Si bien inicialmente se argumentó que la nave era civil, se logró establecer que pertenece al estatal Instituto de Pesca de Nicaragua.
El capitán de la nave intrusa se negó a abandonar las aguas colombianas, pues supuestamente recibía órdenes en ese sentido del gobierno del sandinista Ortega. Así es, el mismo borrachín pederasta que violó a su hija adoptiva, primogénita biológica de la poetisa Rosario Murillo, según denuncia interpuesta ante la justicia de su país por la propia agraviada Zoilamérica Narváez, hoy de 42 años. En ella señala a su “padre” putativo (si es que se le puede llamar así a este truhán) de abusos deshonestos a partir de sus 11 años y violación sistemática desde los 15. Casi 20 años de acoso y abuso, que la convirtieron esclava sexual, con anuencia de propia madre y del aparato de seguridad sandinista.
El sinvergüenza de Ortega, aprovechando su cercana amistad con el matón del barrio, el presidente de Venezuela, y seguramente bajo sus dos alas, se plantó envalentonado ante nuestra ministra Canciller, encargada de cuidar la casa. Ello no fue óbice para que se nos metiera al rancho a sabiendas de que Colombia mantendría una actitud de monjitas frente al alevoso suceso. Según la ministra María Ángela Holguín, nuestra Armada pacífica y respetuosamente les invitó a abandonar las aguas colombianas. Es como pedirle a los ladrones que no sean malitos que se vayan para otro lado.
En los años 70, siendo presidente Misael Pastrana Borrero, cuando fue avisado sobre la invasión de aguas territoriales en el golfo de Coquivacoa, llamado también golfo de Venezuela, procedió a dar la orden a nuestras naves de proceder a disparar si en un minutos las naves del país hermano no se retiraban de nuestras aguas. Al parecer, esto sucedía con micrófonos abiertos, por lo cual al oír la orden presidencial, los navíos patriotas emprendieron las de Villadiego. Se estaba reafirmando nuestra soberanía sobre nuestro territorio.
Unos años después, en 1987, bajo la presidencia de Virgilio Barco Vargas una situación semejante se produjo en el así llamado,“incidente de la Corbeta Caldas.”Según la revista de la Armada colombiana, “el 22 de junio el buque ARC Caldas amonestó al pesquero Gladys de bandera venezolana y le solicitó salir de las aguas colombianas.Tras la amonestación a los pesqueros venezolanos, el ARC Caldas inició su recorrido de regreso a Cartagena. El pesquero pidió instrucciones. El patrullero venezolano ARV (Armada República de Venezuela) Libertad comandado por el Capitán de Fragata Alfredo Castañeda Gival le ordenó quedarse en donde hacía su faena por ser "aguas venezolanas" y "Persiguió" al buque colombiano hasta aguas al occidente de los Monjes sin haberlo localizado.”
Para resumir, en esta oportunidad, el presidente Barco salió huyendo ante la tesis venezolana de la Costa Seca. Sigue el registro de la revista de la Armada “Es una tesis insólita y desconocida a nivel internacional en la cual las costas colombianas de la Guajira entre Punta Espada y Castilletes no tienen derecho a mar territorial. Todas las aguas entre esos dos puntos de la geografía nacional son bañadas por "aguas venezolanas". Los bañistas de estas playas colombianas "necesitarán" visa venezolana para ingresar al agua. Es de anotar que todas las operaciones navales de las unidades colombianas de las cuales habla el presente relato se dieron dentro del área correspondiente a las costas guajiras colombianas.”
Tras este incidente, y el recule de Barco, se perdió el Golfo de Coquivacoa. Pero aquí no terminan las cosas, pues ya habían comenzado antes cuando un antepasado de nuestra Canciller María Ángela Holguín, don Juan Uribe-Holguín, había entregado a Venezuela el archipiélago de Los Monjes, bajo el argumento de que se trataba formaciones rocosas deshabitadas.
“Los Monjes son de Venezuela” tituló El Tiempo aquel 25 de noviembre, 1952.
@Sarandix
De Managua con amor
Sáb, 13/10/2012 - 09:03
“Quien no conoce la historia está condenado a repetirla” es la frase que atribuyen por igual a Napoleón Bonaparte, al poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y aún
