Carta a una universitaria engañada por Santos

12 de junio del 2014

“Te respondo sobre el sofisma ‘Prefiero equivocarme por la paz, que equivocarme por la guerra’”.

Querida sobrina

La edad del campus es la edad feliz de la libertad entre los 17 y los 25, de descubrir la ciencia y guerréasela por la verdad, como hicieron Daniel Con Bendit en la revolución francesa del 68, los estudiantes húngaros del 46 y los colombianos del 2011.

Eres de la Aldea Global que predijera McLuhan, inteligentes, tecnológicos y virtuales, con el conocimiento digital de la generación Z y por lo tanto sabedores del poder de alienación y masificación de los medios. Ya los utilizaron Goebbels para expandir el imperio nazi y los gringos con su american way of life para invadir el mercado. Aprovechándose de los medios, los políticos transforman la verdad, y su objetivo son los jóvenes que no creen en la experiencia, sino en el Twitter, Messenger, Facebook y sus mensajes.

Como quiero lo mejor para ti y mi país, te respondo sobre el sofisma de Mockus: “Prefiero equivocarme por la paz, que equivocarme por la guerra”, y que invita a votar por Santos. Te recuerdo que Colombia es un país tercermundista en vías de desarrollo, lo que significa que trabajamos tres veces más, para recibir tres veces menos que un habitante de los países desarrollados. Debemos tener los pies en la tierra para salir de esto, y ustedes los universitarios, son nuestra esperanza.

Hace poco un comercial nos comparó con Suiza y Japón, destacando que Colombia es el más  rico de los tres países, pero nosotros, sus habitantes, los más pobres.

La paradoja tiene  entre sus causas a la funesta corrupción, de la cual somos víctimas y cómplices, porque con nuestro voto ponemos a los ladrones en el lugar que necesitan para robarse el país. Unos votan por ellos ingenuamente, convencidos de lo que dice su publicidad, y otros lo hacen con conciencia y mala fe.

Tú y tus compañeros eran muy pequeños para recordar cómo vivíamos antes de Uribe, cuando los dueños de Colombia eran los guerrilleros de las FARC, el ELN y el EPL. No podíamos viajar a nuestra ciudad, porque nos secuestraban en “pescas milagrosas” hasta que se les pagara rescate, o nos mataban. Nos tenían asustados. De mi familia secuestraron un anciano de casi 70 años, y después a su hijo Jose, que no había cumplido los 30, y lo asesinaron, usando luego su cadáver de señuelo para apoderarse de mi otro primo. Las negociaciones fueron crueles con estos criminales sin alma. Te puedo enumerar en una sentada, no menos de cincuenta amigos cercanos de tu papá que fueron extorsionados, secuestrados, amenazados o asesinados. Esos son los hampones que Santos y las redes de comunicación pintan hoy como angelitos en la patraña reeleccionista.

El gobierno de Uribe nos trajo la paz, acorraló a la guerrilla y redujo sus milicianos de 30 mil a 8 mil. Por eso lo reelegimos y lo hubiéramos vuelto a reelegir si la constitución no se opone. Nos recomendó a Santos y votamos por él. Pero Santos traicionó al país y comenzó una campaña para satanizar a Uribe, como señor de la guerra y como delincuente. Usó de instrumento a la Fiscalía, con sus directores Viviane Morales, esposa del ex guerrillero Alfonso Lucio, y después con Eduardo Montealegre exmilitante de la JUCO.

Eres estudiante de derecho y seguramente ya sabrás que no siempre la justicia es justa y te habrán enseñado sobre la autonomía e independencia de los jueces en la interpretación de la ley, lo que en plata blanca significa que a la ley se le puede torcer el rabo si a un juez le conviene.

