Indicadores Económicos

Populismo, jugada de poker o demagogia

El ‘revolcón’ en la política de vivienda inventado por el Presidente Santos ha sido tachado de ...

El ‘revolcón’ en la política de vivienda inventado por el Presidente Santos ha sido tachado de populista. No creo que lo sea… dado su temperamento o vocación es más una jugada de poker.

Tampoco creo que su origen sea la encuesta de Ipsos que le muestra una preocupante caída de 15%. Reconocida su inteligencia y su habilidad, es poco probable que actúe con tan poco análisis y tan coyunturalmente. Con seguridad la información sobre la caída de la aprobación sobre su gestión la conocía con anterioridad, y sobre todo con claridad sobre las causas de ello.

Lo que buscó y logró fue sacar del mundo mediático los temas como la catástrofe invernal que se vive –y contra la cual solo  se ve impotencia y fallas del gobierno–; como la parálisis, la improvisación y las protestas en contra que lo han caracterizado; y es probable que hasta cierto punto también fue un golpe programado para contrarrestar lo que hubiera podido ser el impacto de la ‘Marcha Patriótica’. Poca duda puede haber de que no solo la presentación fue planeada por su repercusión mediática sino también, haciendo caso omiso de su viabilidad real, lo fue su contenido.

Después de dos años de haber sido elegido, ha sido manifiesto que no tiene un programa general coherente y que las medidas que ha intentado tomar han sido prácticamente todas fallidas. En lo legislativo seguimos pendientes de la Reforma a la Salud; la falta de Reforma Pensional sigue siendo una bomba que crece; la Reforma a la Educación quedó condicionada a la negociación con los estudiantes del MANE y no se sabe en qué va; la Reforma a la Justicia perdió su rumbo y su razón de ser –que era la descongestión y acabar la impunidad, o sea la operatividad que es lo que afecta a la población en general cuando hay millones de procesos sin resolver–, y se empantanó en la discusión sobre las relaciones entre los poderes y el fuero militar –que más que tema de justicia es de una Reforma Política también pendiente–. La Ley de Regalías aun en trámite de conciliación para existir, generó una marcha protesta de 490 alcaldes y el cuestionamiento de quienes la aprobaron (v. gr. Simón Gaviria). Y las acciones administrativas no se quedan atrás: en cuanto a las leyes que se aprobaron, la de Restitución de Tierras han intentado maquillarla superponiendo los procesos de titulación anteriores –de títulos individuales y sobre todo de resguardos colectivos de afrodescendientes e indígenas– para ocultar que bajo esa ley apenas se han entregado 16.000 hectáreas, o sea menos del medio por mil del problema (probablemente por haber sido claro en esas cifras algo tiene que ver la salida del Dr. Ospina); la Ley de Primer Empleo produjo apenas 26.000 nuevos puestos en las empresas que se acogieron a ella (contra 500.000 esperados); la Prosperidad Democrática asumió y en alguna forma paralizó todas las actividades de las entidades que se le fusionaron (Acción Social, ICBF, Reparación y Restitución, etc.), y apenas vino a existir en enero de este año; y solo hoy, a abril, acaba de iniciarse la selección del personal de la planta burocrática que lo administrará; Colombia Humanitaria ni siquiera se sabe qué es, quién la maneja, o mucho menos en qué va: se oyó que entre los recursos asignados y lo recibido como donaciones captaron cerca de 5 billones, pero fuera del Dr. Jorge Londoño que nunca ha aparecido, no se sabe quién debe dar las cuentas (¿una fundación? ¿algún Ministerio?), menos quién lo controla (¿Contraloría? ¿Procuraduría?); en cambio lo que sí se sabe es que los damnificados en su gran mayoría no tuvieron respuesta a su problema de anteriores inundaciones y, lo que es peor, que casi nada se hizo para que no se repitieran esas tragedias; en este sentido –cuando vamos ya en la mitad del mandato– es bastante fácil de entender la decepción ante un gobierno que no comienza o que no cumple.

Se pensó que la ‘Cumbre de las Américas’ hubiera relanzado la imagen presidencial porque todo fue montado para que internacionalmente se le reconociera un liderazgo; pero fue mucho el montaje del escenario y muy poca la atención a la obra a desarrollar, de forma tal que ese resultado quedó en entredicho. En cambio a nivel local eso chocó y queda más el recuerdo de lo que se gastó (cerca de 90 millones de dólares) y del maltrato a la población pobre Cartagenera (incluida la imagen de turismo sexual).

Cuando uno no tiene buenas cartas en el poker la alternativa es ‘cañar’… y lo de las 100.000 viviendas podría ser eso: gran ‘cañazo’. Pero como ya se ha señalado no hay ninguna posibilidad de que se cumpla (por la inevitable demora en la ley, por falta de tierra y de concertación con las alcaldías, porque no existen recursos hoy para ello, en fin, porque es una promesa sin análisis ni sustento): no es populismo sino demagogia; porque populismo es ofrecer obras o programas que aunque en corto plazo se pueden concretar para subirse o mantener un gobierno se desentienden del largo plazo; y eso no es lo que sucede cuando se hacen promesas a sabiendas que no se cumplirán.

Lo que hizo el Dr. Santos es un golpe mediático, y jugada de poker pero no solo para sacar a Vargas Lleras de una posible candidatura que le compitiera; jugada de poker o ‘bluff’ al reivindicar como populismo lo que es pura demagogia… ojalá fuera populismo lo que ahora hace, porque por lo menos quedaría lo que se promete.

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