El teatro estaba repleto de adolecentes. Electrizante, es sin duda, la mejor palabra para describir como se sentía el ambiente en el teatro antes de comenzar la película Los Juegos del Hambre. La conversación de los muchachos era atropellada. Con seguridad, muchos de ellos habían leído el libro de Suzanne Collins y estaban listos para ver a sus protagonistas batiéndose a muerte en la gran pantalla.
Esta generación, acostumbrada a los reality shows, vive ávida de competencias peligrosas, en este caso, mortales. Aún más, sí en estas participan personajes de su misma edad, con los cuales les es fácil identificarse, como sucede en la historia de esta película.
La protagonista Katniss Everdeen, excelentemente interpretada por Jennifer Lawrence, es una joven de 16 que se entrega como voluntaria para evitar que su hermana Primrose, de solo 12 años, tenga que participar en Los Juegos del Hambre. Este cruel y violento torneo reality es organizado por El Capitolio, una vez al año. En los juegos, 24 jóvenes, entre los 12 y los 18, deben combatir a muerte hasta que uno solo de ellos sobreviva.
El Capitolio es el centro del poder de un gobierno represivo y totalitario de una nación de un futuro indeseado, formada por doce distritos a los cuales controla a través del hambre, el miedo y la desesperanza.
No fue fácil encontrar quien representara el papel de Katniss. Para el éxito de la película era indispensable que la actriz seleccionada transmitiera una mezcla de belleza, valentía, aptitudes físicas y morales.
Más de 35 jóvenes artistas fueron entrevistadas para representar el papel. La selección de Lawrence se debió en parte a su excelente actuación en la película Huesos de Invierno (Winter Bones), por la cual fue nominada a un Oscar. Aun cuando Lawrence tiene 21 años, o sea cuatro años más que Katniss, el director Gary Ross no se equivocó en su escogencia, Lawrence resultó perfecta para el papel.
Ross logra mantenerlo a uno bien despierto y muy entretenido durante las dos horas y cuarto que se toma la película.
Tal como sucede en el libro, la tensión nunca aminora. Los escenarios, las vestimentas y la representación de ese futuro extravagante y desapacible, de gentes cínicas y perdidas en un vacío de principios, se logra a cabalidad.
Esta película de ciencia ficción no cae en el vacío de muchas de este género donde los personajes carecen de personalidad, son acartonados y aparentemente insensibles. Aquí los protagonistas tienen la personalidad normal de la mayoría de los adolecentes, son románticos, arrojados, quieren cambiar el mundo, tienen mucho corazón y una buena dosis de inteligencia.
Naturalmente la historia no termina al final de la película, es solo un comienzo. El camino queda preparado para una secuencia.
