Esto pasó en uno de los hechos más violentos del país

17 de febrero del 2019

Seis días aterradores e inolvidables para los pobladores de El Salado.

Esto pasó en uno de los hechos más violentos del país

Hace 19 años la población de un municipio de Colombia vivió los días más devastadores de su historia. Fueron seis eternos días en los que un grupo de las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC) entraron al pueblo, quemaron casas y mataron sin piedad a 66 personas porque supuestamente eran cómplices de la guerrilla.

Fue en Villa del Rosario – El Salado donde esta barbarie se llevo a cabo. Un corregimiento ubicado en El Carmen de Bolívar con apenas 500 habitantes. El horror se impregnó en la historia del conflicto colombiano porque han sido los sobrevivientes quienes relatan la mortandad que sucedió ese 16 y 17 de febrero del año 2000.

A esta zona, que también se le conoce como los Montes de María, territorio que a lo largo de la guerra colombiana ha pasado de ser zona con afluencia de grupos guerrilleros, paramilitares, del narcotráfico y que hoy es amenazada por el Clan del Golfo.

Al territorio llegaron más de 450 paramilitares para ejecutar su macabro plan: encerrar a los habitantes en su propio pueblo para convertirlo en un escenario de terror y muerte.

La población hoy sigue sin entender por qué tomaron esta decisión, la peor masacre cometida por este grupo armado ilegal, pues afirman que no eran informantes la guerrilla, solo unos campesinos en medio de una guerra que no era de ellos.

En un informe titulado La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestra del Centro de Memoria Histórica, los investigadores concluyeron que “el objetivo de la tortura allí no era extraer información, pues no la necesitaban. Ya habían declarado guerrillero a todo el pueblo”, y agregan: “El sentido de la tortura y el terror estaba asociado más bien, en este caso, a una exhibición de omnipotencia de los paramilitares, a escarmentar a la población sobre cualquier eventual colaboración con la insurgencia y a provocar su conmoción y evacuación masiva”.

Esta masacre, una de las más violentas en la historia de Colombia, dejó 4.000 personas desplazadas y El Salado se convirtió en un pueblo fantasma. En horas de la tarde de ese 17 de febrero, cuando los paramilitaes dieron por terminado su espectáculo de torturas y sevicia en el que también bailaron y bebieron, todo cesó. Los criminales se marcharon y las víctimas, que no eran más que padres, madres, abuelos, hijos, campesinos, por fin pudieron llorar a sus seres queridos asesinados.

Entre los responsables que aceptaron su participación se encuentran los paramilitares Jhon Jairo Esquivel Cuadrado alias ‘el Tigre’ y Uber Enrique Bánquez Martínez alias ‘Juancho Dique’. En sus declaraciones, dieron a conocer que recibieron ordenes de Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40‘ y de Carlos Castaño, máximo comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

El capitán de corbeta Héctor Martín Pita Vásquez, de la Armada Nacional, también resultó involucrado por negligencia pues no desplegó acciones militares por medio de la compañía ‘Orca’, de la cual estaba al mando, y por el contrario “permitieron el accionar violento de los grupos paramilitares que se tomaron durante varios días la población de El Salado y sus zonas aledañas”, dijo la Corte Suprema de Justicia.

Finalmente el 18 de febrero de 2002, dos años después de los hechos centrales de la masacre, cerca de 300 personas, la mayoría de ellas desplazados que vivían en Cartagena, retornaron a El Salado. “Hoy en día 730 personas habitan allí. El retorno es un hito fundacional en la memoria colectiva de quienes hoy viven allí. Elegir la fecha de conmemoración de la masacre fue un acto simbólico para resignificar la tragedia y marcar un nuevo comienzo”, se lee en el informe que recogió el Centro de Memoria Histórica.

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