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Después de algunos días de descanso y recogimiento familiar, estoy de nuevo en el oficio interminable ...

Después de algunos días de descanso y recogimiento familiar, estoy de nuevo en el oficio interminable y a veces ingrato pero amado de la defensa de los Derechos Humanos. Es importante hacer el ejercicio reflexivo de las cosas buenas y las no tan buenas, que nos ocuparon y desocuparon en los almanaques pasados. Los ejercicios de memoria que son tan necesarios para no caer en la pandemia de la amnesia selectiva ayudan a mantener viva la Memoria Histórica. Por esto debo decir que el 2012 dejó sinsabores y una que otra noticia positiva.

Debo arrancar el anaquel del año pasado con un tema que no es nuevo para el lector. Es más, sin duda ha sido materia del impulso en mi tarea humanitaria. El vigésimo tercer aniversario de impunidad de la masacre del avión de Avianca perpetrada por el hoy ensalzado Pablo Escobar y sus secuaces. Siguen pasando los años y los hijos, padres, hermanos, esposos, familiares y amigos de esas víctimas siguen sin respuesta. Para el 27 de noviembre pasado – día en que se conmemoraron los 23 años – algunos medios de comunicación responsables y comprometidos, que aún tienen cierto grado de conciencia civil quisieron hacerse presentes e invitarnos ante sus cámaras y micrófonos para señalar que Colombia y su putrefacto sistema de “administración de justicia” le sumaron un año más de revictimización, ocultando las verdades que demandamos sobre ese caso.

Otra perla fue la del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Santo Domingo. Esta prestigiosa corporación judicial supranacional no tuvo ningún inconveniente en dar mayor credibilidad a falsas víctimas, desconocer el fallo contra alias “Grannobles” y condenar a los pilotos de la Fuerza Aérea que apoyaban una misión en tierra que buscaba dar cuenta de un cargamento de cocaína traficado por las FARC. Conclusión: ¡el crimen sí paga!

No fue distinto en el caso del General Rito Alejo Del Río, quien fue condenado por el Juez Octavo Especializado de Bogotá a 26 años de prisión (cadena perpetua para un hombre de la edad del General). Condenado por homicidio sin muerto. Esto es como sacado de un cuento para imbéciles. En este país valen más las estrategias criminales para obtener rebajas de pena que pruebas contundentes con las cuales se persigue la justicia.

Pasando a otros descalabros no puedo hacer este primer inventario sin traer al podio de los grandes a nuestro jamás bien ponderado y honorable Premio Nacional de Paz: Sor Carmen Palencia. Esta es una demostración más de que en Colombia no solamente es que el crimen si paga, sino que se premia. Se trata del summum del cinismo y la aberración, pues esa dama del EPL aún no se desmoviliza y por segunda vez es coronada y premiada con aquel galardón. Justamente ayer un exmiembro de su organización me informó que 4 departamentos se retiran de su ONG por los manejos irregulares con los dineros de la cooperación internacional y la forma de ultrajar a los líderes.

Un personaje protagonista en esta interminable lista de despropósitos es nuestro incompetente Alcalde Mayor. Este psicópata de la burocracia comunista (como ya lo han señalado algunos expertos) ha de ser una de las plagas de las que habla Nuestro Señor en la Biblia. Y fíjense que no es exageración, ya las ratas por las basuras están en las calles. Bueno, otras ratas están en los cargos públicos. En su momento fue Egipto, hoy el turno es para Bogotá. Para nuestro querido y azotado Distrito Capital, en manos del caos y el desatino administrativo petrista. Aprovecho para apoyar la valerosa iniciativa del Representante Miguel Gómez para sacar adelante la revocatoria del mandato del burgomaestre. Gente decente como él y con arrojo es la que necesitamos. Es claro que las bancadas y los líderes se van a agazapar bajo el manto del poder de la segunda magistratura más importante del Estado, pues el interés personal político les interesa más que el bien común; que el bien de la ciudadanía. Por esto lo importante son los ciudadanos en este asunto.

Pero no todo es malo. En honor a la verdad hay muchas cosas buenas para destacar y comienzo por el espaldarazo del Ministerio Público a las víctimas ganaderas de la violencia. Bien dijo el Procurador General frente a más de 1500 ganaderos en Santa Marta el 30 de noviembre pasado: “En mi administración no voy a permitir un caso más como el caso Petro-Plazas Vega”. Aunque con todo y los esfuerzos de unos pocos que luchamos por la verdad y la justicia, diariamente vemos que estas historias se repiten. Parece que contra el poder institucional contaminado de montajes, falsas víctimas, ONG´s y terroristas políticos, no hay nada que hacer. No me dejan mentir las aberrantes y recientes condenas contra el Sargento Guarnizo, quien salió de 6 años de secuestro a 33 de prisión injusta: ¡¡secuestro judicial!! Abominable.

Acá como que no aplica lo que dice la famosa canción del maestro Crescencio Salcedo: “Me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra”. De los mentirosos diálogos de paz y sus mesas de negociación espurias me ocuparé más adelante en el inventario nacional. #nomasmentiras. Abrazo cálido. En 2013 ¡Seguimos Trabajando!

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