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Vello púbico vello bello

Moda es moda y tiraniza incluso en el sitio donde no se ve, que es el ...

Moda es moda y tiraniza incluso en el sitio donde no se ve, que es el que se ve con mayor fruición, aquel lugar que se oculta a la sociedad y se muestra en la intimidad, donde converge el nervio, el tacto, la mirada, el sitio que nos hace diferentes gracias a Dios, a hombres y mujeres.

El monte de Venus, montículo para escalar placer, Triángulo de las Bermudas que se alza insolente, indolente, atrayente sobre el delicioso abismo, cubierto unas veces de suave y cálido frufrú, otras veces felpudo, otras decorado a lo siux o con apariencia de  corazón o conejito. Expuesto, atrevido, rasurado o cubierto de una maraña  hirsuta y dura que se expande a las piernas, rebelde a las Gillette y que construye en ocasiones caminos al ombligo.

La moda ha sido en el pubis como ha sido en la cabeza desde que la fémina sapiens se descubre mujer en los albores de la consciencia humana, sabe de la atracción irrefrenable que el hombre siente por su entrepierna, allí su tesoro, allí su sexo y si la sabia naturaleza, en las hembras animales lo enrojece, lo inflama, lo aromatiza para que la atracción enloquezca a sus machos, qué no habrán hecho nuestras inteligentes compañeras a lo largo de los siglos, inventándose tras  la cortina sutil de la sociedad, mil formas de elevarnos el erotismo para mantenernos con las narices metidas entre su pubis. Como si necesitaran estrategias.

La depilación es recurrente en la historia del erotismo, incluso entre las turcas musulmanas vanidosas de la antigüedad, una costumbre que quizá subsista bajo la burkasin que a los ayatolás les sea posible detectarla.En materia de moda dicen las teorías cíclicas, que lo más novedoso es lo más viejo. La Venus de Willendorf  del paleolítico nos muestra su vulva abultada, seguramente peluda; en 1.500 a.C., el papiro Ebers indica que las egipcias se depilaban con ceras de azúcar, limón, aceite y sicomoro. En Grecia no dudaban torturarse con piedra pómez y en Roma usaban pinzas y ceras. En el medioevo y renacimiento las damas de Tiziano, Durero, y Miguel Ángel son lampiñas o de vello incipiente.

Marilyn Monroe
Marilyn Monroe, Foto Earl Moron. 1950.

 

Los principios del siglo XX fueron los años del pelo, las navajas en las primeras décadas jamás se arrastraron por el pubis y uno no podría imaginar a Frida Kahlo depilada, pero en 1953 Hugh Hefner desafió la mojigatería y lanzó el primer número de su revista Play Boy con nadie menos que con Marilyn Monroe desnuda en las páginas centrales. En aquellas fotos que pudieran hoy enmarcarse y colgarse en las paredes de un convento, daba la diva la impresión de encontrarse depilada, contraviniendo la moda de su mundo hirsuto, pero en 1950 Earl Morón, en una de sus fotografías y posteriormente en 1962 Antonio Caballero que la atrapa con su cámara en un afortunado cruce de piernas, confirman al mundo tres verdades: que Marilyn no se depilaba, que su cabello natural no era rubio y que era cierto lo que frecuentemente afirmaba la actriz: “Solo traigo mi vestido y mi Chanel No 5”

Play Boy es la Vogue del depilado púbico, a través de los años mostró tendencias e impuso modas que paulatinamente deforestaron el pubis como cualquier selva tercermundista y en sus páginas, que el gobierno debería condecorar o investir de valor patrimonial por su trabajo en la historia minuciosa de la cuca, podemos observar con algún deleite que en los sesenta ya las damas no se mostraban como las modelos dalinianas, invadidas de pelos desde los muslos hasta la cintura, sino con su fronda natural, sin mano de jardinero, pero eliminando los vellos de piernas y ombligo. En los ochenta comenzó un discreto depilar que se hizo más atrevido en los noventa y de esa década para acá el vello púbico sufrió el más agresivo e inmisericorde ataque, primero se le dejó un triangulito, que se trocó posteriormente  en mezquino bigotito hitleriano, luego quedó una fronda larga y angosta que fue reduciéndose hasta desaparecer totalmente, y quedar las damas lampiñas, con una desnudez superior a la desnudez, en medio de una apariencia pueril que despierta sospechas entre los inquisidores de la pedofilia y, andan por ahí, rasuradas y orondas sin importarles un comino la sabiduría escondida tras el refrán vulgar  que indica que más jala un pelo que un carretero.

Modelos Dalí
Dalí con sus modelos.