Uribe es un hombre bueno, no es el señor de la guerra. ¿De qué otra forma piensas que su sola imagen, respaldando a Zuluaga, pudo derrotar en primera vuelta a la maquinaria de la mermelada, al poder presidencial, a la corrupción, a la propaganda oficial, a los grandes medios de comunicación y a los poderosos empresarios y contratistas del Estado? La confianza que por él sentimos más de la mitad de los colombianos, es porque lo bueno que hizo en el país lo puedes disfrutar ahora tú y tus compañeros. Antes vivíamos en estado de sitio. La fe en él no es gratuita.

Santos hace alharaca contra Uribe y nos distrae del verdadero análisis de la reelección, que debe ser sobre su gobierno, durante el cual los enfermos tienen que hacer tutelas para que los atiendan, la educación da pena en el último lugar internacional, la inseguridad asusta, los profesionales y desempleados no consiguen trabajo formal y continuo; la vivienda es cada día más cara, la economía va en picada y los campesinos están arruinados y en paro. Eso lo sabemos todos, porque diariamente lo vivimos, pero la publicidad es cínica y nos quiere convencer de lo contrario. No creo que la creas.

Incrementó la corrupción de la mermelada para comprar votos. A Ñoño Elías y Musa Besaile de Córdoba les giró 155 mil millones de pesos, y  se inventó una  paz de papel con las FARC, desestimulando a nuestras FFAA y poniendo a los asesinos en el sitial de los buenos, porque la palabra “paz” es mágica, y así signifique una falsa paz, es un gran anzuelo para pescar incautos y asegurar su reelección.

Finalmente mandó imprimir frases bonitas que se repiten inocentemente, como esa que me enviaste: “voy a dar mi voto por la paz”, sin entrar a considerar que ese voto lo que hace es reelegir el continuismo del pésimo gobierno de Santos, y nos condena a cuatro años más de tercermundismo y subdesarrollo.

Uribe quiere la paz, y seguramente Zuluaga la impondrá como lo hizo durante su gobierno, y ofrecerá un tratado, donde las condiciones sean de la sociedad y no de los terroristas. Sun Tzu en El arte de la guerra y Maquiavelo en El Príncipe, explican que primero se debe derrotar al enemigo para ofrecer una tregua beneficiosa. Así lo hicieron en Irlanda con el IRA, en España con la ETA y en Perú con Sendero Luminoso. La “paz” de Santos es contra el pueblo, como si fuéramos los vencidos.

Yo no puedo concebir que un universitario crea que 30 mil guerrilleros que solo saben delinquir para vivir, se desmovilicen por una paz de papel, y se vengan a llenar hojas de vida y a engrosar las filas desesperanzadas de los desempleados.

Yo no puedo concebir que un universitario se crea el teatro del guerrillero del ELN tomándose una foto con Santos, prometiendo la paz express si lo reelegimos.

No puedo concebir que un universitario se coma el sapo de que las FARC, el mayor cartel del mundo, no tienen secuestrados, y nunca comercializaron la coca.

No puedo concebir que un universitario cohoneste la corrupción y la compra de votos con la plata de nuestra salud y educación.

No puedo concebir que un universitario coma cuento a los grandes medios vendidos a  Santos, de manera asquerosa, como les espetó en la cara Juan Gossain.

No puedo concebir que un universitario olvide el principio de la comprobación científica y prefiera cerrar sus ojos y tapar sus oídos a las declaraciones de Timochenko, Iván Márquez, Walter Mendoza y Santrich que seguirán la guerra a pesar de tu voto y de los acuerdos. Lee aquí el comunicado del Bloque Oriental que desconoce los diálogos de La Habana y cliquea los hipervínculos para que los oigas, veas y leas de viva voz y cuerpo presente, y te den ellos mismos, virtualmente, prueba de lo que te digo, como se estila en la modernidad universitaria.

Querida sobrina, Prefiero equivocarme con razones por el futuro y la verdad, que equivocarme ingenuamente por el continuismo del mal gobierno, la corrupción reeleccionista y la falsa paz.

@mariojpachecog

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