La ‘guerra maldita’ que se libra en Colombia

24 de marzo del 2015

Brujos confiesan cómo han sido empleados sus poderes por los actores armados.

Chaman Llanero

Por: @MauricioCP88

El famoso dicho asegura: “Yo no creo en las brujas…pero que las hay, las hay”. Rezanderos, chamanes, brujos, hechiceros, mentalistas, parapsicólogos, espiritistas o simplemente charlatanes; algunos de ellos, invocando a Dios, espíritus y demonios, utilizan la magia negra o el satanismo para conceder peticiones o deseos fuera de lo común. Muchas veces lo emplean como arma de guerra. Lea También: La acusación de brujería que cobró dos vidas.

En el conflicto interno de Colombia, que lleva más de medio siglo, se emplean toda clase de tácticas bélicas, pero poco se sabía del uso de estrategias sobrenaturales para vencer al enemigo.

Guerrilleros, paramilitares, bandas criminales y hasta efectivos de las fuerzas del Estado han utilizado la ayuda de brujos para obtener éxito en sus misiones, y también para sus objetivos personales.

“No solo los alzados en armas son quienes se mandan a rezar. Importantes políticos y militares de alto rango solicitan servicios para que les vaya bien en su carrera”, contó Jhony Martínez, un chamán y parapsicólogo que atiende clientes uniformados en el Meta, Casanare, Arauca y Bogotá. Lea también: ¿Este soldado está poseído por una bruja?

Otro de estos “guerreros paranormales” es Ramiro López, quien se autodenomina ‘El Chamán Llanero’ y quien supuestamente hace pactos con el demonio para cumplir cualquier deseo de sus clientes. Dijo que la guerra que se libra en Colombia con los grupos insurgentes no sería la misma sin la ayuda de ellos, los brujos.

La magia negra ha estado presente en varias de las acciones que se ejecutan en el campo de batalla. Los milicianos, según se lo contaron los mismos brujos a KienyKe.com, se mandan a rezar y a hacer conjuros satánicos para desaparecer al ojo de los militares que van tras de ellos.

También lo hacen para que las balas enemigas no entren en sus cuerpos, para no ser capturados, para tener las mujeres u hombres amados a su lado, o simplemente para tener fortuna. Lea también: Las brujas memorables de las pantalla.

Las historias que se conocen, aunque nadie puede confirmarlas o desmentirlas, es que grandes líderes de la guerrilla, como el mismo ‘Tirofijo’ estaba rezado por brujos de su confianza para no ser atrapados por las fuerzas del Estado.

Las mismas historias hablan de ‘Martín Sombra’, el carcelero de las Farc que tuvo secuestrada a Ingrid Betancourt, los tres gringos, Clara Rojas y cientos de militares. Cuentan que tenía pacto con el mismísimo Satanás. Según algunas versiones de personas que estuvieron secuestradas por este hombre, capturado en 2008, ‘Martín Sombra’ se la pasaba haciendo rituales esotéricos, extraños rezos y brebajes que les daba de beber a sus capturados.

Chaman Llanero

Las calaveras y las máscaras diabólicas hacen parte de la decoración que tiene El Chamán Llanero en su oficna. Algunas de ellas están rezadas y las utiliza en sus rituales.

El ‘Negro Acacio’ es otro de los míticos personajes de las Farc, de quien dicen estaba rezado por un brujo muy poderoso del Meta, y que por esta razón logró huir de las decenas de operativos que la policía y el ejército llevó a cabo en su contra.

Según lo narró Jhonny, el chamán, el proteger y blindar a una persona para que las balas no entren en su cuerpo puede costar desde los 4 millones de pesos hasta los 10 millones. La diferencia en el precio, asegura el espiritista, radica en el nivel de protección que el cliente quiere obtener.

Según confesó, él puede y ha hecho varios trabajos con los que sus clientes quedan totalmente imperceptibles ante los ojos sus enemigos. Además las balas rivales no entrarán en sus cuerpos y solo pasarán rozándolos. Ese es el trabajo que vale los 10 millones de pesos y que muchos de los cabecillas de los grupos insurgentes han pagado. Es un servicio que los guerrilleros o paramilitares rasos no pueden pagar.