En los últimos años pululan salones de belleza que ofrecen cortes, como de jardinería y anuncian sus especialidades: selva natural, césped recortado, jardín natural, bigotito Hitler, desnudo total, igualmente  centros de estética donde decoran el pubis, y ponen en peligro nuestro prestigio de viejos experimentados, que lo hemos visto todo, pero que nos llevaríamos tamaña sorpresa y hasta podríamos inhibirnos y quedar súpitos, ante una mariposa de colores garciamarquianos, sobre el objeto del deseo, con las alas abiertas, impúdicas en lugar de vello, o ante un pubis peluqueado en forma de corazoncito plateado, rojo, verde o fluorescente.

Las feministas a ultranza predican que una mujer moderna no debe rasurarse, porque esta es una imposición machista, pero a la mayoría le gusta mostrar sus encantos, no esconderlos, mucho menos quienes disfrutan del sexo oral, porque depiladas sienten más agradable si la piel del pubis está expuesta a la lengua de su compañero.

El vello púbico es un vello bello y así lo entienden muchas mujeres europeas que viajan a Colombia en busca del doctor Luis Pavajeau, un cirujano plástico que coloca vello púbico a las lampiñas desde el año 2008, especialmente a las españolas porque sus parejos las prefieren tupiditas y les trasplanta pelo de la nuca al pubis, devolviéndolas a sus patrias listas para los decorados y los cortes de jardinería.

El pubis femenino velludo, lampiño, decorado, siempre será objeto de deseo

@mariojpachecog

  • calimio

    MI SOBRINO ME DICE CHENTERO PORQUE ME GUSTA EL VELLO PÙBICO EN LAS MUJERES. PERO ES QUE ASÌ SE VE MEJOR EL PAISAJE.

  • Eduardo Rodriguez

    Al contrario de Calimio, pienso que el paisaje se ve mejor, sin lugar a dudas con el pubis depilado, voto por las que se depilan pero no les hago el feo a las que les gusta natural, !Ni más faltaba¡

  • Eduardo Rodriguez

    Historia muy curiosa la del vello púbico y bien contada, una moda oculta, de la que poco se habla y mucho se ve

  • http://www.facebook.com/garxa Ximena Aldana Garcia

    viva el arbusto unisex!!!!

  • TERECARPEZ

    QUE BUEN MANEJO, INTERESANTE, CULTO Y CASI DE MANERA DIDACTA…SE ESCRIBE DE ESTE TEMA, QUE AL LEER EL TITULO PODRÍA SONAR UN POCO VULGAR E INOPORTUNO. CALIFICARÍA DE MUY BUENO EL  MANEJO DEL LENGUAJE Y LA REDACCIÓN QUE  REALIZA ESTE BUEN ESCRITOR E HISTORIADOR. MUY BUEN ESCRITO, ME GUSTO!!!!

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=100002584240482 Ana Rosa Angarita Guerrero

    siempre he admirado la forma,como mario javier escribe , es muy culto , pero aun  asi y con todo detalles y afirmaciones que de las opiniones que aqui se emiten , mi gusto es rasurado.
     

  • http://profile.yahoo.com/AG63L5ANO24HR3LOBHJRPENJJM william fernando

    Pues como dice el autor al final de tan buen escrito, así tenga un selva amazónica o haya sido totalmente despejado (en mi caso y gusto mejor, por aquello del contacto…) siempre sera el tesoro mas deseado de todos nosotros…

  • http://www.facebook.com/alejandrocastanonaranjo Alejandro Castaño Naranjo

    con esa deforestación, pasamos del monte de Venus al desierto de la Tatacoa!!!

  • Manuel Restrepo

    Yo personalmente siempre prefiero que haya un poco de vello, totalmente expuesto no es tan hermoso

  • Katire

    Yo creo que se rasura mas por comodidad a la hora del sexo oral. Otras mujeres lo harán por higiene ya que esa parte del cuerpo se torna demasiado húmeda porque alberga demasiada calor, sobretodo aquellos que viven en climas calientes.

  • aspeitia

    Lo bueno es que los hombres ahora también se rasuran, al menos los jóvenes (de 40 para abajo). Yo prefiero los hombres sin pelos en la zona genital (incluidas las bolas). Por experiencia propia puedo decir que a los maduros les gusta con vellos (obvio, no una selva amazónica como la de las modelos de Dalí); para los hombres jóvenes (del país que sean), lo normal y lo que les gusta son las mujeres depiladas (creo que les parecería extrañísimo encontrarse con una mujer relativamente joven con pelos).

  • http://www.facebook.com/mario.j.paez Mario Javier Pacheco Paez

    BELLO!

  • TatoPaez

    Excelente, siempre es un placer leer sus artículos profesor… 

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