Salud Hernández se metió en la boca del lobo

23 de mayo del 2016

Llegó a El Tarra, a sabiendas que la mitad de Colombia es zona vetada.

En entrevista con Claudia Gurisatti, el Presidente Santos nos conminó a los colombianos, para que al referirnos a las FARC y sus delitos usáramos eufemismos. Es decir, palabras dulces, melcochudas. ¡Nada de terroristas! combatientes del ejército leninista con derecho de hacer cuanto se le venga en gana para apoderarse del país.

Los soldados no son asesinados: son bajas de combate normales en la guerra; Nada de extorsiones. !Cuotas! impuestos que hay que pagar para que la guerrilla se mantenga, y nada de secuestros, si acaso retenciones, como el de la periodista Salud Hernández Mora, secuestrada desde hace más de 24 horas en el Tarra.

La zona es de FARC, ELN, EPL y narcos. Sería un gran error su secuestro que ratificará en el mundo la peligrosidad de los terroristas. Si así lo analizan, la soltarán y saldrá con evidencias que desenmascaren una vez más al Presidente Santos y a su proceso de paz con las FARC

El Tarra es otro mundo. Exuberantemente bello, abandonado, pobre y sin Estado. En 2002 no tenía estación de policía porque los mataban. El ejército se quedaba seis meses y se iba; los otros seis meses mandaba la guerrilla que mataba a los tenderos que le vendieron algo al ejército y a las muchachas que se ennoviaron con un soldado.

Uribe instaló la estación de policía y se pudo ir. Personalmente entré a enseñar la cátedra Norte de Santander para La Paz, en sus colegios.

Pero el gobierno de Santos reabrió la puerta a la inseguridad, la coca y la violencia. He visto el temor de los policías del Tarra y de Hacarí, encerrados bajo bultos de arena, sin que nadie del pueblo se atreva a dirigirles la palabra.

He visto hectáreas sembradas de coca al borde de las carreteras, y pequeños sembrados en los solares de las casas. La gente vive de la coca, que la pagan bien y al contado, no tiene riesgos como el frijol y la cebolla, y vienen a recogerla.

Salud Hernández llegó a El Tarra, a sabiendas que la mitad de Colombia es zona vetada. Su diálogo con los campesinos subió de tono y la despojaron de su celular y su cámara. En lugar de irse, esperó para recuperar sus cosas. Llegó un hombre en una moto y se fue con él, al destino de su secuestro.

Pero a la guerrilla todo le será perdonado por el presidente Santos y por usted, si le firma el plebiscito. La paz se firma y la guerra sigue, es el axioma.

@mariojpachecog

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