Farc/Paz cuento de hadas

12 de septiembre del 2012

García Márquez redescubrió una Colombia real escondida tras la Colombia aparente y la llamó Macondo en la cual es posible lo imposible, una Colombia donde la gente bautiza las cosas con nombres distintos y tergiversa con palabras los hechos reales para darles significado diferente del que tienen. Una Colombia donde los que hacen la guerra […]

García Márquez redescubrió una Colombia real escondida tras la Colombia aparente y la llamó Macondo en la cual es posible lo imposible, una Colombia donde la gente bautiza las cosas con nombres distintos y tergiversa con palabras los hechos reales para darles significado diferente del que tienen. Una Colombia donde los que hacen la guerra se disfrazan de pacifistas y piden acuerdos de paz que les permitan asumir posiciones dominantes para nuevas guerras, porque el deseo nos hace ilusos y vulnerables al engaño.

El inicio del cuarto intento de acuerdo con las Farc es macondiano, afirman como primera sorpresa que no tienen secuestrados, alzan los hombros ante las lágrimas de los familiares de sus víctimas que también son víctimas y simulan no entender las cifras de Fondelibertad que tiene un registro de 400 secuestrados, de la Fundación Nueva Esperanza que cuenta 694,de Voces del Secuestro que tiene una lista cercana a los mil y del ejército y la policía que presentan sus evidencias en los camarotes vacíos. País Libre tiene un listado de 405 personas de las que nadie se responsabiliza y que presumiblemente están en poder de las Farc.

Esta guerrilla fundada en mayo de 1964 por Tirofijo y diezmada por la estrategia de Seguridad Democrática del Presidente Uribe, ahora nuevamente con alas, insiste en una retórica dura para la cual el Presidente Santos nos pide a los colombianos paciencia y templanza, la virtud cardinal que refrena la sensualidad e induce a usar todo con moderación, sobriedad y continencia. ¿La pedirá también Timochenko a sus guerrilleros?

Acercamientos de paz en Cuba
Acercamientos de paz.

Una segunda sorprendente declaración es que las Farc  no tienen vínculos con el narcotráfico y que mienten quienes afirman que la DEA y Antinarcóticos persiguen a los miembros de 19 de sus frentes por producción de coca y que en el Distrito de Columbia, Estados Unidos, se tramita un proceso en el cual se les acusa como responsables del 50% de la cocaína que entra al país.

Su negativa indica que las Farc excluirían de la negociación a los encargados de secuestrar y producir coca, nos dirán que no son farianos y así podrán seguir financiándose y suscribir el acuerdo.

La tercera sorpresa es la exigencia de las Farc  de incorporar en el equipo negociador a Simón Trinidad condenado a 60 años de prisión en Estados Unidos por el secuestro de  tres norteamericanos. Con esos tres aperitivos iniciamos el almuerzo que el Presidente Santos considera digerible.

Andrés Pastrana y Marulanda
Pastrana y Marulanda.

Desde hace más de 40 años las Farc-EP han insistido en una solución política negociada que les permita —como al M19— acceder a ministerios, gobernaciones y alcaldías, incluso que algunos de sus combatientes fueran reconocidos como sargentos, capitanes y generales del ejército de Colombia. Vaya y venga si este fuere el precio dela paz, pero es que las Farc son monolíticas y centralistas en su Comité Central cuando se trata de negociar pero son dispersas, inmanejables y autónomas en casi todos sus frentes cuando atacan y secuestran por razones económicas. Es decir se negocia con la cúpula pero no con los frentes. La guerra seguirá durante y  después de cualquier eventual acuerdo, con el camino expedito para retornar a las pescas milagrosas, el secuestro, el asesinato y la extorsión.

En este país de injusticias sociales los farianos se acostumbraron a vivir de actividades delincuenciales y no aceptarán vivir haciendo fila entre los desempleados que tratan de ingresar a una vida laboral en la cual el salario mínimo es un lujo que no está garantizado para ningún colombiano. El acuerdo de paz si se firma, tendrá efecto para la cúpula y sus cercanos.

El Manual de Guerra de las Farc contempla las negociaciones dentro de todas las combinaciones de lucha popular y precisamente por el engaño de su mecánica, los tres intentos de acuerdo realizados por tres presidentes en los últimos 28 años terminaron abruptamente.

Belisario Betancur y Manuel Marulanda
Belisario y Marulanda.

En 1984 Belisario firmó el Acuerdo del Cese al Fuego y Casa Verde subió a estrato 20 con línea directa a Palacio, hubo brindis con champaña francesa entre presidente y guerrilleros. Millares de cándidas palomas blancas pintadas a lo largo y ancho del país en calles, carreteras y montañas celebraron la llegada de la paz.

Belisario se fajó como solo él sabe hacerlo y en medio de gobelinos persas y del chin chin de los vinos entregó a los guerrilleros casa, empleo de maestros y beca. Los desmovilizados tuvieron más gabelas que el resto de la población colombiana. Se conformó la UP como movimiento político, pero el asesinato por parte de la extrema derecha de unos 3.000 de sus miembros en cinco años, entre ellos los de Bernardo Jaramillo y Jaime Pardo y  la muerte de Iván Marino Ospina del M-19 que participaba en los diálogos, pusieron punto final al acuerdo.

El segundo intento inició con Cesar Gaviria en 1991, las Farc se sentaron a la mesa liderando la Coordinadora Guerrillera Nacional Simón Bolívar que agrupaba a la guerrilla guevaristas del ELN y a una disidencia del EPL. Las conversaciones terminaron en Tlaxcala en México cuando la muerte inhumana en cautiverio del exministro Argelino Durán Quintero, a manos del EPL puso fin al diálogo.

El tercer intento se realizó entre el 7 de enero de 1999 y el 20 de febrero de 2002, cuando Andrés Pastrana entregó el dominio absoluto de 42.000 kilómetros cuadrados del Caguán a las Farc.

Andrés Pastrana
Pastrana, la silla vacía.

Recuerda Dick Emanuelsson que: “lo más importante es que el canal público del estado colombiano fue obligado, por el acuerdo con las FARC-EP, de transmitir todos los domingos las “Mesas Temáticas” en donde se hicieron 29.000 intervenciones muy bien elaboradas de todo el movimiento popular colombiano. La revolución llegó a las salas de las casas mientras la oligarquía chillaba con los dientes cerrados.”

En ese territorio se expidió la “Ley 002” que exigía el 10% a cualquier persona con más de un millón de dólares y se rearmó y entrenó la guerrilla, además se dice que se utilizó la zona de distensión como prisión de muchos secuestrados de las Farc, hasta  que Pastrana, que sufrió la bofetada de la silla vacía y el secuestro del congresista Eduardo Gechem rompió unilateralmente los diálogos y ordenó la recuperación del Caguán.

Las propuestas que se han filtrado desde cuba son las mismas de siempre, solo que ahora los negociadores están más viejos y ninguno porta camuflado. Tienen hoy menos combatientes pero no bajan el tono porque en la sociedad civil se les sumó el antiuribismo que tacha a Uribe de guerrerista y creen que le hacen daño haciéndose proguerrilleros en este nuevo intento de negociación.

La búsqueda de la paz tiene varios caminos y si la guerrilla fuera confiable el mejor sería el de la negociación, pero¿De qué se va a negociar con estos ángeles que no tienen secuestrados ni vínculos con el narcotráfico?

Twitter @mariojpachecog

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