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Magistrado Henao dejaría como herencia la adopción por parte de matrimonios gay

¿Cuándo asume la rectoría del Externado? Todavía no he presentado renuncia. Pienso hacerlo después de Semana ...

¿Cuándo asume la rectoría del Externado?

Todavía no he presentado renuncia. Pienso hacerlo después de Semana Santa. Creo que estaría asumiendo el primero de mayo en la rectoría del Externado y dejando para esa época la Corte Constitucional.

¿Deja la ponencia sobre la adopción por parte de parejas gay?

Aspiro a que se incluya en el orden del día, en busca de su aprobación. No le puedo decir en qué sentido pero tengo una línea de pensamiento bastante reflejada en mis sentencias. En términos conceptuales yo soy muy creyente de toda la inclusión de minorías en un sistema social.

El magistrado Juan Carlos Henao es de los pocos ciudadanos que asegura no comerle cuento al poder…y es cierto.

Yo sé que ser Magistrado de la Corte Constitucional es muy importante, uno toma decisiones trascendentes para el país…pero ese rollo del formalismo del poder, de la solemnidad del poder, me aburre. No va con mi temperamento. Entonces obviamente eso se refleja hasta en la manera de vestir, de hablar. Cuando yo era Presidente de la Corporación me pedían que no fuera tan informal. Debía ser más solemne. Siempre dije que entonces debían buscar otro porque yo no soy así y no me puedo cambiar.

La suya es una pinta estrafalaria, para algunos. Y veo que usted hace ostentación del estilo…

No. No lo hago. Uso de todo, incluyendo vestidos clásicos. No es un objetivo en sí mismo, sino que cada cual se viste como su personalidad se lo manda.

El magistrado Juan Carlos Henao decidió “nuca abrir el pico” sobre la reforma educativa;  pero como rector del Externado sí lo hará “para defender la universidad”.

¿Era un bicho raro en medio de tanta solemnidad de la Corte?

En alguna medida sí. Pero vuelvo a decir, no me gusta reivindicarme para nada en la vida como bicho raro. Simplemente tengo una manera de ser. Fíjese las relaciones cordiales que siempre se generan, tengo muchas relaciones con los colegas míos de la Constitucional y segundo, con todos los miembros de las altas cortes.

Dicen que usted anda despistado con las nuevas telecomunicaciones…

Tampoco como despistado. El trabajo de la Corte Constitucional es muy apabullante, desde las cinco de la mañana y casi todos los fines de semana. Uno tiene que estar muy concentrado porque tomamos como tres decisiones al día, y lo mínimo que vos tenés que saber es qué es lo que vas a firmar. Para eso tenés que tener horas de trabajo.

Lo que le digo y le reitero, es que tengo una forma de concebir el mundo, donde ser magistrado es solo un trabajo más, importantísimo sí, pero un trabajo más. Yo no me como el cuento jamás en la vida de pensar que soy importante, esencial, que si muero se acabó el mundo. Para nada.

Lo eligieron magistrado por ocho años. ¿Por qué votar un cargo tan honroso?

Renuncié por algo sencillo: uno no controla todos los elementos de la vida y le llegan imprevistos que no tenía en mente pero que hacen alterar profundamente el curso vital. Eso fue lo que me pasó.

Yo obviamente estaba feliz en la Corte Constitucional, creo que se estaba haciendo una labor aceptable, positiva. Pero muere Fernando Hinestrosa, alguien que para mí fue —y se lo digo con toda sinceridad, no es por ufanarse uno de la memoria de un muerto célebre— como mi segundo y último padre, con quien tenía una entrañable amistad humana y académica.

Viene entonces todo este proceso de cómo reemplazar lo irremplazable, porque el doctor Hinestrosa es un ser inigualable. Me enfrento a una situación inesperada y se fue generando una especie de consenso en la Universidad Externado de Colombia, hasta que llegaron al nombre mío para reemplazar a mi segundo padre.

Decir que no era como traicionarlo: Yo no podía negarme a dirigir una casa de estudios tan importante que representa un pensamiento como el que yo tengo. Circunstancias de la vida.

Usted, para muchos, es un bacán. ¿Cómo ha sido su vida?

Tengo 53 años, nací en Cali. De una familia feliz, muy fresca, de mucho amor. Me vine a estudiar al Externado de Colombia en Bogotá. Estuve en una época dura en términos de movimientos estudiantiles, toda la época del Estatuto de Seguridad de Turbay, en los años 80.

Después de eso me fui a estudiar a París. Me iba y me devolvía, pero en total, viví como 13 años en Francia. Me uní libremente, porque jamás me casé, con una mujer que es pintora, tengo dos hijas adolescentes, de 19 y 16 años. Toco madera pero he sido hasta el momento feliz, en esta vida.

¿Qué significa Francia en su formación académica y en el desarrollo de su trabajo?

En síntesis, yo diría rigor académico, plano cartesiano, metodología y también democracia y pluralismo.

¿Usted ha estado al tanto, o algo cercano, con la discusión nacional sobre la reforma educativa?

No. Para nada, porque en la Corte Constitucional resolvimos que nosotros no nos metíamos en esa discusión, en la medida en que seremos los jueces de lo que resulte de la discusión. No podíamos ser juez y parte. Decidí nunca abrir el pico sobre la materia.

Ahora tendré que hacerlo, defender la universidad. Pienso que la academia es el faro de las sociedades. En la medida en que haya niveles académicos altos, independientes, profundos, el país gana muchísimo.

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