El miedo vence al juramento hipocrático

Sáb, 25/08/2012 - 01:02
En esencia el juramento hipocrático, aquel que hacemos los médicos al momento de obtener el grado y por tanto la licencia para ejercer la profesión, repito, en esencia juramos servir con nuestros c
En esencia el juramento hipocrático, aquel que hacemos los médicos al momento de obtener el grado y por tanto la licencia para ejercer la profesión, repito, en esencia juramos servir con nuestros conocimientos a todo ser humano, sin ningún distingo, en momentos de salud, enfermedad, o lesiones personales. Por lo menos esta es mi libre interpretación, lo que el sentimiento me dicta, a lo que me comprometí hace años. Creo firmemente en la voluntad del médico para auxiliar a los congéneres cuando se encuentran en estado de vida o muerte, de dolor, de sufrimiento físico, emocional, mental. Si esto es así, si esperamos un cabal cumplimiento de nuestra promesa o juramento, cual no sería mi sorpresa cuando enfrento una cruda realidad. Algunos médicos, lo más triste de todo es que parece que son muchos, demasiados realmente, los vence el miedo en momentos de urgencia, de accidentes, de lesiones personales súbitas, inesperadas. Mas, ¿cómo me enfrenté a esta cruda realidad? Conversando, sí, en conversaciones casuales. La primera en el cierre de tejado de mi hogar, cuando por algo surge el tema de los accidentes en vía pública y si los médicos ayudamos espontáneamente, veloces, sin duda. Quedo súpito cuando los presentes comienzan a relatar historias de médicos que no ayudan, que pasan derecho. La copa se reboza cuando relatan que en un club social, recreativo de una cooperativa médica, al hundirse un niño en la piscina casi no encuentran un médico que lo auxilie. Días después en otra reunión familiar, le pregunto directamente a dos médicos que asistían si ellos al ver un accidente en la calle o en carretera paran y auxilian a quien esté herido. Nuevamente quedo mudo ante la negativa directa y franca de ellos. Agregan a su respuesta las lecciones que han recibido de abogados que aconsejan no auxiliar ante las posibles repercusiones jurídicas. No es solo el miedo a la ley, a la demanda. Es también el miedo surgido de no tener suficiente práctica en situaciones de emergencia por estar dedicado a especialidades que alejan de ello. Pareciera que no refrescamos nuestros conocimientos y pericia en primeros auxilios. Sin embargo, hay conocimientos tan profundamente establecidos que nunca se olvidan, la reanimación cardiopulmonar, mantener vía aérea permeable, contener una hemorragia o inmovilizar una fractura son cosas que están tan arraigadas que se recuerdan de inmediato, en situaciones de emergencia. El miedo ha vencido al juramento hipocrático. Ha vencido la esencia médica. Ha vencido la razón de ser de nuestra profesión. No me quedan epítetos para agregar, o no los quiero escribir, ya que el sentimiento de tristeza supera todo. Tanto es que aunque no llegue ni cerca a la longitud habitual que deben tener estos escritos, prefiero terminar solo con un llamado a la reflexión, a recuperar lo que somos, a ver la gratitud que queda detrás de cada vez que auxiliamos a alguien, con total desinterés.
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