Las dos horas que enredan al hermano de Rafael Uribe Noguera

19 de diciembre del 2016

Se conocen nuevos detalles del crimen de Yuliana Samboní.

Las dos horas que enredan al hermano de Rafael Uribe Noguera

Dos horas. Ese es el tiempo que separa a Francisco Uribe Noguera, hermano de Rafael Uribe Noguera, de la investigación del crimen de la pequeña Yuliana Andrea Samboní.

Los investigadores revisan con minucia la cronología de los hechos narrados por el propio Francisco en la entrevista con la Revista Semana y en la indagatoria que rindió el pasado nueve de diciembre en los juzgados de Paloquemao.

En ese diálogo, el familiar del asesino confeso, asegura que llegó al edificio Eqqus 66, donde fue encontrado el cuerpo de la menor de siete años, a las cuatro de la tarde y salió del mismo (acompañado por Rafael) a las seis de la tarde.

“Yo llegué al edificio después de las cuatro de la tarde y eso lo pueden certificar las cámaras de seguridad. Y después de ver el carro, saltar la tapia de la terraza, gritarle a mi hermano que me abriera desde el segundo piso, y tomar la decisión de arriesgarme a entrar pasando sobre otro muro, ya eran cerca de las cinco (…) salimos del edificio cerca de las seis de la tarde”, le dijo el abogado a Semana.

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A la luz de ese testimonio, las autoridades se plantean un par de preguntas.  Primera: ¿por qué Francisco Uribe Noguera no avisó al Gaula que estaba intentando ingresar a un apartamento en el que sospechaba estaba su hermano a sabiendas de que ellos también lo estaban buscando? y segunda, ¿por qué Francisco le reportó a la policía la existencia de ese apartamento solo hasta casi las siete de la noche?

Ese periodo de tiempo (dos horas – desde que llegó al Eqqus 66  –  o tres – hasta que le avisa al Gaula que existe otro apartamento en el que está el cuerpo de la niña) es el que vincula a Francisco Uribe Noguera en la investigación del crimen de la menor.

Dejar claro si Catalina y Francisco, hermanos de Rafael Uribe Noguera, ayudaron a alterar la escena del crimen, es el principal objetivo de la investigación que adelantan las autoridades.

“La verdad es que ni Catalina ni yo ni siquiera vimos el cadáver de la niña”, es lo que ha sostenido Francisco.

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Aunque le dijo a las autoridades que no sospechaba que Rafael “estuviera en un apartamento vacío”,  los investigadores intentan establecer las razones por las cuales el abogado no le dijo al Gaula, desde mucho antes , que su hermano tenía un apartamento a pocas cuadras del que llegaron a revisar a las 2:48 pm de ese domingo cuatro de diciembre.

Nuevas pruebas contra Rafael Uribe Noguera

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El momento en el que Rafael Uribe Noguera sale del el Eqqus 64 con rumbo al apartamento en el que se perpetró el crimen

Este lunes se conocieron más detalles de la bitácora del crimen que habría cometido Rafael Uribe Noguera. Noticias RCN publicó los videos de las cámaras de seguridad del Eqqus 64, edificio en el que vivía el principal sospechoso del asesinato de Yuliana.

Los videos revelan que Rafael Uribe Noguera salió de su vivienda a las 9: 20 am y que regresó al edificio, ya con la niña en su poder, a las 9:41 de la mañana. Tres minutos después vuelve a salir del lugar, aún con la niña en el interior de la camioneta plateada.

Las imágenes muestran que el arquitecto intentó durante diez minutos  ingresar, en compañía de Yuliana, a ese edificio (el Eqqus 64) . Sin embargo desistió de esa idea porque se sintió observado. Entonces decide llevar el carro al edificio en el que finalmente se perpetró el crimen.

Este lunes se reveló que el sospechoso de asesinar a Yuliana volvió al Eqqus 64, esta vez  caminando, hacia el medio día. Once minutos después se le ve salir con ropa diferente, al parecer bañado y con un morral, el mismo que fue encontrado en el apartamento en el que se cometió el crimen de la pequeña Samboní.

Las cámaras de seguridad muestran que hacia las 2:48 de la tarde, los familiares de Rafael llegan al edificio en busca del hombre que hasta ese momento, era buscado por el secuestro de una menor.

Mientras las investigaciones avanzan, lo único cierto es que el asesino de Yuliana arruinó la vida de tres familias; la familia Samboní, que no volverá a ver a la pequeña Yuliana, la familia Murillo Merchán, cuya cabeza de hogar se suicidó y la Uribe Noguera, cuya  posición social y arraigo le ha sido insuficiente para escapar al dolor.

“El dolor que como familia sentimos no se puede describir. En mi caso es como si me hubieran cortado un pedazo de corazón y es un dolor que no se va, ni siquiera puedo pensar lo que pueden estar sintiendo mis papás en este momento. Catalina y yo estamos destrozados por esta tragedia y desconcertados ante lo que se ha dicho de nosotros (…) Mis papás, mi hermana y yo aceptamos que él tiene que pagar por lo que hizo. Pero para mis papás él sigue siendo su hijo y no pueden dejar de quererlo y eso nos pasa a nosotros como hermanos”, dice Francisco.

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