Las banderas del Catatumbo

30 de mayo del 2016

La realidad del Catatumbo abofetea, pero sin Salud Hernández la zona pierde interés.

A las nueve de la mañana de antier, un integrante de la fuerza de Tarea Vulcano, se trepó a lo alto de la torre de comunicaciones en El Tarra, y en un santiamén arrió la bandera del ELN, que flameaba soberana desde hacía muchos meses.

La otra Colombia, la interpretaron en los medios, la de la coca, la zona misteriosa, la selva inhóspita donde los sonidos de la noche espantan y la guerrilla manda.

Tercera en un mes que le sale mal al presidente con el ELN: Primero fue con Moncho Cabrales, de quien dijo que su liberación fue un gesto de buena voluntad del ELN para iniciar los diálogos de paz, pero el secuestrado lo desmintió.

– Tuve que pagar mi secuestro y quedé debiéndoles un saldo que no tengo como recoger. Ahora mi vida y la de mi familia peligran, si no consigo la plata.

Después fue con Melissa Trillos entregada por uno de sus secuestradores, pero el gobierno se apresuró a reclamar su rescate, ante la posibilidad de una nueva vergüenza, Melissa fue trasladada aceleradamente a Cúcuta, antes de que hablara con los medios. Luego vino el discreto silencio. Lo importante es que está libre.

Con Salud Hernández el presidente repitió hasta el cansancio que estaba con el ELN por su propia voluntad, días después dijo que parecía estar retenida. La periodista le restregó en la cara, que ni estaba por su voluntad, ni estaba retenida, sino secuestrada. Le fastidian los eufemismos de la paz santista.

La realidad del Catatumbo abofetea, pero sin Salud Hernández la zona pierde interés.

“El Catatumbo es el Bronx nacional” insultó hace unas horas el presidente Santos. Les enviaremos tropa, los pondremos en cintura. Si arriar una bandera del ELN significa que la otra Colombia la nuestra, la del congreso, la del presidente, fuera de verdad a ejercer soberanía en el Catatumbo, vaya y venga. Pero si libre Salud Hernández se nos vuelve a abandonar como cuando se fueron la SAGOT y la COLPET con su petróleo, y encima de eso se ordena rastrillar con la tropa el nuevo Bronx, que su gobierno convirtió en Bronx, gracias a las alas que dio al cultivo de la coca y al resurgimiento de la guerrilla. El Catatumbo se queda sin plan serio para su recuperación.

Los raspachines no son los culpables. Los campesinos raspan coca para sobrevivir. Los culpables, los violentos, disfrutan como sus colegas de Cuba las exuberancias de la selva donde Megateo logró configurar la hermandad de brazaletes del ELN, EPL, FARC, BACRIM Usugas, urabeños Narcotráfico y de la nueva guerrilla que se está creando para recibir a los milicianos de las FARC.

Esos brazaletes son intercambiables, y les vale cinco que en Cuba se firme la paz y que los colombianos ingenuos firmen el plebiscito, que lo único que aprueba son cinco senadores nuevos y estabilidad para su guerra, su coca y su fortuna. La paz se firma y la guerra sigue.

Entre tanta vocinglería, nadie ha hablado de las más importantes víctimas del Catatumbo. Los Barí, los motilones. Esta raza bravía, real defensora de la selva, quienes la sostuvieron para nosotros como pulmón del mundo, y quienes están débiles, diezmados, arrinconados.

En la selva las fronteras no existen, Colombia y Venezuela se funden como siameses en el Catatumbo, por eso la guerrilla pasa de un lugar a otro y no se les encuentra. Uno solo sabe que está en Venezuela porque los barí colombianos son más miserables que los barí venezolanos. Qué vergüenza.

Hoy los campesinos avanzan deforestando, y mucho más los narcotraficantes. Destruyendo la selva para sembrar su coca mientras los protegen ONG ambientalistas, ¡qué paradoja! Clamando contra la minería ilegal, porque son igual de depredadores y significan competencia. No es otra su indignación.

Yo estaba en Ocaña cuando llegó Santos prometiendo el oro y el moro para el Catatumbo. Efectivamente hubo recursos, se abrió la gerencia de la Zona Especial del Catatumbo y nombró en ella a Margarita Silva, cucuteña ex gobernadora, pero política, extraña a la zona y ahí quedó todo.

¿De qué sirve arriar la bandera del ELN, si después el gobierno voltea el rabo y se va? Al retirarse del Catatumbo, la autoridad vuelve a ser nuevamente la guerrilla y se izará otra vez retadora y victoriosa la bandera del ELN, como después de la firma del plebiscito la izarán las FARC en 81 territorios ex colombianos.

@mariojpachecog

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