Vello púbico vello bello

18 de julio del 2012

Moda es moda y tiraniza incluso en el sitio donde no se ve, que es el que se ve con mayor fruición, aquel lugar que se oculta a la sociedad y se muestra en la intimidad, donde converge el nervio, el tacto, la mirada, el sitio que nos hace diferentes gracias a Dios, a hombres […]

Moda es moda y tiraniza incluso en el sitio donde no se ve, que es el que se ve con mayor fruición, aquel lugar que se oculta a la sociedad y se muestra en la intimidad, donde converge el nervio, el tacto, la mirada, el sitio que nos hace diferentes gracias a Dios, a hombres y mujeres.

El monte de Venus, montículo para escalar placer, Triángulo de las Bermudas que se alza insolente, indolente, atrayente sobre el delicioso abismo, cubierto unas veces de suave y cálido frufrú, otras veces felpudo, otras decorado a lo siux o con apariencia de  corazón o conejito. Expuesto, atrevido, rasurado o cubierto de una maraña  hirsuta y dura que se expande a las piernas, rebelde a las Gillette y que construye en ocasiones caminos al ombligo.

La moda ha sido en el pubis como ha sido en la cabeza desde que la fémina sapiens se descubre mujer en los albores de la consciencia humana, sabe de la atracción irrefrenable que el hombre siente por su entrepierna, allí su tesoro, allí su sexo y si la sabia naturaleza, en las hembras animales lo enrojece, lo inflama, lo aromatiza para que la atracción enloquezca a sus machos, qué no habrán hecho nuestras inteligentes compañeras a lo largo de los siglos, inventándose tras  la cortina sutil de la sociedad, mil formas de elevarnos el erotismo para mantenernos con las narices metidas entre su pubis. Como si necesitaran estrategias.

La depilación es recurrente en la historia del erotismo, incluso entre las turcas musulmanas vanidosas de la antigüedad, una costumbre que quizá subsista bajo la burkasin que a los ayatolás les sea posible detectarla.En materia de moda dicen las teorías cíclicas, que lo más novedoso es lo más viejo. La Venus de Willendorf  del paleolítico nos muestra su vulva abultada, seguramente peluda; en 1.500 a.C., el papiro Ebers indica que las egipcias se depilaban con ceras de azúcar, limón, aceite y sicomoro. En Grecia no dudaban torturarse con piedra pómez y en Roma usaban pinzas y ceras. En el medioevo y renacimiento las damas de Tiziano, Durero, y Miguel Ángel son lampiñas o de vello incipiente.

Marilyn Monroe
Marilyn Monroe, Foto Earl Moron. 1950.

Los principios del siglo XX fueron los años del pelo, las navajas en las primeras décadas jamás se arrastraron por el pubis y uno no podría imaginar a Frida Kahlo depilada, pero en 1953 Hugh Hefner desafió la mojigatería y lanzó el primer número de su revista Play Boy con nadie menos que con Marilyn Monroe desnuda en las páginas centrales. En aquellas fotos que pudieran hoy enmarcarse y colgarse en las paredes de un convento, daba la diva la impresión de encontrarse depilada, contraviniendo la moda de su mundo hirsuto, pero en 1950 Earl Morón, en una de sus fotografías y posteriormente en 1962 Antonio Caballero que la atrapa con su cámara en un afortunado cruce de piernas, confirman al mundo tres verdades: que Marilyn no se depilaba, que su cabello natural no era rubio y que era cierto lo que frecuentemente afirmaba la actriz: “Solo traigo mi vestido y mi Chanel No 5”

Play Boy es la Vogue del depilado púbico, a través de los años mostró tendencias e impuso modas que paulatinamente deforestaron el pubis como cualquier selva tercermundista y en sus páginas, que el gobierno debería condecorar o investir de valor patrimonial por su trabajo en la historia minuciosa de la cuca, podemos observar con algún deleite que en los sesenta ya las damas no se mostraban como las modelos dalinianas, invadidas de pelos desde los muslos hasta la cintura, sino con su fronda natural, sin mano de jardinero, pero eliminando los vellos de piernas y ombligo. En los ochenta comenzó un discreto depilar que se hizo más atrevido en los noventa y de esa década para acá el vello púbico sufrió el más agresivo e inmisericorde ataque, primero se le dejó un triangulito, que se trocó posteriormente  en mezquino bigotito hitleriano, luego quedó una fronda larga y angosta que fue reduciéndose hasta desaparecer totalmente, y quedar las damas lampiñas, con una desnudez superior a la desnudez, en medio de una apariencia pueril que despierta sospechas entre los inquisidores de la pedofilia y, andan por ahí, rasuradas y orondas sin importarles un comino la sabiduría escondida tras el refrán vulgar  que indica que más jala un pelo que un carretero.

Modelos Dalí
Dalí con sus modelos.

En los últimos años pululan salones de belleza que ofrecen cortes, como de jardinería y anuncian sus especialidades: selva natural, césped recortado, jardín natural, bigotito Hitler, desnudo total, igualmente  centros de estética donde decoran el pubis, y ponen en peligro nuestro prestigio de viejos experimentados, que lo hemos visto todo, pero que nos llevaríamos tamaña sorpresa y hasta podríamos inhibirnos y quedar súpitos, ante una mariposa de colores garciamarquianos, sobre el objeto del deseo, con las alas abiertas, impúdicas en lugar de vello, o ante un pubis peluqueado en forma de corazoncito plateado, rojo, verde o fluorescente.

Las feministas a ultranza predican que una mujer moderna no debe rasurarse, porque esta es una imposición machista, pero a la mayoría le gusta mostrar sus encantos, no esconderlos, mucho menos quienes disfrutan del sexo oral, porque depiladas sienten más agradable si la piel del pubis está expuesta a la lengua de su compañero.

El vello púbico es un vello bello y así lo entienden muchas mujeres europeas que viajan a Colombia en busca del doctor Luis Pavajeau, un cirujano plástico que coloca vello púbico a las lampiñas desde el año 2008, especialmente a las españolas porque sus parejos las prefieren tupiditas y les trasplanta pelo de la nuca al pubis, devolviéndolas a sus patrias listas para los decorados y los cortes de jardinería.

El pubis femenino velludo, lampiño, decorado, siempre será objeto de deseo

@mariojpachecog

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO