El Catatumbo se descuaja

7 de junio del 2012

Tiene este país una región inverosímil, reserva natural del mundo, que es desconocida y explotada en su mayor parte por grupos armados ilegales: la región del Catatumbo, al nororiente de Colombia, en la zona fronteriza con Venezuela, con su imponente Faro que regenera en 300 relámpagos por hora, el 12% de la producción mundial de […]

Tiene este país una región inverosímil, reserva natural del mundo, que es desconocida y explotada en su mayor parte por grupos armados ilegales: la región del Catatumbo, al nororiente de Colombia, en la zona fronteriza con Venezuela, con su imponente Faro que regenera en 300 relámpagos por hora, el 12% de la producción mundial de ozono; con su selva que influye en la regulación climática y retención hídrica del planeta; con su ecosistema de alto potencial para la seguridad alimentaria. En fin, con sus recursos naturales aprovechables y su presencia de pueblos indígenas.

El petróleo, el carbón y el uranio son riqueza, pobreza y violencia en sus 4.826 kilómetros cuadrados que cubren Ocaña, Ábrego, La Playa, Hacarí, El Carmen, Convención, Teorama, San Calixto, El Tarra, Sardinata y Tibú, incluso Burarasica y Río de Oro, municipios que abundan en ausencia estatal y soledades selváticas, aprovechadas por el narcotráfico, que en la zona logró una alianza inaudita: EPL, ELN, Farc y paramilitares juntos, para mantener unas 300.000 hectáreas sembradas de coca y bajo control a los habitantes de los doce municipios, cuyos campesinos aceptan ser raspadores y vendedores, antes que someterse a una miseria absoluta y generacional.

Relampago
El Faro regenera en 300 relámpagos por hora el 12% de la producción mundial de ozono.

El Catatumbo se descuaja, en los últimos años hay 200.000 hectáreas de bosque menos, procesos erosivos, alteración y contaminación de la regulación hídrica, pérdida de biodiversidad y paulatino arrinconamiento y extinción del pueblo indígena Barí. Nosotros, en Bogotá y las grandes ciudades consideramos lejano e improbable que su coletazo nos afecte algún día.

La violencia arroja 60.000 desplazados a Bogotá, la Costa y a Ocaña, la ciudad con mayor infraestructura de la región, y la están reventando, porque acuden en busca de amparo, comida, trabajo, techo y de eso en Ocaña no hay, entonces roban para comer, atracan con machete y propician el resurgimiento de Águilas Negras, Urabeños y grupos desestabilizadores que colocan bombas con saldo de víctimas y daños materiales. No hay ningún plan o estrategia efectivo, ni siquiera conocido. El alcalde anunció no hace mucho, como gran logro la llegada de 25 nuevos policías y ahora solo puede quejarse al lado de los ciudadanos, o minimizar los hechos, para que no empañen su administración.

Region Catatumbo

Campesinos hay que siembran productos tradicionales, o promocionados por el gobierno para sustituir la coca, pero la realidad les golpea la cara. Una carga de cebolla, que logra sobrevivir a inundaciones, soles caniculares y plagas, debe ser transportada en burro, chalupa y pirata hasta la plaza, donde los bajos precios, impuestos por gremios, intermediarios y transportadores, convierten la esperanza y el trabajo familiar, en desesperación y quiebra. Si hubiera sembrado coca, se la recogen en su finca, se la pagan en efectivo y la transportan en helicóptero.

Hace unos meses Juan Manuel Santos anunció en Tibú una ofensiva para erradicar los grupos armados ilegales y la priorización del Catatumbo, como Zona Especial de Integración y Desarrollo Económico. Restituyó en esa ocasión, más de 300.000 hectáreas de tierra a víctimas de desplazamiento y despojo, buen inicio, pero insuficiente. Los problemas de la Zona Especial, —que ya tiene COMPES y Plan de Desarrollo propio— no se arreglan con su inclusión entre las doce zonas prioritarias del Plan Espada de Honor, ni con el arribo de los 9.600 hombres de la Fuerza de Tarea Conjunta Vulcano. La Zona Especial del Catatumbo, como las demás zonas especiales, debe ser articulada en lo administrativo, delimitada políticamente y reglamentada de manera clara y autónoma, para hacer efectiva la presencia del Estado en educación, salud, vías, electrificación, agua potable, y especialmente, atención y protección de los recursos naturales, de la etnia Barí y de los habitantes de la Zona. Congresistas como Ciro Rodríguez, Juan Manuel Corzo, Iván Clavijo, Carlos Barriga, entre otros, deben abocar la tarea de manera inmediata.

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