Pendientes del reinado e indignados con Andrés Jaramillo

14 de noviembre del 2013

Sean coherentes, congruentes. Si los indigna Andrés Jaramillo, que los indigne también el Reinado Nacional de la Belleza, que va de la mano del discurso del empresario

El lunes por la noche vieron el Reinado Nacional de la Belleza. Cada quién con su favorita, algunos festejaron y otros renegaron. Las redes sociales estaban llenas de comentarios al respecto, todos muy atentos al evento más trivial, banal, superficial, intrascendente, vano y fútil que se lleva a cabo en este país. Embobados viendo a estas mujeres desfilar en vestido de baño, rellenas de siliconas, polímeros, botox, cirugías estéticas y demás procedimientos que solo engañan. La única que no engaña es la naturaleza. Se corona a la más linda y yo me pregunto, ¿esta mujer es, de verdad, un ejemplo de la mujer colombiana? La más bella. ¿La más bella según quién? ¿Cuáles son estos estándares de belleza? ¿Quién creó las reglas?

Pero más allá de que es un concurso absolutamente arbitrario y ridículo, el Reinado de la belleza es una infamia. El reinado de la belleza se caga en la mujer, la vuelve un objeto, un pedazo de carne (para ser más clara). Estas mujeres desfilan por las pasarelas como si fueran pedazos de carne colgando de ganchos de metal en una carnicería. Pretenden que importa qué tipo de respuesta den cuando la verdad es que solo cuentan sus medidas, sus pelos y sus caras. En este Reinado la inteligencia es obsoleta.  ¿A quién engañan?

El Reinado es la glorificación de la mujer-objeto. Una tendencia que más bien pertenece a la era de los cavernícolas, en que el hombre arrastraba a su mujer cogida por el pelo. Patética sociedad cuyas niñas y adolescentes sueñan con ser reinas, presentadoras y modelitos. Patética una sociedad que parece haber olvidado que lo más valioso es lo que no se puede ver. A las mujeres les hace falta entender que hay muchas otras formas de conseguir lo que se quiere sin depender de la supuesta belleza física. A los hombres les hace falta comprender que no es el quirófano el que da la belleza. Siguen estirándose las caras y poniéndose tetas, cada vez más cerca de convertirse en una armada de robots, todas igualitas. ¿No se han dado cuenta de que con tantos procedimientos estéticos comienzan a verse todas iguales? Versiones menos miedosas de Jocelyn Wildenstein. Para allá van todas.

Este es el Reinado de la belleza: un atentado contra la mujer y la revolución sexual. Una agresión en contra del feminismo. Es una ofensa en contra de la mujer, esa misma mujer que el martes comenzaron a defender ante las desafortunadas declaraciones de Andrés Jaramillo, dueño del restaurante Andrés Carne de Res, en donde, supuestamente, se violó a una joven de 19 años. Digo “supuestamente” porque será algo que solamente podrá determinar la investigación que se está llevando a cabo. Pero ese es otro tema y por ahí no me voy a meter. Tampoco voy a analizar el discurso de Jaramillo, para eso están ustedes, todos tan indignados. A mí lo que me interesa es la doble moral que manejan ustedes, soldados defensores de la integridad femenina.

Me cago en su indignación. Me cago en el plantón que harán el domingo frente al restaurante de Jaramillo. Me cago en la ira que desataron. En las fotos con sus minifaldas. Me cago en los alaridos de indignación de los que se olvidarán en minutos. Los bogotanos se llenan la boca diciendo que fueron a Andrés Carne de Res. Pagan una fortuna por estar embutidos en un chuzo pretenciosísimo y sin ventanas. Pagan fortunas por la misma botella de aguardiente que en otro lado cuesta menos de la mitad. El colmo del ridículo. Si les parece que Andrés Jaramillo atenta contra la mujer entonces no vuelvan a su restaurante. ¿Pero qué carajo consiguen con un plantón? Ya Jaramillo se dio cuenta de su error y se disculpó. Yo me imagino que solo lo hizo por temor a que sus declaraciones afectaran su mega negocio. Yo los invito a que no vuelvan nunca, a que le enseñen a ese señor el poder que tenemos como consumidores.

Pero es más ridículo aún el hecho de que idolatran a las reinas de belleza, justificando así el evento más puerco y machista que se lleva a cabo en Colombia. A nadie le parece que el Reinado atente contra la mujer, pero que Andrés Jaramillo diga que la culpa es de la jovencita por usar minifalda sí les parece condenable. Doble moral.

No les creo su discurso pseudo-feminista. No les creo nada. El día que bajemos el Reinado de la belleza me uno a ustedes en el plantón. Joder, si hasta me empeloto si sirve de algo. Pero mientras sigan viendo el reinado y comentándolo, mientras sigan queriendo ser reinitas, presentadoras y modelitos, mientras sigan idolatrando una belleza ficticia -producto de un quirófano-, mientras sigan justificando el machismo escondidas detrás de un feminismo contemporáneo que idolatra e imita a las prostitutas en todas sus expresiones, mientras todo esto siga sucediendo no van a lograr nada.

Sean coherentes, congruentes. Si los indigna Andrés Jaramillo, que los indigne también el Reinado Nacional de la Belleza, que va de la mano del discurso del empresario. La misma mierda.

@Virginia_Mayer

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