No soy el primero en decirlo, los logros colombianos en las olimpiadas que recién terminaron son el resultado de los esfuerzos y sacrificios de los atletas, en vez de los frutos de grandes estrategias. Para la muestra un botón: el deficiente estado de las unidades deportivas en el país.
¿Se acuerdan que en 1995 Colombia fue la sede de los mundiales de ciclismo? ¿Ya olvidaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006?
Para esos certámenes de carácter internacional el país realizó gigantescas inversiones con el fin de poner a punto escenarios de alta calidad para recibir a los deportistas que vendrían de todos los rincones del planeta. Las inauguraciones se hicieron con bombos y platillos y el gasto en el erario se justificó señalando que tras las justas deportivas, estadios, coliseos, pistas de atletismo, piscinas y demás se convertirían en el espacio ideal para preparar a los deportistas de alto rendimiento del mañana.
Hoy nadie puede entrenar ahí. Al menos no dignamente.
Hace 17 años, para los mundiales de ciclismo, se construyó el imponente Velódromo Luis Carlos Galán. En su momento se dijo que era el velódromo más veloz del planeta, con un diseño de alto nivel que permitiría a los competidores batir marcas mundiales dejando una huella indeleble en la historia del ciclismo. Hoy la cosa es muy diferente. La pista del velódromo está llena de grietas y baches que convierten cualquier tipo de entrenamiento en un riesgo absoluto para los ciclistas. Quienes llegan a hacer sus prácticas en el velódromo tienen que estar despinchando llantas cada día, pues cada grieta actúa como una cuchilla sobre las llantas de las bicicletas. Es imposible entrenar debidamente, es un riesgo hacer ciclismo en el velódromo de Bogotá.
La historia de la pista de atletismo construida en Cartagena para los Juegos Centroamericanos y del Caribe es muy similar, aunque más patética. De los 400 metros que tiene la pista, sólo quedan 100 metros utilizables para el entrenamiento de los atletas, el resto está lleno de hundimientos, grietas y fallas que hacen imposible correr sobre la superficie sin sufrir alguna lesión. El escenario costó más de 7.000 millones de pesos y hoy, para recuperarla habría de invertirse una suma similar.
Para esos mismos Juegos Centroamericanos se puso a funcionar el complejo acuático de Santa Marta con piscinas para competencias de velocidad y clavados. Si usted va hoy a visitar esas piscinas se encontrará con los huecos sin agua. Desde hace más de tres años, el instituto de deportes de la ciudad no tiene con qué pagar los servicios públicos para esos escenarios deportivos, así que no hay cómo llenar con agua los espacios de las piscinas. ¿Y entonces dónde entrenar? ¡Qué buena pregunta!
Podríamos continuar enumerando los escenarios deportivos del país que alguna vez fueron importantes y hoy no sirven para nada. Inversiones multimillonarias que se justificaron solo por un par de meses y que hoy son inútiles para el deporte.
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Post-It: Están circulando en el Casanare unos panfletos que anuncian la recomposición de grupos paramilitares ante los rebrotes de la guerrilla en algunas zonas del departamento. Los habitantes empiezan a preocuparse por lo que esto representa y esperan que este no sea el regreso a tiempos pasados que se creían superados.
@colombiascopio
juanpablocalvas@gmail.com
Inútiles para el deporte
Dom, 19/08/2012 - 02:53
No soy el primero en decirlo, los logros colombianos en las olimpiadas que recién terminaron son el resultado de los esfuerzos y sacrificios de los atletas, en vez de los frutos de grandes estrategia
