En días pasados llegó a mí el escrito que transcribo a continuación. Me fue entregado por un ser especial, de aquellos que son jóvenes con muchos años encima. Joven ya que tiene la voluntad y el espíritu de aprender sin importar la edad cronológica. Le agradezco infinitamente. Renueva mi fe y me hace sentir esperanza e ilusión en que los seres humanos llegaremos en su totalidad a la cima de la paz, muestra un camino para ello. Son las reglas prácticas para la vida, divulgadas por el médico suizo, Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, más conocido como Paracelso. Permitan recordar que estas reglas escritas hace 500 años, no fueron modernas en su época como no lo son ahora. Han sido pregonadas por siglos y en la actualidad son parte del repertorio de médicos, coachs en desarrollo personal, bioenergéticos, maestros de PNL y otros tantos. Al parecer son una constante para la humanidad mientras ella exista y mientras esté imbuida en el trabajo de elevar su nivel de conciencia. Las transcribo por lo bellamente escritas, como un recordatorio de un camino a seguir.
Si por espacio de algunos meses observas rigurosamente las prescripciones que a continuación se dan, verás operar en tu vida un cambio tan favorable, que jamás abandonará. Mas hermano lector, para que obtengas el éxito deseado, precisa, eso sí, que adaptes tu vida a la estricta observancia de estas reglas. Son sencillas y fáciles de seguir, pero hay que observarlas con perseverancia bien sostenida. ¿No crees que la dicha bien vale algún esfuerzo? Si no eres capaz de seguir estas reglas tan fáciles ¿Con que derecho pudieras quejarte de tus fracasos? Son reglas enseñadas por la más antigua sabiduría y hay en ellas más trascendencia de lo que su sencillez te lleva a suponer.
Lo primero es mejorar la salud. Para ello hay que respirar, con la mayor frecuencia posible, honda y rítmicamente, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente, en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol y las medicinas, a menos que estuvieres por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un hábito que debes a tu propia dignidad.
Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de Pesimismo, Rencor, Odio, Tedio o Tristeza. Huir como de la peste, toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras e indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por los tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues éste depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.
Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.
Hay que olvidar toda ofensa; mas aún; esfuérzate por pensar bien de tu mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe jamás ser profanado por el Odio.
Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada.
Debes guardar, absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerte, como si hubieras hecho juramento solemne de referir a los demás, aun a tus más íntimos, todo cuanto pienses, oigas, sepas, sospeches, aprendas o descubras. Por un largo tiempo al menos debes permanecer como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.
Buen viaje a tu interior.
Reglas prácticas para la vida, por Paracelso
Sáb, 18/08/2012 - 01:02
En días pasados llegó a mí el escrito que transcribo a continuación. Me fue entregado por un ser especial, de aquellos que son jóvenes con muchos años encima. Joven ya que tiene la voluntad y el
