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Las víctimas ganaderas

El pasado 30 de septiembre conmemoramos el Día del Ganadero. Una vez más recabamos en la ...

El pasado 30 de septiembre conmemoramos el Día del Ganadero. Una vez más recabamos en la memoria para honrar a nuestras víctimas. Desde el asesinato en cautiverio del primer ganadero, Oliverio Lara –en 1965–, pasando por el magnicidio de Raimundo Sojo, el atentado a Jorge Visbal y el genocidio de miles de ganaderos más, victimizados en medio siglo de conflicto. Una tragedia que aumenta con la indiferencia y el silencio institucional y, ahora más, con el discurso negacionista de las Farc en torno a los crímenes que perpetraron. Suficientes agravios para acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que nuestros NN recobren el rostro que aquí se pretende ignorar.

Desde que instituimos el Día del Ganadero para reclamar justicia, han pasado siete años sin respuestas, sin registros, sin memoria, sin duelo. Siete años en los que hemos percibido impunidad, relegados a “víctimas de segunda” y rotulados infamemente de “paramilitares” o “terratenientes”. Siete años en los que inclusive, tuvimos que levantar nuestro propio obituario. Uno a uno recogimos los nombres en una publicación que intitulamos Acabar con el olvido, cuya segunda versión entregaremos en el Congreso Nacional de Ganaderos. Compendio que servirá para visibilizar los crímenes de lesa humanidad contra ganaderos y para acudir a los estrados internacionales.

La Fundación Colombia Ganadera, Fundagán, instancia que sirve en el recaudo de información y acompañamiento a las víctimas, lidera ese proceso. Su labor no terminará hasta que no quede un solo ganadero sin haber narrado su historia de violencia y cuyos derechos hayan sido restablecidos. Fundagán y Fedegán tienen la obligación de luchar por la reivindicación de la condición de estos colombianos y reclamar para ellos el mismo trato consagrado en la Ley 1448 de 2011, exigiendo los mismos estándares internacionales en términos de verdad, justicia, igualdad, garantía de no repetición, restitución de tierras, atención, asistencia y reparación integral.

Es nuestra forma de decir “nunca más” a los crímenes de lesa humanidad contra quienes trabajan el campo, por cuenta de guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, delincuencia común y bandas criminales. Han sido miles los secuestrados, asesinados y desaparecidos. Hasta ahora, son 5.780 los que han solicitado la asesoría de Fundagán para reclamar sus derechos, cifra sin precedentes, no comparable con ningún grupo victimado en la sociedad colombiana –aunque similar al exterminio de los militantes de la Unión Patriótica. No obstante, la expoliación a los nuestros incluyó, además, extorsión, abigeato, destrucción de fincas, desplazamiento forzoso, secuestro y un enorme atraso social y económico.

Razones para no detener nuestros cuestionamientos ante la indolencia general de las autoridades judiciales con el genocidio ganadero y repudiar, tanto el discurso de los jefes negociadores de las Farc –cuando aseguran que “nunca” expropiaron tierras, ni extorsionaron, que jamás hicieron “sufrir a nadie”, que no tienen secuestrados y que las Farc es una “víctima” más de esta guerra–; como también el de los jefes paramilitares, que años después de acogerse a la Ley de Justicia y Paz, distraen a jueces y fiscales, sin decir la verdad, sin reparar a sus víctimas y manteniendo sus fortunas en manos de testaferros.

En un escenario de diálogos de paz, estas palabras no rebotan en el inconciente colectivo. Más aún, con un preacuerdo tan deleznable en el tema víctimas como el que se pactó en Cuba, el discurso de las FARC es una nueva afrenta, un motivo más de desconfianza en el proceso y una alerta ante el peligroso y ambiguo escenario de Justicia Transicional. Por ello, nos sumamos a las voces que piden un puesto en las negociaciones, para exigir toda la verdad, la reparación y la restitución para las víctimas y el máximo posible de justicia, para que los crímenes no sigan quedando en el limbo de amnistías e indultos. Son mínimos para habilitar la reconciliación.

@jflafaurie

  • http://www.facebook.com/MARIOALBERTOGONZALES Marío Alberto Gonzales

    Lafaurie desmovilícese, cómo usted tiene tan buenas relaciones le dan casa por cárcel.

  • http://twitter.com/clinepb5 Clara Inés Pérez B

    Este sector como muchos otros en nuestro bello país ha sido golpeado por las fuerzas nefastas de la violencia… ojalá y todos  seamos  capaces de perdonar aunque parezca imposible después de tantos muertos , tanto atropello y dolor. Pero esta experiencia debe servir para crear un país nuevo que parta de la base de la justicia social y oportunidades,  sobre todo en el campo  para que no halla cabida a los violentos, para que se logre sentido de pertenencia y lealtad porque no se puede negar que  todo también ha partido de un mal trato del campesino y atropello a los  derechos de los trabajadores del campo  y sus familias.. por eso debe haber un cambio sincero y real donde partamos de la  premisa del respeto por los derechos de los demás, donde no pensemos que siempre debemos llevar la ventaja a cualquier precio porque todo al final se devuelve porel resentimiento y el odio acumulado… En cuenta a las Farc, si realmente quieren que los colombianos creamos en su voluntad de paz deben aceptar todos los hechos abominables y los crímenes de lesa humanidad que cometió,lo secuestros, los asesinatos, las desapariciones forzosas, el narcotrafico, el atropello  y terror a los que ha sometido a comunidades enteras nuestro pueblo raso indefenso  y nuestros campesinos, ahora no pueden pretender una dignidad que nunca manejaron!! … Si eso no lo hacen termina por perder la poca dignidad  y credibilidad  que les queda  porque ya el pueblo no es ignorante ni se deja manipular  como en otras épocas de oscuridad en el conocimiento y la información.. hoy ya es a otro precio y le va muy mal ante la  opinión pública a aquellos que no enfrenten con sinceridad y gallardía sus faltas y fallas con la sociedad y sobre todo a los que no estén dispuestos a reivindicarse.  No puedo  creer que sigamos en el mismo estigma de dominar con la cobardía de la violencia y la muerte a quienes nos supere en  grandeza de espíritu, dignidad y valentía!!          

    • Katire

      Para perdonar se necesita una muestra de paz de las partes en conflicto y de quienes ayudaron y se beneficiaron de las acciones de estos grupos armados.

      El señor Jose Felix Lafaurie personaje de FEDEGAN la Federación de Ganadero y latifundistas, nos haría un gran favor a los Colombianos dando los nombres de los finqueros implicados en el patrocinio de los Paramilitares y en el despojo y apropiación de millones de hectáreas pertenecientes a campesinos pobres que ahora llenan los cinturones de miseria de las grandes ciudades como desplazados de la violencia que estos ganaderos patrocinaron.

      No es por nada que su antecesor, Jorge Visbal, ha tenido problemas con la justicia después de haber sido un delincuente mas protegido por Alvaro Uribe Velez.

      “Perdonar pero no olvidar”

  • Katire

    Ya es hora que se acoja a justicia y paz.

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=551419229 Carlos Eduardo Espinosa Diaz

    Pues, leyendo los comentarios, parece que en Colombia se volvió delito decir que los perros de las FAR son delincuentes. Ahora, parece que son un grupo de oración y que el hecho de que uno tenga una hectárea de tierra y dos vacas lo hace homicida, desplazador, paraco y no se que más cosas 

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