Indicadores Económicos

Xenofobia agropecuaria

En Colombia estamos acostumbrados a ver que algunos políticos como Roy Barreras, Armando Benediti, Jorge Enrique ...

En Colombia estamos acostumbrados a ver que algunos políticos como Roy Barreras, Armando Benediti, Jorge Enrique Robledo, Juan Lozano y Hernán Andrade, entre muchos más, utilizan como estrategia en sus iniciativas de actos legislativos persuadir a las masas (población) más con sentimientos que con razones. Esta práctica es conocida como Chauvinismo.

Los expertos en la materia aseguran que se trata de un “comportamiento delirante que esconde un sentimiento neurótico de inferioridad en forma paranoica en su manifestación de delirio de grandeza”. Es decir, suele considerarse como una señal de nacionalismo y, como tal, suele acompañarse de la manía persecutoria de echarle la culpa siempre a otros países de los males propios del nuestro. Estas manisfestaciones perversas y peligrosas por lo general están asociadas a ideologias totalitarias y xenófobas.

Lo que está sucediendo con el debate de la extranjerización de la tierra en Colombia es un claro ejemplo de chauvinismo político. De hecho, el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, lo había expresado en un debate en la Comisión Primera de Senado. Allí, los senadores Hernán Andrade del Partido Conservador, Juan Lozano de La U y Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático, han pretendido frenar la inversión extranjera en Colombia a través, no de uno, sino de tres proyectos de ley distintos –ni en eso son capaces de ponerse de acuerdo- cuya finalidad es establecer unos límites de compra de tierra a los inversionistas extranjeros.

Los argumentos esgrimidos por los congresistas, autores de las iniciativas en mención, carecen de todo tipo de análisis técnico objetivo y de argumentos contundentes que sustenten la innecesaria modificación a la Constitución Política de Colombia. Todos estamos de acuerdo en que debemos ejercer un control a la compra masiva de predios rurales por parte de inversionistas extranjeros, pero diferimos de la posición arrogante, de impedir o limitar la inversión extranjera en el sector agropecuario de Colombia.

El tema es el siguiente: La Ley 160 de 1994 establece que las tierras baldías del Estado deben ser entregadas solo a los pobres del campo y en pequeñas proporciones. Ahora, unos magistrados de la Corte Constitucional acaban de prohibir que esos pequeños campesinos aporten sus parcelas a un proyecto productivo rentable en alianza con un inversionísta agroindustrial. Esta absurda y equivocada política de tierras, sumada a la ausencia de inversión pública en infraestructura rural y a la presencia de la guerrilla en zonas rurales del país, son los culpables de que en 18 años Colombia no haya podido superar una superficie agricola de 4 millones de hectáreas y estemos importando mas de 8 millones de toneladas anuales de alimentos, generando esos empleos en paises como Estados Unidos, Ecuador y Argentina, entre otros.

Como quiera que en Colombia tengamos mas de 4 millones de hectáreas abandonadas y sin explotar (tierras baldías) en las regiones de la Altillanura, Catatumbo, los Urabá antioqueño y chocoano, entre otras, el Gobierno propuso en el Plan Nacional de Desarrollo explotar estas tierras a través de contratos de arrendamiento, a largo plazo, con grandes inversionistas nacionales y extranjeros. Además de promover las alianzas estratégicas entre pequeños campesinos adjudicatarios de pequeñas parcelas del Incoder con empresarios agroindustriales para garantizarles el acceso al crédito, a la asistencia técnica y la compra a futuro de sus cosechas, lo cual permite que sus ingresos actuales de 280 mil pesos se puedan incrementar a 2 millones de pesos mensuales en promedio.

Pues mis queridos lectores, si los gremios de la producción, Gobierno Nacional, medios de comunicacion y analistas ecónomicos no atajamos esta xenofobia agropecuaria de estos congresistas -con estos proyectos de ley-, van a condenar a más de 11 millones de campesinos colombianos a que sigan viviendo en la pobreza absoluta, a que sigamos importando millones de toneladas de alimentos y a permitir que los grupos ilegales sigan explotando esas tierras con cultivos ilícitos. ¡Qué horror!

indadangond@gmail.com

Twitter: @indadangond

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