Chocó, la tierra donde todo es macondianamente posible, tiene un candidato a la gobernación constitucionalmente inhabilitado, Luis Gilberto Murillo. Su candidatura no hace otra cosa que añadirle leña al fuego a la desgracia de ese departamento abandonado a su propia suerte por el nefasto centralismo nacional, que se nutre de la corrupción regional. Y por contraste, en Cartagena fallece un veedor excepcional, Jorge Piedrahita, quien encarnó una de las más dignas batallas veeduriales del país.
Luis Gilberto Murillo: el candidato fallido a la desgobernación del Chocó
Esta semana el Consejo Nacional deberá, como lo solicitamos formalmente desde Red Ver, revocar la inscripción como candidato a la gobernación de Luis Gilberto Murillo, dado que está inhabilitado por haber sido condenado penalmente por el delito contra la administración pública: peculado por aplicación oficial diferente, generador de inhabilidad permanente no solo legal sino de carácter constitucional, que documenta la propia Procuraduría. Sin embargo, este candidato, con más ganas que razón, cree que la sanción no lo inhabilita.
Esta conducta empecinada no es la única que pesa en su contra. Como se recordará, la Red de Veedurías de Colombia (Red Ver) en 1999 contribuyó a su relevo, o retiro como gobernador del Chocó, cuando el Consejo de Estado decretó la nulidad de su elección, cargo al que se sentía algo así como predestinado y por tanto atornillado. Finalmente, el gobierno de Pastrana designó a Juan B. Hinestroza -quien se abstuvo de pagar los honorarios de los diputados de entonces en una disputa que aun hoy está pendiente de resolver por parte de la gobernación actual-.
Recuérdese cómo la tragedia de gobernabilidad del Chocó incluye su gobernador titular preso -José Patrocinio Montes de Occa-, y su hermano, el parlamentario Odín Sánchez Montes de Occa, preso por parapolítica, así como al senador Edgar Ulises Torres -exdirectivo del Congreso-. Y como si fuera poco, el representante Carlos Escobar, fue mencionado por “el Alemán” por sus presuntos vínculos por parapolítica, como lo denunciamos ante la Corte Suprema de Justicia, por lo que seguramente correrá la misma suerte de los anteriores.
En este contexto, no es extraño que el candidato a la gobernación del Chocó, Luis Gilberto Murillo, crea que la Constitución Política de Colombia se le aplica a todo el mundo menos a él, y que cuando es condenado por un juez por un delito contra la administración pública, no constituye una falta sino algo así como un premio o mérito. Me viene a la memoria un escrito firmado desde la Picota por el gobernador José Patrocinio Montes de Occa, dirigido al Tribunal del Chocó donde se firma “gobernador suspendido”, pretendiendo ejercer unas funciones que le fueron arrebatadas por la Corte Suprema de Justicia.
Lo peor es que Luis Gilberto Murillo contaba con una extraña colección de avales que lo perfilaba como casi seguro ganador, y cayó en la propia disputa de Cambio Radical y su radical cambio en materia de avales que tendrá que corregir el propio Consejo Nacional Electoral. Desde ya anunciamos que pondremos lupa por la Chocó sufrida para defender la precaria gobernabilidad de este departamento y contribuir a superar su inmerecida condición de marginalidad, cuya superación es una histórica y auténtica deuda nacional.
Epitafio a Jorge Piedrahita
Partió hacia lo eterno, -otros dirían falleció- en Cartagena un veedor heroico como el que más, el médico Jorge Piedrahita. Incansablemente dedicó su vida a denunciar la corrupción como la moderna forma de esclavitud del Caribe, contra el cual opuso una gran muralla de indignación, control social, y solidaridad.
La muerte lo sorprendió a solas en su lecho de enfermo, al cual ya pocos le acompañaban. Quienes lo dejaron solo al final de su vida, aun tienen tiempo para entender el legado de candidez y dignidad que Jorge Piedrahita sembró, tejió e irrigó en los mismos territorios de la infamia de que se amuralla “la Heroica” de hoy.
Entre las paradojas trágicas de la lucha veedurial de Jorge Piedrahita está la condena penal por injuria en sentencia extrañamente confirmada por la propia Corte Suprema de Justicia; sin embargo, el pueblo bolivarense y el país ciudadano y decente lo absolvió, absuelve y absolverá por siempre. Mas aún, meses antes de su deceso Jorge Piedrahita fue desaparecido por varios días para tratar fallidamente de silenciarlo… y de nuevo, ese clamor cívico lo liberó…nada le pudo…ni sus dificultades físicas, ni sus entrados lustros, nada le pudo…
Conociéndolo como lo conocimos, Jorge Piedrahita le estará haciendo veeduría a San Pedro desde la puerta a los cielos, y luego hasta a los mismísimos ángeles…
Jorge Piedrahita, pionero e inspirador del movimiento veedurial en Colombia, fue grande no solo porque supo luchar…sino porque hizo de cada lucha un ejemplo, y más, mucho más que una victoria moral, una conquista social…
