En todas las regiones de la geografía nacional se empieza a preparar desde ya el debate electoral, con miras a elegir los miembros del próximo Congreso de la República. Parece prematura la iniciación de la campaña, pero lo cierto es que aquellos que conciben la política como una actividad mercantil y utilizan el poder para saciar sus ambiciones, han comenzado desde ya a comprar conciencias, yendo de pueblo en pueblo, repartiendo la plata que le han esquilmado a los contratos de obras civiles, a la salud y a la educación. Lo hacen sin el menor asomo de vergüenza, como quien compra un objeto y tiene derecho a utilizarlo.
Las causas de la degradación política que vive Colombia son múltiples: 1. El servicio público se volvió un negocio, a través del cual cualquiera puede enriquecerse. 2. Los Gobiernos de turno patrocinan el “robispisio” con el único propósito de que los Congresistas aprueben todas las iniciativas del ejecutivo, sin la menor objeción. 3. En la mayoría de los casos termina haciendo política todo aquel que no fue exitoso en nada, o que simplemente no sirvió para nada. 4. No hay sanción social para el que se llena los bolsillos con el erario; todo lo contrario, es visto como el héroe de la película. 5. No hay que tener ideas o inteligencia para participar de la democracia, tampoco escrúpulos, ni límites. 6. La justicia no persigue a los corruptos. Por complicidad o conveniencia, la prelación son delitos que al final le causan menos daño a la sociedad. 7. Las mafias de financistas han descubierto que los contratos producen tanto o más ganancias que negocios como el narcotráfico. 8. El electorado se deja comprar, por necesidad y falta de oportunidades; otros por pura y sucia ambición, sin saber que están enterrando el futuro de su descendencia. 9. Las posiciones políticas se heredan de generación en generación, como si de una monarquía se tratara. 10. La mayoría de “delfines” de la política han resultado ser unos verdaderos “bagres” de la burocracia.
El panorama es oscuro. El problema de Colombia es cultural o, más bien, por falta de una cultura democrática sólida. Las sociedades civilizadas entienden la política como un actividad de la inteligencia, reservada para los más preparados, con miras al bien común. En nuestro país es a la inversa: la brillantez ha sido remplazada por la maldad, que busca proteger los privilegios de unos cuantos. Parte del problema es la visión aldeana que se tiene de actividad proselitista y el poco compromiso de un pueblo que no ha entendido que del manejo adecuado de la cosa pública depende el mañana de una Nación.
Hay gente decente haciendo política, conozco a varios, pero son una minoría abrumada por la sombra fétida de los corruptos. Nuestra peor tragedia es, sin lugar a dudas, la corrupción, porque genera más pobreza y exclusión, fenómenos sociales que se constituyen como el caldo de cultivo de todas las formas de violencia.
El compromiso es de todos, y es muy sencillo cambiar el rumbo de este barco a la deriva que es Colombia: vota a conciencia, no aceptes la tula.
La ñapa I: Maduro y Diosdado, par de miserables. ¿Hasta cuándo el silencio cómplice del Gobierno Nacional?
La ñapa II: La Reforma a la Salud es un adefesio que dejará el botín en manos de los políticos.
La ñapa III: Solo hay algo peor que el libro de poemas de Roy Barreras: el cinismo de Roy Barreras.
La ñapa IV: Ya es hora de que alguien le ponga coto al abuso de las farmacéuticas y los exagerados precios de los medicamentos.
abdelaespriella@lawyersenterprise.com
Las tulas están listas
Lun, 06/05/2013 - 01:06
En todas las regiones de la geografía nacional se empieza a preparar desde ya el debate electoral, con miras a elegir los miembros del próximo Congreso de la República. Parece prematura la iniciaci