El chamán llanero contó que en una oportunidad un jefe guerrillero lo contrató para invisibilizar a toda su cuadrilla, ya que al siguiente día se iban a tomar un pueblo del Tolima. Jhonny asegura que aquel grupo subversivo se tomó el pueblo y ninguno de los hombres que conformaron la cuadrilla fue asesinado o capturado.

Pero no solo para el campo de acción piden los rezos los alzados en armas. El llanero recordó que uno de sus primeros clientes fue el líder paramilitar Henry de Jesús Pérez, quien lo contrató para hacerle brujería a su propio padre, Gonzalo de Jesús Pérez. Padre e hijo fueron considerados los precursores de las autodefensas del Magdalena Medio.

“Henry me contrató para hacerle mal a su papá. Henry me pagó para que le hiciera brujería para que a él (Gonzalo de Jesús Pérez) le fuera mal en todo. Así lo hice, y así pasó”, narró el brujo.

Según Jhonny, que empezó con las ciencias oscuras desde los 13 años, Henry era un hombre muy cercano a los narcotraficantes Gonzalo Rodríguez Gacha, alias ‘El Mexicano’, y Pablo Escobar Gaviria. Además odiaba a su padre.

Años después de que Gonzalo de Jesús fuera maldecido, en 1991, fue asesinado en el parque principal de Puerto Boyacá. Le propinaron un tiro en el tórax. Trece días después su hijo Henry, quien lo habría mandado a rezar, también fue asesinado en el mismo municipio.

Con brujería, el jefe guerrillero enamoró a uno de sus hombres

Luis Emilio Avendaño, alias ‘Ramón’, fue uno de los jefes del XI frente de las Farc quien, según El Chamán Llanero, contrató sus servicios hace varios años.

Chaman Llanero

Ramiro López, El Chamán Llanero, lleva más de 40 años trabajando la brujería, el satanismo, el budú, la hechicería y otras prácticas sobrenaturales. Tiene su oficina en el sur de Bogotá.

Alias ‘Ramón’ lo contactó para que le hiciera un amarre sentimental. El chamán narró que cuando aquella persona lo llamó le dijo que estaba enamorado de uno de los hombres de su grupo, a quien se le conocía dentro de la estructura con el nombre de alias ‘Beto’.

Ramón, quien años después desertó de las Farc con poco más de 50 millones de pesos de la guerrilla producto de una extorsión, pagó una buena cantidad de plata para poder enamorar a un hombre de su esquema de seguridad, de quien al parecer estaba perdidamente enamorado.

“Yo me vi con él e hicimos el ritual en nombre del demonio y con una prenda íntima de ‘Beto’.  Invoqué su nombre e hice el rezo satánico. ‘Ramón’ gritaba que lo amaba y que lo quería poseer como hombre y como pareja. El rezo se hizo, y a los pocos días estaban como marido y mujer”, sostuvo.

Otra de las acciones que aparentemente llevan adelante los brujos es el adormecimiento de las tropas enemigas. Según el chamán, los guerrilleros han pagado para que una tropa específica que va tras sus pasos se pierda en la manigua de la selva o en los diferentes terrenos en dónde se libra la guerra. “Hay rezos y ritos para que los enemigos de quienes pagan los servicios se emboben y no logren sus objetivos militares”.

Para llevar a cabo los secuestros también los insurgentes han utilizado los poderes del más allá. Otro brujo contactado por KienyKe.com, que trabaja en Villavicencio, dijo que su poder ha sido utilizado para saber dónde están los objetivos de un eventual plagio. “Con la foto, un mapa y un péndulo rezado, yo sé dónde se esconde lo que están buscando. A mí me han pagado para ubicar personajes que luego han sido secuestrados. Es mi trabajo y me pagan por hacerlo. Yo no los secuestro”.

El mismo brujo también dijo que ha sido contactado tanto por civiles como por militares y policías para saber donde están escondidos algunos secuestrados, “y también se los he ubicado”. “Es como jugar a los dos bandos. Ni soy badido por su secuestro ni héroe por su liberación”, dijo.

Según los brujos entrevistados por KienyKe.com todos y cada uno de los actores que hacen parte del conflicto utilizan sus servicios profesionales para hacerle mal a su enemigo. “Todos quieren lo mismo: poder sobre el otro”.

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